Saludamos la presentación del libro Sociedad y Revolución Filipina en castellano

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El 26 de septiembre se realizó el evento virtual de presentación del libro en castellano, Sociedad y Revolución Filipina; el cual contó con la presencia y la intervención central de su autor, el camarada José María Sison, del compañero Luis Jalandoni del Frente Democrático Nacional de Filipinas, de los compañeros de la editorial Templando el Acero del Estado español y al que honrosamente fue invitado nuestro portal www.revolucionobrera.com.

Como se mencionó en varias ocasiones durante el acto de presentación, la publicación de la obra del camarada Sison al castellano es un esfuerzo muy valioso que permite llegar a los trabajadores de habla hispana, para conocer de primera mano las bases ideológicas y políticas que guían la Guerra Popular que avanza victoriosa en este archipiélago en el Sudeste Asiático.

El evento a su vez se convirtió en una magnífica oportunidad para conocer la situación actual y la perspectiva de la revolución en el país hermano; una reconfortante experiencia que contribuye a elevar las miras de los revolucionarios y las convicciones de quienes se afanan por enfrentar el imperialismo y la reacción.

Y justamente, pensando en la necesidad de que los trabajadoresa de otras latitudes conozcan lo que está pasando en Filipinas publicamos las intervenciones centrales del evento, acceder a la publicación del evento en la página de la Liga Internacional de los Pueblos en Lucha (ILPS siglas en inglés), a la vez que los invitamos a adquirir el libro en Templando el Acero.


Presentación a Sociedad y Revolución Filipina

Camaradas, compañeros, compañeras, amigos y conocidos, muchas gracias por asistir a la presentación de este libro: Sociedad y Revolución Filipina.

El estudio del libro de José María Sison debe de plantearse teniendo en cuenta la pregunta que Mao formuló en su análisis de la sociedad de clases en China. «¿Quiénes son tus amigos? ¿Quiénes son tus enemigos? Esta es la pregunta más importante para la revolución».

Esta pregunta es respondida en el libro de Joma atendiendo a los verdaderos criterios marxistas de análisis, esto es, 1) las condiciones objetivas y subjetivas de partida; 2) la dinámica del desarrollo social del capitalismo y de la lucha de clases; 3) la correlación de fuerzas de clase; 4) El marco territorial en el que se actúa con su correspondiente superestructura política.

Pese a la extensión y profundidad del tema me centraré en las condiciones objetivas que atraviesa Filipinas como país.

El programa de la Comintern de 1928 establecía que la revolución proletaria mundial se componía de varios procesos distintos: revoluciones proletarias, revoluciones democrático-burguesas que se convierten en revoluciones proletarias, guerras de liberación nacional y revoluciones coloniales. El programa distinguió cuatro tipos de países y de procesos correlativos:

(1) países capitalistas – transición directa a la dictadura del proletariado;
(2) Países capitalistas débiles con reminiscencias semifeudales, ya sea una revolución democrático-burguesa que se convierte rápidamente en una revolución socialista, o una revolución proletaria con muchas tareas democrático-burguesas que cumplir. (Turquía e India)
(3) Países coloniales/semicoloniales y países dependientes: lucha antifeudal, desarrollo sistemático de la revolución agraria y lucha por la independencia nacional contra el imperialismo, con una larga transición a la dictadura del proletariado; (caso de Filipinas)
(4) Los países más atrasados – luchan por la independencia nacional, con la posibilidad de un desarrollo directo del socialismo, saltándose la etapa del capitalismo, siempre que haya suficiente ayuda de las dictaduras proletarias triunfantes en diferentes partes del mundo.

Filipinas es un país semifeudal y semicolonial oprimido por el imperialismo norteamericano, en primer lugar, y por el sistema imperialista mundial, de manera general. Es un país semicolonial ya que a pesar de ser formalmente independiente, las potencias imperialistas, con Estados Unidos como principal actor, ejercen sobre Filipinas una injerencia directa, de tipo colonial. Es semifeudal porque la dominación imperialista indirecta está vinculada a las relaciones de producción feudales. En una sociedad así, las formas primitivas de explotación y acumulación (comercial, financiera) adoptan el sistema de tierras feudales como columna vertebral y núcleo.

La producción feudal se convierte en la base fundamental que destruye todas las condiciones de producción, incluidas las herramientas, la fuerza animal, la fuerza de trabajo e incluso la tierra misma.

El estrangulamiento de la producción se debe sobre todo al alto costo de acceso a la tierra, que somete a los campesinos a la extorsión y explotación arbitrarias por parte de diversos especuladores y usureros. La burguesía compradora adquiere productos agrícolas a precios bajos para exportarlos al exterior e importa bienes extranjeros en las áreas rurales a precios inflados.

La usura y el capital bancario aprovechan las dificultades causadas por la renta excesiva de la tierra y los altos precios de las materias primas para presionar aún más al campesinado. El parasitismo de la ciudad sobre el campo, mediado por los vínculos coercitivos y de desvío del capital comercial y con intereses, se reduce en última instancia a la cuestión de la tierra.

