Ni el terror individual ni las urnas: ¡Solo el pueblo salva al pueblo!

Ni el terror individual ni las urnas: ¡Solo el pueblo salva al pueblo! 1

El atentado ocurrido anoche en Cali contra los agentes del ESMAD, es un hecho que, independientemente de quien lo haya perpetrado, solo beneficia al régimen mafioso, quien se afana por reprimir y criminalizar con más fuerza la lucha de las masas. No ha descansado en su actuar represivo, asesinando y desapareciendo jóvenes durante el Paro, luego con las judicializaciones a los jóvenes revolucionarios y ahora último legalizando el terrorismo de Estado con la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. Quiere más y que mejor excusa que los actos terroristas para descargar la bota militar sobre las masas.

Aunque hoy el títere Duque reporta que el ELN se atribuyó el atentado, no es descartable que hayan sido los mismos terroristas pagados por el Estado y la “gente de bien”, pues son viejos métodos de provocación empleados por los reaccionarios.

Por otro lado, de ser el ELN es un acto inútil para la lucha revolucionaria de las masas y sí contraproducente en momentos donde es necesario reorganizar y fortalecer las organizaciones populares para la lucha, no pensando en la farsa electoral como dicen los politiqueros en campaña sino para los nuevos e inevitables enfrentamientos contra las clases dominantes y el régimen criminal que defiende sus asquerosos privilegios.

Los comunistas condenamos el terror individual como método de lucha, la concepción marxista de la lucha de clases consiste en que la revolución la hacen la masas y no individuos aislados actuando como “héroes” que dicen luchar por ellas; no se necesitan “salvadores”. El levantamiento iniciado el 28 de abril fue un bello ejemplo de la participación activa del pueblo actuando como sujeto, sin esperanzas en supuestos salvadores; no en vano se agitaba y se pintaba: ¡Solo el pueblo salva el pueblo!

La lucha para enfrentar con éxito a las clases explotadoras y al régimen criminal, cada vez más odiado por el pueblo, debe ser a través de la Huelga Política de Masas, con el paro de la producción por parte de los obreros industriales, con la movilización revolucionaria de las amplias masas y los bloqueos, con la organización de las Primeras Líneas y las milicias populares unidas en un solo movimiento a través de las Asambleas obrero populares quienes, como embriones del nuevo poder, deben organizarlo y dirigirlo todo, desde las movilizaciones y los enfrentamientos contra el ESMAD y demás fuerzas represivas, hasta tumbar al régimen narcoparamilitar, el cual evidentemente no caerá en las urnas como sueñan los politiqueros reformistas.

Los revolucionarios de verdad verdad, los auténticos dirigentes obreros y populares, deben centrar sus esfuerzos en esa gran tarea no dejándose distraer por los cantos de sirena de los politiqueros y ni de los inútiles actos terroristas individuales.

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