EL VERDADERO TRIUNFO DEL PARO DEL MAGISTERIO

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EL VERDADERO TRIUNFO DEL PARO DEL MAGISTERIO 1

Luego de más de un mes del paro del magisterio colombiano, se llegó a un acuerdo, que satisface a algunos y a otros no tanto. Sea la ocasión para examinar los diferentes puntos de vista y fijar la posición del proletariado consciente.

Si bien es cierto que, como dicen los maestros más antiguos, en la lucha no todo puede ganarse de una sola, también es cierto que lo fundamental del pliego sí debe garantizarse. En ese sentido, vale la pena analizar el acuerdo firmado entre Fecode y el Ministerio de Educación Nacional – MEN; sobre todo teniendo en cuenta que el método esta vez utilizado por la dirigencia, estuvo más acorde a la beligerancia de la base: con informes oportunos sobre la negociación, con comunicación constante a través de medios y redes hacia las bases, con mayor audacia al mantener el bloqueo y la movilización para presionar un acuerdo y, con un discurso que convenció a la mayoría de las bases subiendo el ánimo de lucha durante el paro.

Los medios de comunicación, quisieron reducir el pliego a un asunto meramente salarial, no obstante, el magisterio les salió al paso con un sin número de manifestaciones y aclaraciones sobre los puntos más sentidos, a través de redes principalmente, pero también en los medios oficiales en que fue posible participar y no es para menos, pues desde hace mucho tiempo los docentes tienen muy claras sus reivindicaciones, que básicamente son: sistema de salud sin intermediarios y de calidad, derogatoria del estatuto 1278, mejores condiciones de trabajo y alza general del salario.

Sin embargo, el pliego de peticiones fue resumido en siete puntos que de alguna manera tienen que ver con lo que la base del magisterio exige, pero planteado no como peticiones concretas, sino como generalidades, método que desvió las reivindicaciones del magisterio colombiano y condujo a lo pactado.

Así las cosas, respecto a política educativa, en el pliego se planteó la necesidad de la gratuidad en la educación, como garantizar el servicio desde los tres grados de preescolar a grado once e incluso la formación en las Escuelas Normales Superiores; de ello el acuerdo habla de la garantía progresiva desde 2022 hasta 2024 de los tres grados del preescolar, con recursos del Sistema General de Participación – SGP, encargado básicamente de los recursos para la educación. Actualmente en los colegios públicos se garantiza el grado transición y en Bogotá durante la administración de Petro, se amplió la cobertura a los tres años (pre jardín, jardín y transición) y, en la actual administración, se eliminó el pre jardín. Con ello, son cientos de profesores de la primera infancia que quedan desempleados y en últimas, según el acuerdo firmado, solo podrá formalizarse su trabajo de forma PROVISIONAL en el año 2024.

Un aspecto importante que tiene que ver con las condiciones laborales de los maestros es la jornada única, donde quedan algunos compromisos en cuanto al replanteamiento de objetivos y revisión de exigencias como alimentación escolar, infraestructura, contenidos, horas académicas y descansos, pero sin acuerdo en torno a la jornada de los docentes, la cual se ha ido implantando acomodándola con diferentes horas de entrada y salida durante la semana, eso sí manteniendo una jornada continua (no turnos partidos). Este punto es muy importante, porque de las mejoras en infraestructura principalmente, depende que no desaparezcan otras jornadas o que realmente exista suficiente cobertura. De no ser así, una parte de las jornadas serán entregadas en concesión a particulares porque con las instituciones actuales no puede atenderse la cantidad actual de población, con ello, los docentes de la jornada tarde por ejemplo, quedarían en el limbo. Si bien en el acuerdo el aspecto de infraestructura quedó expuesto, todo queda redactado a manera de compromiso por parte del gobierno, que de no cumplirse, deberá garantizarse con la lucha.

Otro punto que hace parte tanto de la política educativa como de lo económico es lo referente al Sistema General de Participación – SGP, donde en el pliego se exigió una «reforma estructural», para garantizar el acceso a la educación desde el preescolar, la jornada única y la calidad educativa; lo acordado habla de «instaurar una comisión especial» entre Minhacienda, Mineducación y Fecode, para llevar la discusión al Congreso de la República, antes de que termine este gobierno. Aquí se ve claramente el error de no plantear las reivindicaciones en concreto sino la generalidad de «reforma estructural» que da para cualquier cosa, incluso regresiva; a la vez que las tales «comisiones especiales» son un engaño, porque siempre el Estado y el Gobierno terminan imponiendo su política.