Si la base de tal sociedad es el productor directo rural, el apropiador final de la plusvalía es el imperialismo. Los terratenientes domésticos, los capitalistas comerciales y los usureros se reparten el resto de la plusvalía de acuerdo con su nivel de servicio al capital imperialista.

Desde este análisis, el Partido Comunista de Filipinas establece que Filipinas es un país que tiene que atravesar por una revolución de nueva democracia con perspectiva socialista. El objetivo principal de la revolución de ND, la esencia misma del proceso democrático revolucionario, es poner fin al sistema feudal de propiedad de la tierra y reemplazarlo por el sistema campesino de propiedad de la tierra para desarrollar las fuerzas productivas en el campo y abrir el camino a la industrialización. Esto libera a la economía individual de su forma feudal atrasada.

Como la economía campesina individual está constituida por unidades de producción restringidas con medios de producción limitados, su uso está disperso y descentralizado. La producción a pequeña escala conduce a una enorme pérdida de mano de obra y medios de producción y limita los aumentos de productividad. La acumulación es mínima o no existe. La economía individual eventualmente conduce al estancamiento de las fuerzas productivas.

Por esta razón, la línea proletaria en el campo es desarrollar la cooperación y la ayuda mutua en la producción agrícola, transformando progresivamente la propiedad individual en propiedad colectiva.

La perspectiva comunista es la que guía el proceso porque permite que las tareas democrático-burguesas no consuman todo el proceso revolucionario. En este sentido, el análisis concreto muestra que si la revolución hoy avanza pujante hacia la victoria se debe a la fortaleza del Partido y sus instrumentos concéntricos en el campo y a la fuerza motriz de la revolución: el campesinado y el proletariado.

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EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO EN FILIPINAS HOY

Discurso en la presentación de la edición en español de ‘Sociedad y revolución filipina’

Por José María Sisón, autor 17 de julio de 2021

Queridos camaradas y amigos,

Doy la bienvenida a todos los participantes en este lanzamiento web de la edición española deSociedad y Revolución Filipina. Agradezco a Templando el Acero la publicación del libro, a Paloma Polo y a Venceremos la organización de esta presentación. También a Malcolm Guy a International League of People’s Struggle por su asistencia técnica. Es un gran honor para mí estar con todos ustedes y hablar sobre la situación actual del movimiento revolucionario en Filipinas.

La sociedad filipina sigue siendo semicolonial y semifeudal. Está afligida por el capitalismo monopolista extranjero, el feudalismo interno y el capitalismo burocrático. Está dominada principalmente por el imperialismo norteamericano, con la nueva potencia imperialista China tratando de apoderarse del Mar de Filipinas Occidental. Las clases explotadoras básicas son la gran burguesía compradora y la clase terrateniente. Las clases explotadas son el proletariado y el campesinado. Y los estratos sociales intermedios son la burguesía media y la pequeña burguesía urbana.

La sociedad filipina está en crisis crónica. Ésta se ha agravado rápidamente bajo el régimen político neoliberal. La crisis socioeconómica y política se ha vuelto tan grave que ha resultado en la escalada de las condiciones de opresión y explotación y en la reaparición del terrorismo de estado tipo Marcos bajo el actual régimen de Duterte. Este régimen busca destruir el movimiento revolucionario. Pero sus flagrantes crímenes de traición, tiranía, asesinatos en masa y saqueo están incitando al pueblo a rebelarse y unirse al movimiento revolucionario.

I. El Partido Comunista de Filipinas

Desde su restablecimiento el 26 de diciembre de 1968 bajo la orientación teórica del marxismo-leninismo-maoísmo, el Partido Comunista de Filipinas ha demostrado su eficacia como partido revolucionario del proletariado que dirige la nueva revolución democrática del pueblo filipino con una perspectiva socialista. Ha logrado construirse ideológica, política y organizativamente y superar toda la campaña estratégica de supresión militar desde la época de la dictadura fascista de Marcos hasta el presente.

El CPP ha desarrollado órganos de dirección centrales e inferiores capaces de aplicar la teoría del marxismo-leninismo-maoísmo en las condiciones concretas de la sociedad filipina y en la práctica de la revolución filipina. Se llevan a cabo cursos de educación teórica y política a nivel básico, intermedio y avanzado para todos los cuadros y miembros del Partido, con el fin de elevar el nivel de su educación revolucionaria al ritmo que sean capaces colectiva e individualmente.

El curso básico asegura la comprensión de la historia filipina, las circunstancias actuales, la lucha de clases y la revolución. El curso intermedio implica el estudio comparativo de la revolución filipina con otras revoluciones importantes del mundo. El curso avanzado incluye el estudio de las obras clásicas y actuales del marxismo-leninismo-maoísmo en filosofía, economía política, ciencias sociales, estrategia y táctica, el movimiento comunista internacional y la solidaridad antiimperialista de todos los pueblos y naciones del mundo.

