PROPUESTA DE PLATAFORMA DE UNIDAD

PROPUESTA DE PLATAFORMA DE UNIDAD 1

Preámbulo

Camaradas marxistas leninistas maoístas del mundo:

Teniendo en cuenta la urgencia de marchar a una Conferencia Internacional Unificada y los esfuerzos que desde distintas expresiones y agrupamientos se han venido realizando, especialmente, la propuesta presentada por los camaradas del Comité Coordinador para una Conferencia Internacional Maoísta Unificada – CCIMU, ¡Por una Conferencia Internacional Maoísta Unificada! – Propuesta acerca del balance del Movimiento Comunista Internacional y de su actual Línea Política General, así como las observaciones presentadas por varios camaradas a ella, donde queda en evidencia que no expresa el actual nivel de unidad de los marxistas leninistas maoístas de todos los países, vemos necesario hacer un esfuerzo especial por formular una Plataforma de Unidad, mínima general, que sirva de base al propósito de la Conferencia Internacional Unificada de los marxistas leninistas maoístas.

¿Cuáles son las condiciones objetivas y subjetivas, que hacen no solo necesario sino posible realizar una Conferencia Internacional Unificada?

La agudización de la lucha de clases en el mundo es el motor que impulsa la sociedad a emanciparse, a romper las cadenas de la opresión y explotación mundial imperialista. Esa fuerza objetiva de la sociedad, exige al proletariado internacional cumplir su papel de clase revolucionaria y de vanguardia al frente de la Revolución Proletaria Mundial, a condición de organizarse en partido independiente de las demás clases, y dirigente de su actuación como clase consciente.

Tal es la base material de la urgente unidad internacional de los marxistas leninistas maoístas y en cada país, por ser quienes no sacrifican los intereses cardinales del movimiento obrero en aras de ciertas ventajas de momento, porque representan y defienden conscientemente en el movimiento actual, los intereses futuros de la clase obrera mundial.

Tal es la base material de la necesidad actual de romper el aislamiento, deponer el sectarismo y someter los intereses particulares de grupo o nación a los intereses generales y comunes de la Revolución Proletaria Mundial.

No se trata de conciliar y convivir con las distintas tendencias oportunistas, sino de deslindar los campos principalmente con el revisionismo, mediante la lucha de líneas al calor de la lucha de clases.

A partir de las amargas derrotas de la dictadura del proletariado en Rusia y China, el Movimiento Comunista Internacional cayó en una profunda crisis, donde el viejo revisionismo ya derrotado, emergió bajo nuevas formas, declarando otra vez insubsistentes los fundamentos teóricos de la ciencia del proletariado, sacando conclusiones absolutamente derrotistas de la experiencia histórica en la revolución proletaria, en el ejercicio de la dictadura de clase, en la construcción del socialismo y de la organización internacional.

Los partidos y organizaciones marxistas leninistas maoístas, por separado han librado una lucha de líneas contra las formas viejas y nuevas de revisionismo, coincidiendo en la defensa de los principios fundamentales del Marxismo Leninismo Maoísmo: sobre la lucha de clases, el Estado, la revolución, el papel histórico de las masas, la vía de la violencia revolucionaria de las masas armadas, la guerra popular para derrocar el viejo Estado, la necesidad histórica de la dictadura del proletariado y la continuación de la revolución en ella, el reconocimiento de la época actual del imperialismo como la fase superior y última del capitalismo e inicio de la nueva Era de la Revolución Proletaria Mundial cuya experiencia histórica ha sido correcta, la inevitabilidad de las crisis en el capitalismo, la inexorable marcha hacia su bancarrota, el papel de vanguardia del proletariado, la necesidad del partido como su destacamento político y forma superior de organización, la necesidad de construir el frente de las clases y masas revolucionarias, y el ejército popular, las tareas que la situación actual exige a los comunistas… todo lo cual, de por sí constituye el contenido de una base mínima general de unidad que en lo inmediato exige la lucha de clases mundial.

Esta es aún una base insuficiente para la unidad en la Línea General, esto es, para resolver las diversas matizaciones existentes en las filas de los marxistas leninistas maoístas como reflejo de la complejidad en el análisis y síntesis de algunos problemas históricos, de los cambios en la actual situación mundial, de las dudas sembradas por las falsas teorías revisionistas.

