¿Es el EPL un Ejército del Pueblo?

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¿Es el EPL un Ejército del Pueblo? 1

La guerra en el Catatumbo entre el ELN y el EPL (conocido también con el apelativo bandidesco de “Los Pelusos”), la cual ha desplazado a miles de campesinos y que le ha costado al pueblo varios líderes sociales asesinados en Norte de Santander, puso en evidencia que el EPL, considerado casi extinto, ha cobrado fuerza. La disputa territorial en el Cauca entre disidencias de las FARC, el ELN, el EPL y los paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas continúan desangrando el campo y llenan de zozobra a la población campesina. Allá también el EPL hace presencia y se muestra como la alternativa para la guerrillerada desmovilizada, además dice estar luchando por el pueblo y por la revolución social, lo cual no es cierto.

El EPL aparece en el escenario de la presente guerra en el campo, que si bien recordamos, no es la misma guerra revolucionaria de las masas campesinas iniciada a mediados de los 50’s e impulsada por los revolucionarios hasta los 70’s. La actual guerra es promovida y moldeada por la renta extraordinaria de la tierra dejada por el negocio de los psicotrópicos, de la minería ilegal y de los “impuestos de guerra” a los imperialistas y enemigos del pueblo, o de las vacunas y extorsiones que sufren las masas por las bandas paramilitares, por lo tanto es una guerra ajena a los intereses del pueblo. Hoy el EPL llama a todas las bases desmovilizadas y al pueblo a unírseles. Dicen que cuentan entre sus filas con grandes contingentes de desmovilizados de las Farc, que se están desarrollando y van a crecer y hacer la revolución. Sin embargo, es necesario detenerse y cavilar sobre el asunto.

El EPL nació como una organización militar guiada por el Partido Comunista (M-L) de Colombia, partido que asimismo surgió de las entrañas del viejo partido revisionista y mamerto PCC, motivado por la fuerte lucha a nivel internacional entre el revisionista Partido Comunista ruso (de orientación jruschevista) y el Partido Comunista de China (auténticamente revolucionario). El PC de C (M-L) fue un auténtico partido proletario y dirigente del pueblo colombiano y el EPL en sus inicios guiado por él trató de desarrollar la Guerra Popular Prolongada, creando bases de apoyo en el campo para desarrollar la revolución en Colombia, rodeando las ciudades desde el campo. Fue muy rica la experiencia adquirida en las campañas enemigas de cerco y aniquilamiento contra las zonas liberadas en los Llanos del Tigre en el alto Sinú y alto San Jorge. El partido y el EPL soportaron el peso de tres campañas del ejército que no lograron aplastarlo, pero ellas se encargaron también de demostrar en los hechos que Colombia no era un país para desarrollar la revolución del campo a las ciudades por ser un país predominantemente capitalista con residuos de semifeudalidad; en donde la población proletaria, la fuerza principal de la revolución, vive mayoritariamente en las ciudades.

Esa equivocación estratégica, además de costarles la vida a los más importantes dirigentes, ocasionó una gran lucha que finalmente terminó con la división del partido en tres fracciones y, posteriormente, su desnaturalización como vanguardia de la clase obrera. Libardo Mora Toro planteó la necesidad de bolchevizar la organización para restaurar su carácter proletario y corregir la desviación “izquierdista” impuesta por la pequeña burguesía en el partido. La muerte en combate y el asesinato de los mejores cuadros, entre ellos al propio Libardo Mora Toro, favoreció la línea oportunista de “izquierda” que terminó desnaturalizando el Partido y el EPL.

Los “izquierdistas”, “militarizaron” el partido y lo aislaron de sus vínculos con las masas proletarias, acogieron el hoxhismo y desecharon la correcta guía del pensamiento Mao Tse-Tung. A mediados de los 80’s el EPL y el que todavía conserva el nombre de PC de C (M-L) entraron, como las demás organizaciones guerrilleras, a disputar en la nueva guerra reaccionaria, asumiendo prácticas ajenas al marxismo como el secuestro, el “impuesto de guerra” a los terratenientes, imperialistas, burgueses agrarios y mafiosos, aliándose con los enemigos en lugar de dirigir la lucha revolucionaria de los obreros y campesinos contra ellos. En lo militar reemplazaron la organización militar de las masas por las acciones «heroicas» o de sabotaje, aisladas de ellas y, en el campo actuaron conjuntamente con otras guerrillas cuando las combatieron en la lucha por el territorio. Por aquel entonces los dirigentes del EPL y del Partido comenzaron sus esfuerzos por la conciliación con los enemigos del pueblo y a buscar acuerdos de paz y constituyentes (la prédica reformista de los hoxhistas de la revolución que no rebasa los esquemas burgueses).

Finalmente, el grueso del EPL terminó desmovilizándose y acogiéndose a los acuerdos de paz de Cesar Gaviria a cambio de participar en la constituyente de 1991. El EPL desmovilizado o “Esperanza, Paz y Libertad”, surgió de esos acuerdos y en muchas ocasiones vendió información valiosa a los paramilitares para masacrar a las mismas bases del EPL y otras guerrillas; muchos dirigentes se descompusieron y se pasaron al lado del enemigo, aliándose incluso al uribismo en el Urabá antioqueño. Para nadie es secreto que Bernardo Gutiérrez, el mismo jefe máximo del EPL y quien después fuera senador, se convirtió en un abierto agente del enemigo.

Es cierto que no todo el Partido ni todo el EPL se entregaron; desde los acuerdos se ha mantenido una disidencia minoritaria, que hoy se fortalece con la desmovilización de las Farc, pero aun así continúan no solo participando de la guerra contra el pueblo, sino defendiendo la idea de otros acuerdos de paz y otras constituyentes. De nada les ha servido la experiencia de la entrega de sus excompañeros ni el asesinato de sus principales dirigentes, los hermanos Calvo, a manos del Estado.

En la actualidad, el llamado Partido (M-L) y el EPL son organizaciones que hablan de la revolución en general y en abstracto, pero de nuevas constituyentes y reformas sociales en concreto, así como son muy pocos sus actos de guerra contra los enemigos y sí muchos los hechos de guerra contra el pueblo. Es decir, en el fondo son los más despreciables reformistas.

Todo esfuerzo que realicen las bases y los revolucionarios en ese Partido y en el EPL cae en saco roto y nunca van a llevar a la verdadera revolución que necesitan las masas en Colombia, porque terminarán en el callejón de la entrega, de las constituyentes y reformas. ¿Por qué usar las armas entonces? No hay necesidad de semejante esfuerzo por un plato de lentejas, eso lo saben los jefes de esas organizaciones, pero necesitan de las armas para presionar una mejor negociación con los enemigos del pueblo. Los obreros revolucionarios saben que cuando las masas se subleven y sean guiadas por un partido comunista auténtico, las metas de todas las organizaciones guerrilleras actuales serán irrisorias porque la conquista será todo el poder para las masas armadas ¡Salvo el poder todo es ilusión!

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