El CPP ha planteado la línea general de la revolución democrática popular con perspectiva socialista y la línea estratégica general de la guerra popular prolongada de cercar las ciudades desde el campo. Al mismo tiempo que se considera y desarrolla como fuerza dirigente de la revolución filipina e instrumento del proletariado y del pueblo filipino, también está decidido a empuñar y desarrollar el Nuevo Ejército Popular como encarnación de la alianza obrero-campesina y como arma para derrotar al enemigo y tomar el poder político y el Frente Democrático Nacional de Filipinas como instrumento para realizar y acelerar la unidad de las amplias masas populares en millones contra el enemigo.

El CPP ha extraído sus cuadros y miembros del movimiento revolucionario de masas, de los diversos tipos de organizaciones e instituciones de masas, de las comunidades urbanas y rurales, de los diferentes lugares y líneas de trabajo, del ejército popular y de los órganos revolucionarios del poder político que constituyen el gobierno democrático del pueblo. Como resultado, el Partido ha aumentado su número de miembros de unas pocas decenas en 1968 a decenas de miles en la actualidad y existe en todas las provincias de Filipinas.

El CPP se guía por el principio del centralismo democrático. Esto significa un liderazgo centralizado sobre la base de la democracia. El CPP tiene un sistema nacional de organización que está profundamente arraigado entre las masas trabajadoras de obreros y campesinos. Tiene órganos de dirección a nivel central, interregional, regional, provincial, de distrito, municipal y de aldea. Y está a la cabeza y en el centro del Nuevo Ejército Popular en las bases y zonas guerrilleras. Es el componente dirigente en los órganos locales del poder político.

El Nuevo Ejército del Pueblo

El Nuevo Ejército del Pueblo lleva a cabo la principal tarea de la lucha armada revolucionaria, que es la guerra popular, para derrocar al sistema gobernante semicolonial y semifeudal y permitir que surja la república democrática popular de Filipinas bajo la dirección del proletariado. El NPA sigue la línea estratégica de rodear las ciudades desde el campo para acumular fuerza armada y política antes de la toma del poder político a nivel nacional en las ciudades.

Las etapas posibles de la guerra popular prolongada son la defensiva estratégica, el estancamiento estratégico y la ofensiva estratégica. El NPA está ahora en la etapa de la defensiva estratégica dentro de la cual el NPA hace uso del campo como la amplia zona de maniobra, aprovecha el apoyo del campesinado y del proletariado rural. El NPA está librando ahora una extensa e intensa guerra de guerrillas y lanzando ofensivas tácticas con diversas unidades, incluyendo equipos, escuadrones, pelotones y compañías.

El NPA está decidido a aumentar sus armas y sus pelotones y compañías, hacer sangrar al enemigo por miles de heridas y cambiar el equilibrio de fuerzas hacia la maduración de la defensiva estratégica y preparar el camino para el equilibrio estratégico en el que el NPA llevará a cabo frecuentes ofensivas tácticas por parte de compañías y batallones para alterar aún más el equilibrio de fuerzas. El objetivo es construir los batallones y regimientos para la toma de las ciudades a nivel nacional en la ofensiva estratégica.

El NPA opera ahora en todas las regiones rurales y en 74 de las 81 provincias de Filipinas. Cuenta con más de 110 frentes de guerrilla, formados por bases y zonas de guerrilla. Utiliza las principales tácticas de concentración, dispersión y desplazamiento. Lleva a cabo una guerra de movimientos fluidos para frustrar y derrotar las llamadas campañas de operaciones militares centradas en la inteligencia del enemigo. Las fuerzas militares, policiales y paramilitares del enemigo son odiadas como instrumentos de opresión y carnicería por las amplias masas del pueblo y no tienen la fuerza numérica para cubrir más del 10% del archipiélago filipino en un momento dado.

La guerra popular se integra con la revolución agraria para ganar el amplio y profundo apoyo del campesinado y del proletariado rural. La revolución agraria consiste en la secuencia de los programas mínimo y máximo de reforma agraria, en función de la fuerza del movimiento de masas, del CPP y del NPA. El programa mínimo consiste en la reducción de las rentas, el control de los tipos de interés y la eliminación de la usura, el aumento de los salarios agrícolas, la mejora de los precios de los productos agrícolas a pie de finca y el aumento de la producción en la agricultura y la ocupación secundaria mediante formas rudimentarias de cooperación entre los campesinos. El programa máximo es la confiscación de la tierra a los terratenientes y a las corporaciones acaparadoras y la distribución gratuita de la tierra a los campesinos y trabajadores agrícolas.

La guerra popular también se integra con la construcción de la base de masas bajo la dirección del CPP y con la ayuda del NPA. Se construyen las organizaciones de masas de trabajadores, campesinos, jóvenes, mujeres, activistas culturales y niños. También se construyen los órganos locales del poder político. Se forman según la línea del frente único antifeudal, con el partido del proletariado apoyándose principalmente en los campesinos pobres y los trabajadores agrícolas, ganando a los campesinos medios, neutralizando a los campesinos ricos, aprovechando las divisiones entre los terratenientes ilustrados y los despóticos y asestando el golpe principal contra los terratenientes despóticos.

