Vigilantes Bloquean vía férrea en El Cerrejón exigiendo alza de salarios

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Uno de nuestros corresponsales en la Guajira nos informa que los compañeros que trabajan para la chupasangre empresa de vigilancia VISE LTDA., bloquearon a mediados de octubre la vía férrea del tren que transporta el carbón al puerto.

Un bloqueo que Revolución Obrera y todos los trabajadores que están por la lucha consideran justo: porque esta empresa imperialista de El Cerrejón se lleva las riquezas del suelo guajiro y a cambio deja a las comunidades, enfermas y empobrecidas, a los obreros los mantiene oprimidos, impidiendo el ejercicio del derecho de sindicalización y huelga, subcontratándolos con pírricos salarios y extenuantes jornadas laborales. Justo porque los obreros son lo que todo lo producen y a cambio intermediarios capitalistas como VISE LTDA., reciben el dinero de jugosos contratos de vigilancia, mientras sus trabajadores exponen la vida, deterioran su salud e invierten la mayor parte del tiempo de vida en cumplir su misión, a cambio de unos cuantos pesos.

El infame Estado capitalista declaró ilegal el paro. Esta maquinaria de corrupción, opresión y explotación, no castiga ejemplarmente a los asesinos de los trabajadores y de las comunidades, ni a los expropiadores de los campesinos, ni a los políticos saqueadores de los dineros públicos, ni a quienes se roban las riquezas del suelo guajiro, ni a quienes con una explotación voraz enferman a las comunidades y secan el río Ranchería, matando de sed y deterioro pulmonar a niños, jóvenes y ancianos. Pero el Estado colombiano, como el instrumento que vela por la ganancia y la propiedad de los capitalistas, condenó al peor de los suplicios a este grupo de valientes luchadores que reclamaron mejora de su situación salarial, con la lucha directa y revolucionaria. Un grupo de 59 compañeros fue inmediatamente despedido.

Para el Estado no es ilegal tercerizar a los obreros, rebajarles el salario, enfermar masivamente a trabajadores y comunidad, dejar sin el derecho fundamental del agua a los indígenas Wayú, desterrar a los campesinos de sus tierras, tener unos contratos leoninos con las empresas carboneras imperialistas que antes se les queda debiendo por la explotación, etc.; pero sí es ilegal que unos obreros bloqueen la circulación del tren que se lleva una riqueza, que muchas veces es tirada al mar por su bajo precio internacional.

Al Estado no le importa la falta de agua y la consecuente escases de alimentos que mata por desnutrición, en promedio 6 niños por semana en Colombia, principalmente indígenas y marginados de los departamentos de Córdoba, Nariño, Chocó, La Guajira, Sucre y Boyacá; en cambio sí, los funcionarios como el secretario de Gobierno de la Guajira y sus secuaces se desvelan por justificar la «ilegalidad» de una justa lucha de los obreros. El Estado capitalista colombiano está para garantizar las ganancias de los ricos, por ello despoja a las comunidades como las del corregimiento de Tabaco, en el municipio de Hatonuevo, Guajira, donde en 2001 y debido a la negativa del pueblo para abandonar sus viviendas, 21 predios fueron desalojados por la fuerza. Hoy son despojados 59 obreros de su única forma de sustento que es el salario.

Con razón el Programa para la Revolución en Colombia de la Unión Obrera Comunista (marxista-leninista-maoísta) denuncia que el Estado burgués está para perpetuar la expoliación y sojuzgamiento de las masas trabajadoras; que

«El Estado es una categoría de hombres especializados en gobernar al servicio de los intereses de una clase dominante, con el uso permanente y sistemático de un aparato de coerción, de violencia, de destacamentos armados y de cárceles, para obligar por la fuerza a las clases oprimidas a trabajar en interés y lucro de los opresores»

y concluye que si la clase obrera quiere lograr sus objetivos máximos

«necesita conquistar el poder político, el poder estatal construido sobre las ruinas del Estado burgués actual, al que debe destruir violentamente.»

La clase obrera no debe aspirar a

«curar las llagas del sistema mediante una mayoría en el establo parlamentario burgués; ni fortalecer el Estado reaccionario con tratados de paz con la burguesía»

Esto es un interés de los reformistas y oportunistas que quieren igualmente perpetuar la vida de este sistema inhumano y ruin para las masas.

Mientras tanto los obreros de El Cerrejón en general, y los organizados en Sintracarbón en particular, deben aprender que la situación de sus compañeros tercerizados es dramática y los obliga a luchar como lo están haciendo. Deben saber que es su responsabilidad, encausar y unir todas las iniciativas en un solo movimiento de resistencia, porque la táctica del patrón es «divide y reinarás», oprime primero a un sector y lo castiga, como el caso de los vigilantes; y luego, ataca al resto, logrando respuestas por separado.

Los obreros saben que cuentan con sus hermanos indígenas que tienen una sabiduría milenaria para enfrentar a los invasores imperialistas y explotadores criollos o extranjeros. Hay que cuidar esta unidad con el pueblo y solidarizarse con sus sufrimientos, pues la lucha es larga y la emancipación del yudo del capital exige materializar la alianza obrero campesina.

Finalmente los obreros tercerizados en Colombia deben ver en éstos y todos los despidos que se han presentado, la necesidad de materializar la independencia de clase de los sindicatos, su organización regional en federaciones independientes; y nacional en una Central Sindical, que impulse la lucha de clases, ligue a trabajadores vínculados y subcontratados de una misma empresa, y de éstos con los de otros sectores de la producción, en un mismo movimiento, contra los enemigos comunes y por las reivindicaciones generales de clase.

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