¡VIVA LA HUELGA EN SALINAS DE MANAURE!

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¡VIVA LA HUELGA EN SALINAS DE MANAURE! 1

Agotados todos los recursos, incluida la paciencia, los 105 trabajadores de la Big Group Salinas de Manaure en La Guajira, dirigidos por Sintrasales y Sintrabgsalinas, decidieron enfrentar a los patronos con la mejor arma que tiene el movimiento obrero para resistir al capital: la Huelga. En efecto, demostrando que nada se mueve sin sus brazos poderosos, desde el 1 de marzo los trabajadores en la planta de explotación de sal decidieron parar la producción exigiendo mejores condiciones laborales y sociales.

Los obreros de Salinas de Manaure salieron a la Huelga desafiando el gran capital, el terror de sus mafias, el poder de sus partidos políticos corruptos y la amenaza permanente de sus fusiles militares y paramilitares, que condenan a cientos de miles de trabajadores y comunidades a soportar una ignominiosa opresión y explotación. Por eso merecen y necesitan del apoyo de sus hermanos en todo el país: ¡Viva la Huelga de los Obreros en Salinas de Manaure!

La huelga de estos valerosos obreros se presenta en una región azotada por el desplazamiento, donde la comunidad indígena Wayuu, la más grande del país, ha visto padecer la miseria y la muerte de por lo menos 7.000 de sus niños en los últimos años; una región donde cientos de trabajadores enferman a causa de la explotación del carbón y miles de personas de las comunidades son envenenadas por el polvillo que tapona los pulmones e intoxica al organismo.

La Guajira es un extenso departamento que cuenta para los proyectos del presupuesto nacional y para las tales elecciones democráticas, donde la rebatiña por las regalías de las explotaciones es motivo de enfrentamiento permanente entre politiqueros de todos los colores por robarse el jugoso presupuesto. Es una región donde las mejores tierras pertenecen unos cuantos terratenientes auspiciadores y beneficiarios del paramilitarismo entroncados con el narcotráfico y el contrabando. Mientras tanto, el pueblo Wayuu muere de hambre y sed, una parte sometido a la explotación en las minas de carbón y de sal, y la otra parte sobrevive como mendigo o recibiendo monedas por sus artesanías, vendidas en el interior del país y en el extranjero a precios exorbitantes. La ley general que rige el funcionamiento de este sistema moribundo expropia a los trabajadores y hace miserables a las masas, como condición necesaria para que unos cuantos zánganos se adueñen de todo y cada vez sean más poderosos y ricos.

La tragedia que cae como maldición sobre el pueblo guajiro mueve decenas de campañas y miles de aportes que suman miles de millones, pero la burocracia estatal, las mafias y los monopolios se quedan con ellos, mientras los obreros y las comunidades siguen padeciendo los problemas de salud, la inestabilidad laboral, la disminución de los salarios, el despojo de sus tierras, el hambre, la sed… Y esto sucede porque los oprimidos y explotados no han logrado hacerse fuertes en una alianza entre los proletarios, los campesinos e indígenas. El día que logren esa alianza fraterna harán valer su fuerza poderosa como mayoría en la región, y ese día no habrá mafia, poder político, ejército y monopolios económicos capaces de seguir explotando, expropiando y matando de la forma en que lo hacen actualmente.

Los Obreros Necesitan Constituirse en Partido Político Independiente

Los obreros de La Guajira son los llamados a ocupar la dirección de la lucha y por ello deben constituirse como clase consciente, difundiendo la conciencia de clase, la ciencia del proletariado revolucionario entre las masas, organizándose de manera independiente de los partidos políticos burgueses y pequeño burgueses, de los ideólogos del mundo del dinero y de las organizaciones que le sirven, a la vez que debe actuar revolucionariamente, cómo lo hacen ahora los obreros de Sintrasales y Sintrabgsalinas, las madres comunitarias y los maestros de Asodegua, como lo han hecho los obreros de Sintramasa, Sintracarbón, y como enseñaron la Huelga Política de Masas Regional en el 2014 y la huelga en El Cerrejón dirigida por Sintracarbón en el 2013.

La unidad en torno a una Plataforma de Lucha que recoja las reivindicaciones inmediatas del pueblo trabajador colombiano, exigida con la fuerza de su movilización y el paro nacional, podrá hacer retroceder toda la legislación opresora comandada desde el poder central del Estado, que tiene a los obreros sin contratos, con míseros salarios y pésimas condiciones de salud; impedirá que las comunidades indígenas sigan muriendo; hará efectiva la devolución de las tierras a los desplazados y a los campesinos pobres; pondrá freno a la voracidad de los grandes capitales y monopolios, y le amarrará las manos a la burocracia estatal corrupta que hoy roba descaradamente los recursos del erario.

Sin embargo, la clase que dicta su ley en este país, solo acepta el derecho de enriquecerse sin importarle cuántas vidas de niños cueste, sin inmutarse por cuántos obreros enfermen y mueran, sin escatimar cuántos desplazados vayan a engrosar los cinturones de miseria en las ciudades, sin pensar siquiera en que su voracidad destruye la naturaleza. La burguesía y el poder infame del capital no tienen sentimientos ni otro móvil que la ganancia; la existencia de esa clase zángana y avara sea ha convertido en una amenaza, incluso para la continuidad de la vida en planeta, pero no por ello renunciará a sus privilegios por las buenas. Se necesita la acción consciente de los proletarios, se requiere que los oprimidos se levanten bajo la dirección de la clase obrera, la única capaz de destrozar de raíz toda la maleza de la sociedad capitalista, pues no tiene interés ni en el enriquecimiento, ni en la propiedad individual, ni en la explotación, ni mucho menos en la opresión de los pueblos.

Ya esta clase, timonel de los actuales y venideros levantamientos populares en la región, el país y el mundo, debe ocupar su puesto dirigente que le ha reservado la historia. Debe constituirse en partido político independiente y revolucionario, en medio de la lucha contra todos los partidos que se dicen obreros, revolucionarios y hasta comunistas, pero defienden la explotación asalariada y la propiedad privada, hacen parte del Estado y ayudan a sostenerlo, tienen sus manos metidas en la corrupción pública, hacen todos los esfuerzos por dividir y desmovilizar la lucha del pueblo, y ayudan al dominio ideológico burgués sobre el movimiento obrero, sembrado ilusiones en la paz mentirosa de los ricos y en la falsa democracia de los explotadores.

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