ALGUNAS ENSEÑANZAS DE LA HUELGA EN BUNDY COLOMBIA S.A.

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Mientras en los medios de comunicación se hablaba principalmente del plebiscito y la paz, la clase obrera continuó luchando. De esta manera, la base de los trabajadores, los dirigentes consecuentes y al servicio de los intereses de los obreros y las masas, mantuvieron su actividad independiente de las falsas promesas de paz, sin dejarse adormecer, ni amedrentar por la arremetida que las clases dominantes promotoras del sí o del no, impusieron al movimiento.

Es el ejemplo de los trabajadores de Bundy Colombia S.A. (monopolio norteamericano que produce tuberías y autopartes para los carros ensamblados en Sofasa y Colmotores), quienes desde septiembre en medio de la negociación de la convención colectiva, iniciaron varias actividades de protesta ante el contra pliego presentado por los patronos, que afectaba sobre todo la estabilidad laboral. Con firmeza, los compañeros declararon la huelga el 12 de octubre en defensa de su convención colectiva, exigiendo aumento salarial, suspensión del trabajo extra sin previa autorización del Ministerio del Trabajo, sostenimiento de las primas, aumento de auxilios y, fundamentalmente, ¡impedir la contratación indirecta! Luego de seis días de huelga, los trabajadores ¡lograron mantener su convención colectiva y triunfaron gracias a la lucha directa y organizada!

No es de poca monta la conquista de los compañeros organizados en Sintrametal. Esta batalla representa un importante triunfo para la clase obrera, por eso vale la pena resaltar las enseñanzas, que los compañeros con su tenacidad y lucha dejan a sus hermanos de clase:

Una de las enseñanzas que deja esta lucha es que pese al ambiente pacificador impuesto por la burguesía, los terratenientes e imperialistas, así como de los amigos y colaboradores del gobierno de Santos, la lucha y sobre todo la huelga, sigue siendo la forma correcta y coherente con que los trabajadores exigen sus derechos.

Con los capitalistas no se puede conciliar. Ellos son dueños de los medios de producción y a su antojo compran la fuerza de trabajo del obrero, sometiéndolo a sus extenuantes jornadas y miserables salarios, gracias a ello sus ganancias aumentan y por lo tanto arrebatarles mejores condiciones de trabajo y de salario, es apuntar directamente a su bolsillo, que defienden con las leyes y las armas del Estado que los representa. De ahí que el arrojo y firmeza de los trabajadores de Bundy muestra que la pelea es peleando y no arrodillándose ante el patrón. Esto llena de ánimo y fortaleza a toda la clase obrera, pues señala que la huelga es el camino correcto que debe generalizarse para las conquistas de los trabajadores y de las masas en general.

La segunda enseñanza, tiene que ver con la independencia de clase que todos los trabajadores requieren mantener. Mientras dirigentes de las centrales sindicales y de los partidos que se dicen apoyar al pueblo, estaban ocupados gastando recursos en el Plebiscito, las bases sindicales ¡tomaron la iniciativa, se lanzaron a la huelga, exigieron sus derechos y triunfaron! Incluso algún compañero planteó que en 16 años no se había realizado una huelga en Cundinamarca, algo realmente penoso, teniendo en cuenta que las necesidades de los trabajadores son muchas y, que seguramente si se impulsara la lucha directa y organizada, los derechos de los trabajadores no serían pisoteados. Es claro que el movimiento sindical requiere con urgencia una reestructuración de fondo, no solo aislar a los dirigentes que trafican con los intereses de los trabajadores para hacer carrera politiquera, sino educar en los correctos métodos de dirección y de trabajo en la lucha de resistencia; hacer valer el centralismo democrático como forma de funcionamiento para garantizar que sean las bases quienes decidan sobre los asuntos de sus sindicatos, atender las necesidades reales de los obreros, practicar la solidaridad de clase y sobre todo promover la lucha, el paro, la huelga, poniéndola por encima de los abogados, las tutelas, tribunales y demás. Esta lucha de los compañeros agrupados en Sintrametal, demuestra a todo el movimiento, incluso a quienes reniegan de la lucha que ¡si hay con quien y que se puede ganar con la fuerza organizada de los obreros!

Finalmente, es aleccionador que en medio de la generalización de la contratación a través de terceros (tercerización) impuesta a la mayoría de los trabajadores, los obreros de Bundy logran con la huelga mantener la contratación directa, un asunto de suma importancia para las condiciones laborales de la clase obrera, que incluso es punto de unidad en las futuras luchas de los explotados, pues hace parte de la política de los capitalistas para mantener su cuota de ganancia en medio de la crisis económica; por tanto, la conquista de los compañeros de Sintrametal representa un golpe al capital y pone freno a esta forma de súper explotación. Esta es una conquista muy importante, que generalizada implica una mejora general en las condiciones de los trabajadores. Es una conquista que en sí misma llama a la clase obrera, a luchar por estabilidad laboral con contratos directos e indefinidos, una consigna que los explotados y oprimidos deben unir a las demás exigencias que el pueblo colombiano demanda, en un solo pliego para conquistar con la huelga, con la movilización de masas, con la lucha en las calles.

Los trabajadores de Bundy demostraron que el camino de los explotados y oprimidos no es la conciliación con sus enemigos sino la lucha directa y organizada; demostraron que la huelga sigue siendo el arma por excelencia de los trabajadores, y que si ella se generaliza, se puede conquistar, no solo una convención colectiva, sino las reivindicaciones inmediatas de todo el pueblo colombiano.

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