Los órganos locales del poder político constituyen el gobierno democrático del pueblo y se encargan de la administración, la reforma agraria, la producción, los servicios sociales, la defensa, la resolución de conflictos entre el pueblo, la ayuda en caso de catástrofes y la protección del medio ambiente. Los efectivos del NPA, que se cuentan por miles, se complementan con fuerzas de reserva y auxiliares como las unidades de milicia popular, cuyos miembros se cuentan por decenas de miles (al menos un pelotón en cada aldea), y las unidades de autodefensa de las organizaciones de masas (excepto los niños menores de 18 años), cuyos miembros se cuentan por cientos de miles.

Bajo la dirección del CPP, el NPA tiene su propio programa de educación y entrenamiento político-militar para elevar constantemente el espíritu de lucha y las habilidades de los comandantes y combatientes rojos. Las unidades del NPA son educadas y entrenadas para realizar tareas de combate, trabajo de masas, propaganda, producción y organización y entrenamiento de la milicia popular bajo los órganos locales del poder político y las unidades de autodefensa de las diversas organizaciones de masas.

El Frente Nacional Democrático de Filipinas

El Frente Democrático Nacional de Filipinas (NDFP) es la organización formal más consolidada para llevar a cabo la política de frente único nacional del CPP. Sigue y realiza la línea revolucionaria de clase de desarrollar la alianza básica del proletariado y el campesinado, ganando a la pequeña burguesía urbana y a la burguesía media, aprovechando las contradicciones entre los partidos y facciones de las clases reaccionarias de los grandes compradores, terratenientes y capitalistas burócratas y uniendo a la nación contra el capitalismo monopolista extranjero.

El NDFP tiene 18 organizaciones aliadas: el CPP, el NPA, el Consejo Revolucionario de Sindicatos, Katipunan ng mga Samahang Manggagawa (sindicatos), Makabayang Kawaning Pilipino (empleados del gobierno), Pambansang Katipunan ng Magbubukid (campesinos), Malayang Kilusan ng Bagong Kababaihan (mujeres) , Kabataang Makabayan (jóvenes) , Katipunan ng Gurong Makabayan (profesores), Makabayang Samahan Pangkalusugan (trabajadores sanitarios), Liga ng Agham para sa Bayan (científicos y tecnólogos) , Artista at Manunulat para sa Sambayanan (artistas y escritores), Lupon ng Manananggol para sa Bayan (abogados), Christians for National Liberation, Cordillera People’s Democratic Front Moro Resistance and Liberation Organization, Revolutionary Organization of Lumads (tribus de Mindanao) y Revolutionary Organization of Overseas Filipinos and their Families.

El NDFP es un amplio frente unido de organizaciones patrióticas y progresistas. Pero dentro de cada clase o sector, lleva a cabo la política de frente único. Lleva a cabo todas las formas de lucha con el fin de despertar y movilizar a las amplias masas populares por millones para que se unan y apoyen la revolución democrática del pueblo a través de la guerra popular prolongada. La principal forma de lucha que promueve es la lucha armada y se esfuerza por desarrollar la alianza básica del proletariado y el campesinado y ganar a las capas sociales medias. Pero también promueve y participa en las negociaciones de paz para propagar el programa de la revolución democrática popular y exigir reformas sociales, económicas y políticas como base de una paz justa y duradera.

El NDFP observa de cerca las contradicciones entre los partidos y facciones de las clases reaccionarias de los grandes compradores, terratenientes y capitalistas burocráticos para determinar el enemigo a combatir en cada momento y desarrollar el amplio frente unido contra dicho enemigo entre los reaccionarios locales. El NDFP también observa de cerca las intervenciones económicas, políticas y militares de los EE.UU. y otras potencias imperialistas con el fin de unir al pueblo en contra de éstas y mantenerlos vigilantes ante la probable y última guerra civil actual que puede convertirse en una guerra de liberación nacional. Esto se producirá en caso de agresión extranjera por el imperialismo estadounidense o cualquier otra potencia imperialista.

El NDFP promueve la organización de los filipinos en el extranjero con el fin de unirlos y movilizarlos en apoyo de la revolución democrática del pueblo en su patria. Lleva a cabo un trabajo de solidaridad en la línea antiimperialista y democrática, informando y animando a las organizaciones y personalidades extranjeras a que apoyen la revolución filipina, cooperen con la organización de los filipinos en el extranjero y desarrollen relaciones de colaboración con las organizaciones progresistas o revolucionarias de Filipinas.

El NDFP mantiene relaciones diplomáticas y protodiplomáticas. Mantiene relaciones con gobiernos amigos, antiimperialistas y progresistas, así como con gobiernos que han colaborado en la celebración de las negociaciones de paz entre el GRP y el NDFP en el extranjero. El trabajo del NDFP en el desarrollo de las relaciones proto-diplomáticas y diplomáticas tiene como objetivo informar inmediatamente a la comunidad internacional sobre la situación filipina y la revolución filipina y ganar apoyo internacional para el movimiento revolucionario.

