Junto a la pandemia, se agudizó aún más la opresión contra la mujer

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Junto a la pandemia, se agudizó aún más la opresión contra la mujer 1

La pandemia puso de presente la existencia de fenómenos del más craso atraso de opresión hacia la mujer, con prácticas como la ablación, eso sucedió en Egipto, donde un hombre y un médico fueron imputados por someter a las dos hijas del primero a este atropello, pues en complicidad y con el engaño que era la vacuna contra el COVID-19, el médico les aplicó un sedante. Este hecho puso al descubierto, que 55 millones de niñas menores de 15 años en África han sido sometidas o están en riesgo de ser sometidas a él y cuando por lo menos la mitad vive en países como Egipto, Etiopía y Nigeria, donde supuestamente su práctica está prohibida. Por su parte, la Unicef encontró que en Asia y el Medio Oriente también se lleva a cabo esta lesiva práctica al igual que en países europeos como España donde hay inmigrantes que la comparten y practican escudándose en costumbres culturales.

Pero además con el confinamiento obligatorio y sin medidas para aliviar la situación económica y social de las familias, se incrementó la violencia contra las mujeres; pues en muchos casos son ellas quienes están a cargo del cuidado de los ancianos y los niños, dependen económicamente del hombre y si éste no tiene empleo o gana muy poco, y aparte se lo gasta en alucinógenos para evadir la realidad y su miserable condición, todo esto hace que la violencia se incremente y paguen los más vulnerables de la familia; a ello se suma el machismo, la concepción de que las mujeres son propiedad de los hombres y, por tanto, si ellas deciden liberarse de esa coyunda, sus compañeros hacen pagar hasta con la muerte esta osadía.

Hasta el 18 de junio la cifra en Colombia iba en 99 mujeres asesinadas según la organización No Es Hora de Callar. En la mayoría de los casos, las mujeres ya habían denunciado a sus agresores ante la justicia; sin embargo, el Estado no hizo nada demostrando una vez más su ineptidud para atender la violencia contra la mujer que se sabía se iba a incrementar.

Pero ¿cómo ven la situación algunos intelectuales en esta sociedad? a pesar de que logran interpretar parte del fenómeno, ven el periodo desde cuando surgió la opresión a la mujer con la propiedad privada como un problema de género el cual es inmutable al que llaman patriarcado, sin comprender que el surgimiento de la opresión a la mujer tiene su causa más profunda en la aparición de la propiedad privada en la que convirtió a la mujer en un objeto de reproducción de la especie para garantizar, en el caso de las clases dominantes, que la propiedad privada fuera heredada por los hijos de su dueño y que así como surgió en un momento de la historia de la humanidad, también, esa misma historia, la de la lucha de clases la superará. Por esta misma razón, tampoco mencionan la historia vivida ya por la humanidad con la construcción del socialismo en la URSS y en China, donde sí se dieron pasos fundamentales contra la opresión y explotación de la mujer y se materializó con hechos concretos el camino hacia una verdadera igualdad con los hombres.

Solo así, obviando la explicación, cobran sentido las salidas propuestas por las feministas y los Estados a los efectos de la situación de opresión de la mujer en esta sociedad. Ante unos hechos ya cumplidos: el incremento de las llamadas de auxilio, el uso de los refugios de protección, los organismos internacionales solo atinan a denominarlos servicios esenciales para ellas y ordenan a los países su financiación. Y lo mismo, frente a la ablación se limitan a hacer campañas en su contra, pero de fondo, nada, que arriesgue la propiedad privada, solo paliativos.

Como vemos, ni las organizaciones imperialistas, ni muchos intelectuales al servicio de esta sociedad, aun cuando describan las calamidades que padecen las mujeres, pueden ofrecer la única salida que realmente le ha brindado su liberación, pues esta solamente se alcanza y se ha alcanzado en la sociedad socialista, como sucedió en la URSS y China, acabando con la ganancia al mando; pues a este estado de cosas burgués, terrateniente y proimperialista solo se le puede superar destruyendo la ganancia que proviene de la explotación del hombre por el hombre, base sobre la que se mantiene la opresión a la mujer; y a eso la burguesía jamás renunciará por las buenas.

Solamente reemplazando completamente las relaciones de explotación por las relaciones de cooperación entre los hombres, liberando a la mujer de la carga individual del cuidado de los hijos y del hogar y vinculándola a todas las esferas de la sociedad es que logrará liberarse en realidad a la mujer de los miles de ataduras que le impiden desarrollarse realmente como persona al poner al servicio de la sociedad y no de un patrón o de un macho opresor su fuerza, su inteligencia y todo el poder creador que poseen para avanzar en la edificación de la sociedad.

Como parte de abonar el terreno para llegar a esa nueva sociedad, es necesario luchar actualmente por mejorar las condiciones sociales que les faciliten a las mujeres participar en la lucha por destruir este sistema. En ese sentido, en el pliego nacional del Paro General Indefinido deben incluirse algunos puntos especiales como: albergues financiados por el gobierno para mujeres víctimas de la violencia de género que los requieran; agilidad y atención real a las mujeres que ya han reportado violencia contra ellas. Además todas las organizaciones obreras y populares deben prestar atención especial a los problemas relacionados con la violencia, acoso, y abuso, igualmente es necesario impulsar la creación de los comités femeninos que contribuyan a vincularlas a la lucha.

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