Reconocer, formalizar y proclamar tal base mínima general de unidad, bajo la forma de unaPlataforma de Unidad concisa y clara que exprese la unidad ideológica más general de los marxistas leninistas maoístas, es condición obligada para que puedan asumir las grandes tareas que exige la situación actual donde la revolución se manifiesta como una necesidad palpitante en todos los países.

Plataforma de Unidad, necesaria para desarrollar la lucha de líneas que dirima las divergencias que dividen a los marxistas leninistas maoístas, y conquiste una base superior de unidad en la línea general, profundizando la derrota teórica del nuevo revisionismo y demarcando un claro y profundo deslinde entre el Marxismo Leninismo Maoísmo y todo tipo de oportunismo, en la perspectiva de la unidad en una nueva Internacional Comunista.

Plataforma de Unidad, necesaria para formular un Programa de Lucha Política Internacional, que unifique y organice la actuación política inmediata conjunta, con una orientación común para el proletariado internacional y las masas frente a las crisis, a las guerras imperialistas, a la solidaridad internacionalista, confrontando al oportunismo en la dirección de los movimientos y rebeliones espontáneas de las masas, del movimiento sindical, campesino, femenino, ecologista, por la libertad de los presos políticos y demás formas del movimiento de masas que se alzan contra el imperialismo y las clases reaccionarias.

Plataforma de Unidad, necesaria para materializar una nueva forma de Organización Internacional, entendiendo que, como lo dijo el Presidente Mao, «Sólo cuando tiene unidad teórica y política, el proletariado internacional puede tener cohesión organizativa y unidad de acción». Una nueva forma organizativa que dadas las divergencias existentes entre los marxistas leninistas maoístas respecto a la experiencia en este terreno, debe tener al menos el carácter de un Comité que desempeñe el papel de núcleo dirigente en la labor de difundir el Marxismo Leninismo Maoísmo, promover la lucha de líneas, incentivar la actuación política común, facilitar el intercambio de experiencias y las relaciones fraternales entre organizaciones y partidos, desarrollar la ayuda mutua y la cooperación en la construcción de nuevos partidos, influir y acercar a otras fuerzas marxistas leninistas maoístas todavía no comprometidas con la propuesta de una Conferencia Internacional.

Plataforma de Unidad que posibilita aplicar conscientemente el método de unidad–lucha–unidadpara librar la lucha de líneas sobre las divergencias entre los marxistas leninistas maoístas, tratándolas como contradicciones en el seno del pueblo, luchando sinceramente por la unidad no por la escisión, diferenciando las contradicciones entre los comunistas, de las contradicciones con las líneas oportunistas, revisionistas, anti-marxistas, anti-proletarias, anti-partido, que por ser contradicciones de naturaleza diferente se resuelven con métodos diferentes.

Ha sido vencida la pretensión del revisionismo avakianista de entronizar su “Nueva Síntesis del Comunismo” como Línea General del Movimiento Comunista Internacional; pero todavía no ha sido vencido el oportunismo en toda una Línea General que exprese la profunda unidad del movimiento marxista leninista maoísta. En ese propósito de largo plazo, en lo inmediato vemos necesario definir y aprobar una Plataforma común de los marxistas leninistas maoístas, tal como la que aquí se propone, conscientes de que presupone promover con acierto la lucha de dos líneas en su seno, luchar conscientemente por la unidad de los comunistas sin ningún chalaneo con los principios, organizar más reuniones preparatorias, más reuniones bilaterales y multilaterales, más intercambio de documentos, iniciativas dirigidas a las masas, en el camino tortuoso pero luminoso hacia la realización triunfante de una única Conferencia Internacional de los marxistas leninistas maoístas del mundo, que supere la fragmentación, los efectos del colapso del Movimiento Revolucionario Internacionalista y responda a la necesidad de unidad sobre la base del Marxismo Leninismo Maoísmo, sobre la base de un evaluación crítica-autocrítica de la experiencia general del Movimiento Revolucionario Internacionalista y otras iniciativas, para avanzar a una nueva organización internacional, la nueva Internacional Comunista basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo.