Perspectivas de la revolución filipina

Los imperialistas estadounidenses y sus rabiosos títeres llevan mucho tiempo queriendo destruir el movimiento revolucionario en Filipinas, especialmente desde la fundación del NPA bajo la dirección del CPP en 1969. Pero el pueblo filipino, especialmente las masas trabajadoras, no sólo han preservado sus fuerzas revolucionarias, sino que las han fortalecido en todo el país década tras década, frustrando los 14 años de dictadura fascista de Marcos y cada campaña estratégica de supresión militar diseñada por EEUU y desatada por cada presidente títere, desde Marcos hasta Duterte.

El CPP y todo el movimiento revolucionario han prevalecido ante las campañas de supresión y de engaño masivo del imperialismo estadounidense y de los reaccionarios locales, así como sobre los reveses infligidos a la causa socialista y al movimiento de liberación nacional por el revisionismo moderno y por la política neoliberal, el terrorismo de Estado y las guerras de agresión lanzadas por Estados Unidos y otras potencias imperialistas. El factor más importante y decisivo para el avance de la revolución filipina de victoria en victoria es la aplicación autosuficiente de la línea correcta de la revolución democrática popular a través de la guerra popular prolongada bajo la dirección del marxismo-leninismo-maoísmo.

La crisis crónica del sistema dominante semicolonial y semifeudal sigue agravándose rápidamente, infligiendo al pueblo condiciones extremas de opresión y explotación e impulsando a las amplias masas populares a unirse o apoyar el movimiento revolucionario. El recrudecimiento del régimen de terror abierto como el de la dictadura fascista de Marcos, en forma de tiranía y terrorismo de Estado, del régimen de Duterte demuestra el carácter decadente y moribundo del sistema gobernante.

El pueblo filipino confía en prevalecer sobre todas las campañas de la contrarrevolución y en hacer avanzar la nueva revolución democrática hacia la meta del socialismo. Las fuerzas revolucionarias se fortalecen aún más sobre la base de su larga experiencia y la acumulación de conocimientos y habilidades para librar la guerra popular. Asimismo, se ven favorecidas por el rápido agravamiento de la crisis sistema interno dominante en Filipinas y del capitalismo mundial. Este último se caracteriza actualmente por el acelerado declive estratégico del imperialismo estadounidense y la agudización de las contradicciones entre las potencias imperialistas, especialmente entre Estados Unidos y China.

El colapso de la Unión Soviética y la restauración del capitalismo en los antiguos países socialistas debido a la traición revisionista ha dado lugar al surgimiento de dos grandes potencias imperialistas, Rusia y China, a las potencias imperialistas tradicionales encabezadas por el imperialismo estadounidense y ha llevado además al rápido empeoramiento de la crisis del capitalismo mundial y a la agudización de las contradicciones interimperialistas. Estados Unidos y China solían ser estrechos socios en la propagación e implementación del neoliberalismo. Ahora, se han convertido en amargos rivales políticos y competidores económicos.

El continuo aumento de las luchas de masas antiimperialistas y democráticas a escala mundial contra el neoliberalismo, el fascismo y las guerras de agresión es la consecuencia del agravamiento de la crisis del capitalismo mundial, de las intolerables condiciones de opresión y explotación y de la creciente incapacidad de las potencias imperialistas para estabilizar su propio sistema. La ampliación e intensificación de las luchas de masas antiimperialistas y democráticas son el preludio del resurgimiento de la revolución proletaria mundial.

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Estimados amigos,

En primer lugar, permítanme felicitarles de todo corazón por la traducción al español de la importante obra Sociedad y revolución filipina. Se trata de un esfuerzo muy valioso para llegar a muchas personas en América Latina y otras zonas de habla hispana.

Enhorabuena también por el lanzamiento de este libro.

Me habéis pedido que hable sobre la situación actual de las luchas populares en Filipinas.

Aquí está mi contribución a su muy valiosa empresa.

La situación actual de las luchas populares en Filipinas

Con toda su fanfarronería de acabar con el movimiento revolucionario filipino para 2022, el presidente Duterte no ha logrado destruir ni uno solo de los más de 110 frentes guerrilleros. Sus cientos de miles de efectivos en el ejército y de las fuerzas policiales y paramilitares son incapaces de derrotar al NPA ni siquiera en una zona.

El NPA sigue activo construyendo los órganos de poder político, lanzando ofensivas tácticas, protegiendo a los campesinos, trabajadores, indígenas, mujeres, jóvenes y otros sectores sociales en los frentes guerrilleros, en 74 provincias del total de 81 del país. Estos frentes guerrilleros se están fortaleciendo con el apoyo entusiasta de los campesinos, trabajadores, indígenas, mujeres y jóvenes.

Siguen lanzando ofensivas tácticas contra las fuerzas del régimen. Siguen organizando y consolidando a la población de la zona. Aplican el programa mínimo de reforma agraria, que es el contenido principal del programa revolucionario para cumplir la aspiración más profunda del campesinado. Los campesinos constituyen la mayoría de la población filipina.