Igualmente, la exigencia más sentida para los docentes fue la salud, problema del que poco se habló e informó, quedando básicamente como está: con comisiones verificadoras y con el compromiso finiquitar la contratación del servicio médico.

Si se hace un análisis comparando el pliego presentado y los acuerdos, puede decirse que en general el pliego se conquistó. Si no se logró más fue por la forma en que se trazaron las reivindicaciones. La dirección de Fecode no ha planteado de manera concreta y clara las reivindicaciones del magisterio, de ahí que el pliego se pierda en peticiones por reformar leyes o revisar decretos, en hacer comisiones para la vigilancia de los prestadores de salud… una forma de plantear las reivindicaciones que no es propia ni corresponde a sus métodos de lucha del proletariado, quien rechaza las inservibles «Mesas de Trabajo», las inútiles «comisiones especiales» y prestarse para ayudarle a legislar al enemigo… ¡Que legislen los lagartos congresistas y el gobierno cebados con sueldos millonarios!

No fueron los parlanchines del congreso y sus «debates de control», sino la movilización permanente, el bloqueo y el paro los que obligaron al gobierno a firmar el acuerdo. No fue gracias a los politiqueros sino a los miles de maestros que con sus exigencias claras se lanzaron a la lucha obligando al gobierno a negociar en medio del paro; fue gracias a quienes a diario inundaron las principales calles del país, como se demostró que con la lucha directa se conquistan los derechos; fueron los miles de maestros quienes a pesar de los compañeros asesinados en medio del paro, de las amenazas de descuento y, a la desinformación propagada por la Ministra y los medios de comunicación se mantuvieron firmes, explicando con claridad sus reivindicaciones defendiéndolas en cada marcha, bloqueo y movilización. Fue su heroísmo el que se impuso en contra de la ola pacificadora y desmovilizadora que quiso imponer el gobierno y los politiqueros apoyados incluso por dirigentes de Fecode.

Una vez más el magisterio colombiano puso a prueba su disciplina, capacidad de organización y movilización; un acumulado que los docentes deben tener en cuenta, porque gracias a ellas despertaron la gran solidaridad de otros sectores como los padres de familia, quienes apoyaron el paro no enviando a sus hijos a clase y respaldando sus acciones; porque ellas ratifican el camino de la lucha directa y en las calles e independiente de la politiquería, haciendo ver que con el paro se obliga al gobierno a negociar las peticiones.

Contrariando la actitud de la base del magisterio en todo el país y erróneamente, los compañeros de Asoinca no participaron en el paro. Si bien es cierto que existe desconfianza en la dirección, por las traiciones cometidas por la dirección de Fecode, como la del paro del 2015; si bien es un hecho que el movimiento sindical está permeado por los métodos burgueses que no favorecen los intereses de la base y promueven la politiquería al interior de las organizaciones sindicales; no debe menospreciarse el deseo de lucha de la inmensa mayoría del magisterio colombiano, quien pese a las amargas experiencias pasadas, mantiene su ánimo de lucha y nuevamente se lanzó al paro porque las condiciones concretas lo exigían; en ese sentido, la actuación de los compañeros de Asoinca que han mostrado la justeza del camino de la lucha, debió ser de total apoyo al paro, haciendo propaganda, advirtiendo sobre los asuntos incorrectos, marchando y luchando al lado de las bases, quienes demostraron que tomaron la decisión correcta, así el pliego ganado aún no resuelva por completo sus exigencias.

Conquistar en general el pliego presentado a través del paro, es entonces un triunfo para el camino revolucionario, es una victoria que se opone al camino de la falsa paz social, es una nueva experiencia en la trayectoria hacia la Huelga Política de Masas, como forma de lucha revolucionaria por mejorar las condiciones de vida del pueblo colombiano. Por ello es evidente que lo ganado en este paro fue principalmente en beligerancia, disciplina y unidad; ahora la tarea es garantizar que los pliegos a presentar se planteen usando los correctos métodos de dirección y de trabajo, aplicando el principio «de las masas a las masas» quienes tienen realmente claro lo que necesitan para mejorar sus condiciones materiales de trabajo y de vida; la lucha del magisterio deja nuevas enseñanzas al movimiento de masas en general y demuestra que sus problemas no obedecen a la «falta de recursos», ni se resuelven por la «voluntad política» de los gobernantes, sino que tienen su origen en las contradicciones entre clases opuestas e irreconciliables, contradicciones que se resuelven mediante la lucha de clases, de donde indudablemente el proletariado sigue recogiendo nuevas y mejores lecciones para enfrentar a los capitalistas y su poder político. El camino revolucionario lo impone el pueblo, es hora de unirlo y generalizar su lucha para hacer retroceder a los explotadores.

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