A este propósito de luchar por la unidad debemos guiarnos en lo expuesto por el Presidente Mao en Método dialéctico para la unidad interna del Partido:
¿No podemos celebrar negociaciones partiendo del deseo de unidad y con un espíritu de ayuda? Claro que no se trata de negociaciones con el imperialismo (con éste también necesitamos celebrar negociaciones), sino de negociaciones internas entre comunistas. Pongamos un ejemplo: ¿Acaso no es sostener negociaciones lo que están haciendo aquí los doce países reunidos? ¿No es negociar lo que están haciendo los sesenta y tantos Partidos? Efectivamente, eso es lo que hacemos. En otras palabras, a condición de no menoscabar los principios marxista-leninistas, aceptamos las opiniones aceptables de otros y desechamos aquellas nuestras que pueden ser desechadas. Así, actuamos con dos manos: una para la lucha con los camaradas que incurren en errores y la otra para la unidad con ellos. El propósito de la lucha es perseverar en los principios marxistas, lo cual supone la fidelidad a los principios. Esta es una mano; la otra es para velar por la unidad. El propósito de la unidad es dar una salida a esos camaradas, contrayendo compromisos con ellos, lo que significa flexibilidad. La integración de la fidelidad a los principios con la flexibilidad constituye un principio marxista-leninista y es una unidad de contrarios.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, con el espíritu de aportar sinceramente a precisar esa base de unidad general común, la realmente existente ahora, y sin la pretensión de hacer un bloque especial de un matiz particular, entregamos a su consideración la presente propuesta de Plataforma de Unidad para la Conferencia Internacional Unificada.


Propuesta de Plataforma de Unidad

El Marxismo, defendido por Lenin como el sistema de las concepciones y de la doctrina todopoderosa de Marx, porque es exacta, surgida no encerrada en sí misma, sino en medio y en respuesta a los problemas sociales del capitalismo. El Marxismo no es un dogma, ni una doctrina acabada e inmutable, sino una guía viva para la acción, cuyo desarrollo refleja el cambio en las condiciones de la vida social.

De ahí que el desarrollo revolucionario del Marxismo haya transcurrido a través de etapas, siendo el Marxismo Leninismo el salto a la nueva etapa de desarrollo de las concepciones y la doctrina de Marx a las condiciones de la fase imperialista y la nueva Era de la Revolución Proletaria Mundial, y el Marxismo Leninismo Maoísmo el salto a una nueva, tercera y superior etapa de desarrollo ante la necesidad de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado contra la restauración revisionista del capitalismo y la dictadura burguesa en los países socialistas.

El capitalismo de libre competencia ha pasado a la historia. Esta es la época del imperialismo, fase superior y última del capitalismo cuyas inevitables crisis económicas cada vez más frecuentes, sacan a la superficie su incompatibilidad con la existencia de la sociedad, afirman su inexorable rumbo a la bancarrota, su carácter de capitalismo parasitario, en descomposición, antesala de la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo.

La contradicción fundamental del sistema capitalista entre la producción cada vez más social y la apropiación cada vez más privada, es la causa más profunda de su inevitable desaparición y sólo podrá resolverse con el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial, socializando la propiedad sobre los medios de producción. El capitalismo al llegar a su fase imperialista, en el transcurso de más de un siglo de agonía, se ha encargado de extender y profundizar la contradicción fundamental a todos los países, agudizando a su vez todas las demás contradicciones que aceleran su muerte como sistema mundial de explotación y opresión.

Los cambios en el mundo imperialista, han exacerbado las más importantes contradicciones del imperialismo: entre los países imperialistas y entre los grandes grupos monopolistas; entre los países, naciones y pueblos oprimidos y los países imperialistas; entre el proletariado y la burguesía; destacando a su vez en los últimos años, la contradicción entre la sociedad y la naturaleza.

En la época del imperialismo el mundo se dividió en un puñado de países imperialistas, explotadores y la gran mayoría de países oprimidos, explotados. La ley económica del desarrollo desigual de los países imperialistas, es la base material de las contradicciones inter-imperialistas, de las guerras reaccionarias contra los países oprimidos y de las guerras internacionales por el dominio mundial, siendo latente el peligro de una nueva guerra mundial. La contradicción entre el proletariado y la burguesía, entre el capital y el trabajo, es la expresión en el terreno social de la contradicción fundamental del capitalismo. Sobre cuál de estas contradicciones ocupa el lugar principal en el presente período, existen diferencias entre los marxistas leninistas maoístas que deben resolverse mediante el estudio, el análisis y la discusión sobre los cambios ocurridos en los últimos años.