El Nuevo Ejército del Pueblo, dirigido por el Partido Comunista, junto con el Frente Democrático Nacional de Filipinas, lucha militantemente para pasar de la fase de defensa estratégica a la siguiente fase de equilibrio estratégico. A partir de ahí, mediante un gran trabajo revolucionario, planea pasar a la ofensiva estratégica de la guerra popular.

Creo que es necesario subrayar este aspecto principal de la situación actual del movimiento revolucionario para entender la situación actual en Filipinas. Asimismo, es importante subrayar el amplio frente unido de la lucha revolucionaria. Esto se refleja en las continuas movilizaciones que protestan militantemente contra las numerosas violaciones de los derechos humanos por parte de Duterte.

Duterte no sólo ataca a las fuerzas revolucionarias, sino también a las fuerzas progresistas. Muchos civiles desarmados han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones y encarcelamientos por levantarse y luchar por sus derechos.

Hay muchas organizaciones que participan en campañas, acciones de protesta y organizan a los distintos sectores de la sociedad filipina. La más destacada es Bayan. Es una organización multisectorial de ámbito nacional. Dirige importantes campañas y acciones de protesta. Está elKilusang Mayo Uno, o Movimiento Primero de Mayo. Es una organización de trabajadores militantes. La mayor organización es la de los campesinos, Kilusang Magsasaka ng Philipinas, o Movimiento Campesino de Filipinas. Incluye a campesinos y pescadores. Gabriela es la mayor alianza de organizaciones de mujeres del país. Hay varias organizaciones juveniles activas que desempeñan un papel importante en el movimiento de protesta. También hay varias organizaciones de pueblos indígenas.

Más del 10% de los filipinos viven y trabajan fuera de Filipinas. Esto se debe a que no hay trabajo en Filipinas. También han formado sus organizaciones. Se llama Migrante.

Para la lucha electoral contra el régimen de Duterte, se organizó 1SAMBAYAN en septiembre de 2020. Los filipinos patriotas querían recuperar la democracia para el país e instalar un nuevo liderazgo democrático a través de las próximas elecciones en mayo de 2022. Entre sus líderes destacados se encuentran el ex juez del Tribunal Supremo, Antonio Carpio, la ex Defensora del Pueblo, Conchita Carpio Morales, y el ex Secretario de Asuntos Exteriores, Albert del Rosario. Muy recientemente, la actual vicepresidenta, Leni Robredo, ha aceptado unirse a ellos.

ISAMBAYAN plantea como una de sus principales cuestiones la soberanía nacional de Filipinas sobre el Mar de Filipinas Occidental, que China reclama agresivamente como propio. No reconoce el fallo arbitral permanente de las Naciones Unidas de 2016 que dictaminó que el Mar de Filipinas Occidental forma parte del territorio filipino. El presidente Duterte se ha negado a insistir en la soberanía filipina sobre el Mar de Filipinas Occidental. Se ha plegado a la falsa reclamación de China.

También a nivel internacional, el régimen de Duterte está siendo muy criticado. A principios de este mes, la Corte Penal Internacional (CPI), con el firme consejo de su inspectora jefe Bensouda, ha propuesto una investigación formal de la CPI sobre los crímenes contra la humanidad de Duterte por el asesinato de los muchos miles de víctimas en su «guerra contra las drogas». La CPI también ha reunido pruebas de «tortura». Tras la investigación formal de la CPI, las víctimas serán llamadas a declarar. Se garantizará su seguridad.

Simultáneamente, INVESTIGATE PH, compuesto por 17 eminentes expertos internacionales en el campo de los derechos humanos y el derecho internacional, ha publicado dos informes oficiales, uno en marzo y el segundo este julio de 2021. Su bien documentado informe expone las numerosas violaciones de los derechos humanos del régimen de Duterte. Han entrevistado a las víctimas de las violaciones de los derechos humanos de Duterte contra los pobres, disfrazadas de «guerra contra las drogas», su guerra contra la disidencia y su guerra contra el pueblo moro.

Entre las poderosas recomendaciones de INVESTIGATE PH están

  • Hacer responsable al Gobierno del presidente Duterte de los miles de asesinatos extrajudiciales, secuestros y desapariciones, arrestos y detenciones ilegales, acosos y otras formas de violaciones del derecho humanitario.
  • Garantizar la protección permanente de todos los testigos, los defensores de los derechos humanos, los miembros del mundo académico y el ejercicio de las funciones pastorales por parte de ministros y sacerdotes.

En otro plano, el Congreso Sindical Internacional (CSI) publicó en su Informe de 2021, que incluye a Filipinas entre los diez países más peligrosos del mundo para los trabajadores.

