ENSEÑANZAS DE LA HUELGA DE VIGILANTES EN EL CERREJÓN

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El pasado 13 de octubre desde las 6:00am, se dio inicio a la huelga y bloqueo de la vía férrea por parte de los trabajadores de VISE LTDA, quienes son superexplotados en esta área del complejo carbonífero El Cerrejón como vigilantes, así lo informa un corresponsal de la Guajira a Revolución Obrera, al cual agradecemos sus notas.

Las reivindicaciones eran justas y muy básicas, como mejora salarial, comida y transporte. Al kilómetro 32 de la vía, llegaron los luchadores aquel día (aproximadamente 70 compañeros, en su mayoría de origen Wayuu). A ello respondió de inmediato el Estado de los capitalistas a través de un enviado del Ministerio de Trabajo que encabeza el vendeobrero Lucho Garzón, con la orden de declarar ilegal el movimiento, cancelar contrato a 59 trabajadores -53 de ellos de origen indígena- y dar la orden a la empresa imperialista y a su fachada intermediaria Vise Ltda, para que incursionara el asesino Esmad de la policía con sus recalzadas, gases tóxicos y bolillos, a asfixiar, mutilar y golpear a trabajadores con sus familias y niños que ocupaban la vía férrea.

El mismo Santos durante el escándalo por la crisis del agua en la Guajira, fingió de benefactor de los Wayuu, abrazó a niños -a quien no le importa que se mueran de sed- y se mostró amigo de la comunidad; el Ministro Garzón fingió en su momento como amigo de las luchas de los trabajadores para desactivarlas, favoreciendo al criminal gobierno; la gran prensa burguesa, hizo alharaca de una gran campaña de solidaridad con estas comunidades que mueren de deshidratación y desnutrición por la privatización de su Rio Ranchería -sin mencionar a los grandes responsables: El Cerrejón y el Estado-, , y ahora el Estado que éste gobierno administra y estos grandes medios de comunicación a su servicio, mandan al Esmad a aplastar a los trabajadores por unas justas reivindicaciones y acallan este cobarde atropello.

Esta es la democracia burguesa, y por esto los obreros no deben confiar en ella, ni en los partidos políticos que la representan.

El reformismo y el oportunismo convocan a los obreros a hacer campaña política para cambiar el carácter de este podrido Estado, a confiar en la paz de los ricos, en medio del atropello más infame y la muerte permanente de los pobres, y por esto estas corrientes son aliadas de los explotadores en el seno del movimiento obrero.

Es evidente que el Ministerio de Trabajo como parte del Estado, defiende los intereses de monopolios imperialistas como El Cerrejón, que además de devorar la Guajira, enfermar a los obreros, a las comunidades y mata a miles de niños quitándoles su principal fuente de vida que es el rio Ranchería. El Estado no es un ente neutral, es una maquinaria burocrática militar para proteger a sangre y fuego los intereses de los explotadores, aplicando todo el peso de la ley contra los oprimidos.

Es evidente que esta institución, de palabra en su Constitución Política de 1991, supuestamente respeta la autodeterminación de los pueblos, las diferencias étnicas y toda la palabrería que escriben, pero en los hechos, arrasan con todo aquel que obstaculice la ganancia de los ricachones. Por esto es que los revolucionarios denuncian que las libertades en esta sociedad capitalista son formales y jurídicas para los trabajadores, quienes en los hechos, soportan el yugo de la esclavitud asalariada y de la opresión política de los zánganos explotadores.

Los compañeros, gracias a su firmeza y el apoyo de la comunidad Wayuu, presionaron un acuerdo de levantar el paro y reunirse con la Gobernación, donde pudieron comprobar por su propia cuenta que el Ministerio de Trabajo, la Defensoría del Pueblo y la misma Gobernación de la Guajira, estaban contra ellos.

Una verdad a gritos expuesta por Revolución Obrera desde que hizo pública la denuncia en los días de aquel movimiento

«Al Estado no le importa la falta de agua y la consecuente escases de alimentos que mata por desnutrición, en promedio 6 niños por semana en Colombia, principalmente indígenas y marginados de los departamentos de Córdoba, Nariño, Chocó, La Guajira, Sucre y Boyacá; en cambio sí, los funcionarios como el secretario de Gobierno de la Guajira y sus secuaces se desvelan por justificar la «ilegalidad» de una justa lucha de los obreros. El Estado capitalista colombiano está para garantizar las ganancias de los ricos, por ello despoja a las comunidades como las del corregimiento de Tabaco, en el municipio de Hatonuevo, Guajira, donde en 2001 y debido a la negativa del pueblo para abandonar sus viviendas, 21 predios fueron desalojados por la fuerza. Hoy son despojados 59 obreros de su única forma de sustento que es el salario.»

Finalmente, como lo expresa nuestro corresponsal entre los trabajadores, y al que llamamos a emular por compañeros que son amigos de este periódico:

«las actividades tuvieron éxito, logrando el reintegro del personal por medio de una cooperativa que es manipulada El Cerrejón. Algunos líderes indígenas y personal que no quiso reintegrar, se garantizó una indemnización más su liquidación de ley, además de la ayuda de formar una fundación por medio de la Gobernación de la Guajira donde la empresa se compromete entre otras cosas a brindar un contrato de suministro de agua al personal»

Y la gran enseñanza de esta justa lucha, es que los obreros tienen en su propia fuerza, en el arma de la huelga y en el respaldo de la comunidad, la fórmula para continuar luchando y obteniendo triunfos.

Además se demuestra una vez más que del Estado capitalista, no hay que esperar neutralidad, sino su ataque directo, porque existe es para defender y garantizar la explotación del trabajo asalariado y la propiedad privada de los ricos, a punta de leyes opresoras y de represión directa contra la mayoría trabajadora. Así es que siempre los luchadores deben abogar por la unidad, solidaridad y confianza en la propia lucha del pueblo colombiano.

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