El imperialismo prolonga artificialmente su existencia, de una parte, agotando, depredando, destruyendo, las únicas dos fuentes de riqueza en el planeta: el trabajo y la naturaleza; y de otra, por el auxilio que le brinda el oportunismo al mellar el filo revolucionario de la lucha política de la clase obrera y de los pueblos del mundo sometiéndola a los límites permitidos por el viejo Estado. «La lucha contra el imperialismo —dice Lenin— es una frase vacía y falsa si no va ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo».

El avance del capitalismo a su fase final imperialista, selló la caducidad de la revolución burguesa y dio inicio a la nueva Era de la Revolución Proletaria Mundial, inaugurada por la Revolución de Octubre, como tendencia histórica principal de la época del imperialismo.

La Revolución Proletaria Mundial vencerá al imperialismo y a las clases reaccionarias, utilizando como medio a la partera de la historia, la violencia revolucionaria de las masas. La revolución violenta, ley universal de la revolución proletaria, es necesaria para destruir el viejo Estado y construir el nuevo Estado de dictadura del proletariado. «La tarea central y la forma superior de una revolución —dice el Presidente Mao— es la toma del Poder por medio de las armas, es la solución del problema por medio de la guerra».

El viejo Estado es el baluarte y protector político de los privilegios de las clases reaccionarias; no se extingue, no se reforma, no cede el poder por la vía pacífica parlamentarista; debe ser destruido por la forma superior de la lucha política, la lucha armada de las amplias masas del pueblo, la guerra popular cuya forma está determinada por las condiciones concretas de cada país.

El nuevo poder político revolucionario de los obreros y campesinos en los países imperialistas y en los países oprimidos, en esencia no puede ser otro distinto al Estado de dictadura del proletariado, un poder ilimitado que se apoya directamente en la violencia del pueblo armado no en la ley. En los países semifeudales y semicoloniales, el nuevo Estado instaurado por la Revolución de Nueva Democracia es una forma del Estado de dictadura del proletariado.

Contra el poder de la burguesía imperialista y sus lacayas clases reaccionarias en el viejo Estado, se alza el movimiento espontáneo de las grandes masas populares, de los sin empleo, los sin tierra, los sin nada que perder, que por muy distintos motivos hoy toman el escenario político en campos y ciudades de países imperialistas y países oprimidos, mostrando la fuerza objetiva disponible del proletariado y de los pueblos del mundo, lo cual crea mejores condiciones para el avance de las tareas políticas de los comunistas marxistas leninistas maoístas.

Más avanzados aún son los movimientos revolucionarios de masas dirigidos por partidos marxistas leninistas maoístas contra el viejo Estado, contra el viejo sistema, que van desde la amplia movilización política revolucionaria de las masas, hasta las guerras populares que con distinto grado de desarrollo y dificultades avanzan en distintos países a la vanguardia de la Revolución Proletaria Mundial.

Los movimientos políticos, alzamientos y rebeliones espontaneas de las masas a lo largo y ancho del planeta, las luchas y guerras de resistencia contra las guerras de agresión y ocupación urdidas por los imperialistas, las guerras populares, son las características del desarrollo desigual del movimiento revolucionario, pero sobre todo, son vivas expresiones de que la Revolución Proletaria Mundial es la tendencia histórica principal de la época imperialista, son indicativos de que la sociedad mundial transita a un período de la vida popular cuando en palabras de Lenin, «la cólera acumulada durante siglos (…) sale a la superficie en acciones, y no en palabras, en acciones de millones de seres de las masas populares, y no de individuos aislados». Se acercan los tiempos de la revolución violenta contra el sistema mundial de opresión y explotación.

El imperialismo es un sistema económico social caduco e inservible para el progreso de la humanidad, un sistema mundial de opresión y explotación que será derrumbado y destruido por la Revolución Proletaria Mundial cuyas dos corrientes históricas, la lucha del proletariado por el socialismo y la lucha de los pueblos oprimidos contra el yugo imperialista, son las poderosas fuerzas sociales generadas por las propias contradicciones mundiales del imperialismo. Dado ese gran antagonismo, el proletariado para vencer al capitalismo imperialista, necesita organizar y movilizar toda la fuerza social susceptible de ser unida contra los enemigos comunes, para lo cual requiere organizar su propio partido político a través del cual ejerce el papel de clase dirigente, tanto de un amplio frente de clases o alianza de clases con las masas trabajadoras de la pequeña burguesía, principalmente campesinas y semiproletarias, como de un ejército parte del pueblo en armas, para garantizar la conquista violenta del poder y su sostenimiento una vez derrocados los opresores.