La CSI, que cuenta con más de 300 organizaciones afiliadas en 156 países, declara que el movimiento sindical filipino puede dar fe del alarmante nivel de represión de los derechos de los trabajadores. Según la CSI, ha habido demasiadas desapariciones y asesinatos inexplicables de dirigentes y miembros, sancionados por el propio Presidente Duterte en sus discursos. Además, señaló que sólo en el último año, 28 representantes sindicales han sido detenidos ilegalmente y siete fueron asesinados. El principal movimiento sindical del país, el Movimiento 1º de Mayo, confirmó a través de su presidente, Elmer Laborg, las conclusiones de la CSI. Declaró: «Los obreros y los dirigentes sindicales siguen siendo víctimas de asesinatos, de señalamientos, de vigilancia y de detenciones en manos de las autoridades».

El 13 de septiembre de 2021, INVESTIGATE PH publicó su tercer y último informe. Acusa al gobierno de Duterte de violar el derecho del pueblo al desarrollo y a la paz. Cita la terminación definitiva de las conversaciones de paz al declarar al Frente Democrático Nacional de Filipinas como terrorista, poniendo así el último clavo en el ataúd de las negociaciones de paz. También cita la violación de los derechos económicos de los agricultores a la tierra al provocar el acaparamiento de tierras por parte de las multinacionales extranjeras, especialmente de los pueblos indígenas de Mindanao y las Cordilleras.

Por otra parte, el 15 de septiembre, la Corte Penal Internacional ha declarado el inicio de su investigación formal de los crímenes contra la humanidad del régimen por el asesinato de decenas de miles de personas en la llamada guerra contra las drogas. Esto significa que pueden empezar a llamar a testigos de entre las víctimas. También abre las posibilidades de que se dicten órdenes de detención contra los autores acusados.

El presidente Duterte ha declarado que él y su gobierno no participarán en la investigación de la CPI, pero el Tribunal Supremo de Filipinas declaró que está obligado a participar.

El poder del presidente Duterte está sometido a una presión severa y cada vez más intensa.

El movimiento revolucionario filipino está firmemente decidido a perseverar en sus luchas, tanto en el campo como en las ciudades y pueblos, en la lucha armada mediante la guerra popular y mediante el amplio movimiento de protesta.

Luis Jalandoni
Asesor principal
Frente Democrático Nacional de Filipinas

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SALUDAMOS LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO SOCIEDAD Y REVOLUCIÓN FILIPINA

Estimados Camaradas

Los compañeros del Portal www.revolucionobrera.com, órgano de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia, me solicitaron expresar un fervoroso y fraternal saludo internacionalista, en este importante acto de presentación de la edición en español del libro Sociedad y Revolución Filipina, a su autor, el camarada José María Sison, extensivo a todos los participantes y los organizadores de este evento, a quienes agradecemos la invitación.

Resaltamos el importante trabajo de la editora Templando el Acero, al facilitar el conocimiento en español del valioso contenido de Sociedad y Revolución Filipina, por cuanto contribuye a comprender las similitudes y diferencias de nuestras sociedades, así como del proceso de construcción del Partido de la clase obrera.

Indudablemente es un gran acierto destacar en la obra que “El desarrollo más importante hasta ahora en la Revolución Filipina es la reconstitución del Partido Comunista de Filipinas bajo la guía suprema del marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tse-Tung”. Esto aunado al reconocimiento de la existencia del proletariado, de su importancia económica y social, de su carácter internacionalista y sobre todo, de su misión histórica por ser la única clase consecuentemente revolucionaria en el mundo capitalista, todo lo cual contrasta con las “novedosas” teorías de los revisionistas del siglo XXI, quienes al asumir las derrotas en Rusia y China como derrotas absolutas, han renegado de la misión histórica del proletariado y pretenden desconocer su existencia como clase.

El triunfo de la línea proletaria en la reconstitución del Partido Comunista de Filipinas en 1968 y su posterior consolidación, marca la diferencia al menos, con el proceso de su construcción en Colombia, donde también fue fundado el Partido Comunista en 1930 bajo el auspicio y como sección de la Tercera Internacional, intento que fue malogrado a partir de 1935 cuando predominó una línea de derecha liberal burguesa, convertida en caldo de cultivo para la posterior entronización del revisionismo jhruschevista.

También con la guía del Marxismo Leninismo y el respaldo que representaba la Dictadura del Proletariado en China y el Partido Comunista de China dirigido por el Presidente Mao Tse-tung, en Colombia fue reestructurado en 1965 el viejo partido revisionista en un nuevo Partido Comunista (Marxista Leninista) que en sus 10 años de corta existencia actuó como vanguardia de históricas luchas de masas obreras, campesinas, estudiantiles y populares. El predominio de una línea oportunista de “izquierda” desnaturalizó nuevamente el partido, justo en vísperas de ser derrotada la Dictadura del Proletariado en China, lo cual condujo a una profunda crisis del movimiento comunista, de la cual todavía, 45 años después, no nos hemos recuperado, todavía no hemos logrado organizar el Partido político del proletariado, siendo esta la tarea central actual de las pequeñas y dispersas organizaciones marxistas leninistas maoístas en Colombia.

