¿Ganamos las mujeres si renunciamos a la lucha de clases y nos unimos al feminismo burgués?

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¿Ganamos las mujeres si renunciamos a la lucha de clases y nos unimos al feminismo burgués? 1

Asistí el pasado 31 de enero al II Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales realizado en la Concha Acústica de la Universidad Nacional, evento que fue muy importante pues allí las masas luchadoras ejercieron la democracia que estaban exigiendo a las direcciones burócratas y politiqueras de las centrales el día anterior en el teatro Jorge Eliecer Gaitán.

Me encontraba cerca al puesto de publicaciones de Revolución Obrera, cuando se nos acercó una compañera ya de edad, muy cariñosa a ofrecernos un separador con una poesía muy bonita, cuya autora también se encontraba allí. Aprovechamos para intercambiar algunas opiniones al respecto del feminismo, de la conmemoración del 8 de marzo y de diferentes eventos organizados alrededor de esta importante cuestión. Pronto quedaron al descubierto las dos posiciones sobre si la causa más profunda del machismo eran los hombres o una sociedad capitalista basada en la propiedad privada.

Tuvimos una interesante discusión que para mí fue muy provechosa y muy propicia a propósito de la lucha que impulsa la Unión Obrera Comunista (mlm) con un movimiento fuerte contra las manifestaciones de machismo en su interior, pues la discusión giró precisamente a ese respecto.

Ella me manifestaba que en su juventud había participado en organizaciones revolucionarias cuyos planteamientos eran los mismos; pero había salido decepcionada pues esos compañeros con su discurso “revolucionario” oprimían las compañeras, las opacaban en su trabajo, las menospreciaban, utilizaban su prestigio personal para flirtear o ser infieles, se hacían los pendejos con las responsabilidades en el hogar y los hijos etc., etc.

Todo esto la había convencido que el machismo y el patriarcado, como ellas lo expresan, solo se pueden derrotar haciendo parte de movimientos femeninos donde por un lado, no tienen que estar tratando esos problemas pues no hay hombres; “evitando la lucha” y por otro, defendiendo reivindicaciones que sean “tangibles”.

Esto me hizo reflexionar sobre la importancia del movimiento que lleva a su interior la Unión Obrera Comunista; me pregunto si los camaradas comprenden la seriedad de llevar a cabo ese movimiento.

La camarada Nadezhda Krúpskaya decía que si no lográbamos ganar a las mujeres a la causa proletaria, se convertían en una fuerza que le iba a ayudar y servir consciente o inconscientemente a la burguesía, así que debíamos hacer TODOS los esfuerzos por conquistar esa fuerza sin la cual, como decía Marx, no se puede triunfar.

Lo que me dijo la compañera me alertó, pues algunas camaradas de la organización pueden estar pensando lo mismo, debido a que sus compañeros cometen los mismos errores que ella mencionaba.

Y aquí hay dos cuestiones para analizar. La primera es que los camaradas hombres no están haciendo los suficientes esfuerzos por rectificar sinceramente, reconocer la importancia del problema y encontrar la forma para superar sus deficiencias de manera conjunta. La segunda, que algunas camaradas se están dejando derrotar, por una concepción metafísica pues renuncian a persistir en la lucha y en la educación de los compañeros, olvidando que esta contradicción solo se resolverá en el Comunismo.

La compañera que me abordó, está profundamente equivocada, como toda la concepción del feminismo burgués, al creer que la emancipación de la mujer será posible organizando una guerra contra los hombres, creando organizaciones únicamente de mujeres, o transformando el 8 de marzo en una huelga únicamente de ellas, desvirtuando su origen anticapitalista y, por tanto, de unidad con los hombres oprimidos y explotados por este sistema. Al igual que ilusoriamente creer que esas ventajas “tangibles” brindadas por el Estado burgués garantizarán la liberación de la mujer, tales como la sentencia de la Corte Constitucional sobre el aborto sobre la cual ya están reculando.

La causa de que se siga reproduciendo el patriarcado es la propiedad privada, el surgimiento de ésta ocasionó el derrocamiento del derecho materno; al abolir esta condición material se sentarán las bases para avanzar en una verdadera emancipación; pues no va a existir propiedad sobre nada, incluidas las mujeres, que por siglos han sido tratadas como propiedad de los hombres.

Solo un Estado que se mantenga firme en esta medida, la abolición de la propiedad privada, podrá garantizar materialmente, no de palabra, la liberación de la mujer: garantizando una mejora considerable en los salarios e igualdad con respecto a los hombres; haciendo que los cuidados de hijos y hogar dejen de ser un problema individual para convertirse en un problema social, lo cual descarga de inmediato esa responsabilidad entregada porque sí a las mujeres; no criminalizando el aborto, pero sí brindando todas las posibilidades materiales para que sean madres si lo quieren así. Estas son las reales condiciones para que las mujeres se liberen de las ataduras del pasado y puedan participar en igualdad con los hombres en los asuntos económicos, sociales, políticos, científicos, etc.

Ese Estado es el dirigido por los obreros y los campesinos que solo será posible si se destruye el Estado burgués mediante una Guerra Popular en la que necesaria y obligadamente, deberá participar LA MITAD DEL CIELO.

¡No podemos renunciar a la lucha de clases! Las mujeres perdemos y de paso la humanidad entera, si nos unimos al feminismo burgués.

Una camarada

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