La Revolución Proletaria Mundial al enfilarse contra el capitalismo imperialista y sus lacayos en los países oprimidos, contra el sistema mundial de la explotación asalariada y todo otro tipo de explotación del hombre por el hombre, es la única solución de fondo para detener la destrucción de la naturaleza, para erradicar las desigualdades por razones de raza, nacionalidad y sexo, para iniciar el fin de las grandes desigualdades sistémicas del capitalismo: entre el hombre y la mujer, entre el campo y la ciudad, entre el trabajo manual y el trabajo intelectual.

La lucha de clases, ley objetiva de la sociedad dividida en clases, conduce inevitablemente a laDictadura del Proletariado, y aún más, como lo demostró la experiencia de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China, a la continuación de la revolución bajo la Dictadura del Proletariado. Esta es la esencia profunda de la teoría marxista del Estado; es la cuestión fundamental de la revolución proletaria; es la piedra de toque para diferenciar entre marxismo y oportunismo.

La clase obrera moderna nació con el capitalismo, y desde entonces no ha cesado de luchar contra el sistema de la explotación mundial asalariada. Hoy los cambios en los sistemas de contratación de la mano de obra asalariada han reducido al mínimo las condiciones de estabilidad y de remuneración de millones y millones de proletarios, pauperizando sus condiciones de vida sobre todo en los países oprimidos, donde grandes maquilas imperialistas reproducen condiciones de esclavización similares a las del surgimiento de la clase obrera. Pero ni las terribles condiciones materiales de vida y de trabajo, ni las derrotas sufridas en los otrora países socialistas, son óbice para dudar de la existencia de la clase obrera, ni para desconocer su crecimiento en todos los países, donde su carácter de clase internacional, sin patria, y su posición social de fuerza de trabajo que mueve los grandes medios de producción del sistema para generar la plusvalía que se apropia la burguesía mundial en la forma de interés para el parásito financiero, de ganancia para el parásito industrial y renta para el parásito terrateniente, reafirman su misión histórica de vanguardia en la revolución para emanciparse y emancipar a la humanidad.

El carácter internacional de la clase obrera exige practicar a conciencia el internacionalismo proletario, que supedita sus intereses en cada país a sus intereses comunes en el mundo, que desarrolla la revolución en cada país como parte y al servicio de la Revolución Proletaria Mundial, que brinda apoyo solidario material a los combates de los destacamentos revolucionarios en otros países, principalmente a las avanzadas de las guerras populares, que exige no solo la solidaridad y apoyo del proletariado a las luchas de otros pueblos contra el imperialismo y los reaccionarios, sino la unión de los proletarios y pueblos del mundo contra el capitalismo imperialista.

La situación objetiva mundial es excelente para la revolución, pero se necesita la actuación del elemento subjetivo comunista que dirija acciones revolucionarias de las masas lo suficientemente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, ‘caerá’ si no se le ‘hace caer’, en palabras de Lenin. Y dado el carácter internacional del movimiento obrero, del cual hace parte el movimiento comunista como dirigente y portador de su conciencia de clase, se necesita la unidad y la organización internacional de los comunistas.

En efecto, hoy los marxistas leninistas maoístas fieles representantes del Movimiento Comunista Internacional, luchan por superar la profunda crisis causada inicialmente por la derrota temporal de la dictadura del proletariado en China y agravada posteriormente por el colapso del Movimiento Revolucionario Internacionalista vencido por una línea revisionista surgida en su Comité. Luchan por rescatar y defender la experiencia histórica de la revolución proletaria, la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo en la vieja URSS y en la China socialista, donde el mayor avance fue la Gran Revolución Cultural Proletaria para vencer a la nueva burguesía del socialismo, consolidar la dictadura del proletariado y dar continuación a la revolución proletaria. Levantan orgullosos la bandera en defensa del histórico papel de la III Internacional y del camarada Stalin, maestro del proletariado mundial.

Los defectos en estas experiencias, propios de la construcción de lo nuevo y de la lucha de líneas en el seno de las organizaciones comunistas como reflejo de la lucha de clases en la sociedad, el nuevo revisionismo avakianista los ha convertido en motivos para renegar de la experiencia histórica de la revolución proletaria, negar las leyes objetivas que mueven la sociedad en la perspectiva del comunismo y declarar insuficientes los principios fundamentales del Marxismo Leninismo Maoísmo. No se pueden desconocer los errores y limitaciones de la experiencia histórica del movimiento comunista, pero hay que someterlos al estudio, discusión y crítica a la luz de los principios, para profundizar el balance de la experiencia histórica y el conocimiento de nuevos fenómenos en la fase de agonía extrema del capitalismo mundial, sin revertir lo correcto en incorrecto, ni confundir lo secundario con lo principal como sí lo hace el oportunismo internacional.

Los marxistas leninistas maoístas reconocen los méritos históricos del Movimiento Revolucionario Internacionalista en su papel de centro ideológico y político, promotor de la creación y fortalecimiento de partidos proletarios en distintos países, defensor en medio de la gran crisis, de las banderas de la Revolución Proletaria Mundial, del marxismo revolucionario y su desarrollo a la nueva y superior etapa del Marxismo Leninismo Maoísmo, de la lucha de la clase obrera internacional cuyo desarrollo lleva inevitablemente a la dictadura del proletariado, del derecho de los pueblos oprimidos a la rebelión, la guerra popular y la revolución contra sus esclavizadores, todo esto en lucha frontal contra la ofensiva anticomunista del imperialismo y la reacción mundial, y contra la ofensiva revisionista de propaganda a la claudicación y el pacifismo.

El nefasto y artero golpe del revisionismo avakianista contra el Movimiento Revolucionario Internacionalista, no niega ni opaca sus méritos que, junto con sus errores y limitaciones, son reconocidos por los marxistas leninistas maoístas como parte del acervo de la experiencia histórica en la lucha por la unidad y organización internacional de los comunistas, que hoy es la lucha por organizar una nueva Conferencia Internacional en el propósito de trazar los planes y tareas para construir una nueva Internacional Comunista basada en el Marxismo Leninismo Maoísmo.

La lucha por la unidad y organización internacional de los comunistas, no niega la necesidad simultánea de construir el Partido del proletariado en cada país, partido político que no puede constituirse aislado o al margen de la lucha de clases, sino actuando en ella como partido: en la lucha teórica —defendiendo su ideología tanto de las distorsiones oportunistas como de las falsedades burguesas—, en la lucha política —orientando a las masas a que sin esperar salvadores supremos actúen ellas como protagonistas de su emancipación revolucionaria—, en la lucha económica —organizando la necesaria resistencia a las consecuencias de la explotación asalariada, a condición de que sirva a su vez, de palanca en la lucha por el poder político que erradique las causas de la explotación.

Hoy, según sean las condiciones objetivas y subjetivas particulares y el grado de desarrollo alcanzado en cada país, sigue siendo una tarea inexcusable construir o reconstruir Partidos marxistas leninistas maoístas que contribuyan a resolver la necesidad de una nueva Internacional, que lleven las ideas del socialismo al movimiento obrero y de masas, que luchen por aislar la dirección oportunista en el movimiento sindical y de masas, que luchen sin descanso por la dirección de la lucha inmediata de las masas trabajadoras, por elevar su conciencia política y canalizar su ímpetu espontáneo hacia la lucha política revolucionaria, hacia la forma superior de la lucha política, la lucha armada en la forma de guerra popular, de guerra de las amplias masas del pueblo.

¡Por una Conferencia Internacional Unificada de los marxistas leninistas maoístas! ¡Adelante!

Camaradas marxistas leninistas maoístas del mundo: esta es la propuesta de Plataforma de Unidad, que hoy entregamos a su consideración, como un aporte para romper el dique de la división y dispersión, que agravan la debilidad de nuestro movimiento.

Con un rojo e internacionalista saludo, nos suscribimos,
Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)
marzo de 2022

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1 respuesta

  1. 2022-04-30

    […] vista frente a propuestas de otras organizaciones y partidos, y más concretamente, proponiendo una Plataforma Mínima de Unidad, para la consideración y discusión del Movimiento Comunista […]

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