Así mismo, la historia de la lucha de clases en Filipinas es ejemplar para los países oprimidos. Demuestra vivamente el parasitismo imperialista, su insaciable apetito de ganancia, su política genocida como sistema mundial de opresión y explotación. Evidencia que la paz imperialista es guerra contra el pueblo, que la libertad imperialista es esclavización moderna con las cadenas del capital financiero, que la democracia imperialista es dictadura reaccionaria de la burguesía en las metrópolis imperialistas y en los países oprimidos.

La historia de la lucha de clases en Filipinas deja al descubierto el lacayo papel de las clases reaccionarias locales, siempre de rodillas ante el amo imperialista pero con la bayoneta calada contra el pueblo. Deja al descubierto el gran peligro que representa el oportunismo, que pregona ser amigo del pueblo cuando en realidad es el Caballo de Troya de la burguesía en el seno del movimiento revolucionario.

La Revolución Filipina ha seguido el camino trazado por la Gran Revolución de Octubre en Rusia, por las Revoluciones de Nueva Democracia, Socialista y Cultural en China. El avance de la Revolución Filipina hace parte del avance de la Revolución Proletaria Mundial y es inspirador para el proletariado, las masas populares y los comunistas marxistas leninistas maoístas del mundo. La Revolución Filipina demuestra el poder indoblegable de las masas populares, cuando al ser dirigidas por el Partido de vanguardia proletario, distinguen a sus verdaderos enemigos, visualizan la perspectiva revolucionaria de su lucha y se deciden a avanzar a través de derrotas y victorias hasta el triunfo final de la Revolución.

La heroica lucha del pueblo filipino y en especial la guerra popular contra sus opresores y explotadores, es ejemplar y de gran estímulo para los pueblos del mundo. En particular para Colombia, el cúmulo de experiencias en el enfrentamiento a los distintos regímenes sanguinarios de dictadura abierta en Filipinas, nos inspira y anima a persistir en el combate al régimen de la mafia y los paramilitares que se instauró en el gobierno desde principios del siglo XXI. Un régimen que similar a los más reaccionarios regímenes de dictadura en la historia de Filipinas, usa como método sistemático el terror estatal contra el pueblo, da tratamiento militar a cualquier conflicto laboral o protesta política, utiliza el asesinato selectivo de dirigentes populares y la masacre como método de terror y escarmiento; un régimen mafioso que ha instituido la corrupción pública y privada como forma de enriquecimiento a cuenta del fisco nacional; un régimen mafioso tolerado por las tradicionales clases de burgueses y terratenientes reconocidas por su catadura reaccionaria y pro-imperialista; un régimen mafioso que ha legalizado la expropiación violenta de 10 millones de hectáreas de las mejores tierras lo cual a su vez causó el desplazamiento de 7 millones de campesinos; un régimen que ha sembrado la muerte y el hambre en las más numerosas capas del pueblo colombiano cuyo aguante y sufrimiento habiendo sido colmados, lo lanzan espontáneamente a las calles librando poderosas huelgas políticas de masas en el 2019 y 2021.

Correctamente el Partido Comunista de Filipinas destaca el carácter internacional del movimiento obrero y sin duda ha hecho esfuerzos en cuanto a la necesidad de la unidad internacional de los comunistas y de los pueblos que luchan contra el imperialismo y la reacción.

Por nuestra parte, estamos convencidos que la agudización extrema de las contradicciones mundiales del imperialismo y el ascenso de las luchas revolucionarias del proletariado internacional y los pueblos del mundo, imponen la urgente necesidad de la unidad internacional de los comunistas, tarea en la cual están comprometidos diversos partidos y organizaciones marxistas leninistas maoístas, y respecto a la misma se hacen preparativos para posibilitar una Conferencia Internacional. Que tales organizaciones emiten declaraciones conjuntas en las cuales es común resaltar el apoyo y la trascendencia de guerras populares como las que se libran en Filipinas y la India. Y sin embargo, es motivo de preocupación entre los proletarios revolucionarios, en particular de Colombia, que los importantes partidos dirigentes de esas guerras, son ausentes en las declaraciones y en las reuniones preparatorias.

A ese respecto de una nueva Internacional, la Unión Obrera Comunista (mlm) en el 2016 presentó una Propuesta de Formulación de una Línea General para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional. Ante los acontecimientos mundiales de los últimos años, la persistencia y profundización en el 2020 de la crisis económica mundial del capitalismo; ante la pasmosa gravedad y generalización de la crisis social mundial; ante las persistentes crisis políticas de los gobernantes en países oprimidos e imperialistas; ante la portentosa agudización de la lucha de clases mundial; ante la propuesta de los camaradas del Partido Comunista de la India Maoísta de trabajar por un Foro de discusión… a través del portal www.revolucionobrera.com se difundió una declaración en la cual se dice: “Las obligaciones planteadas a los comunistas por la situación agónica del imperialismo en medio de la agudización de la lucha de clases a nivel mundial, imponen forjar la unidad ahora no sobre la base de una profunda y extensa Línea General como la propuesta que hicimos en el 2016, sino alrededor de una Plataforma más sencilla y condensada, que sin renunciar a los principios del marxismo leninismo maoísmo, sea una base de unidad que permita avanzar en la lucha contra las antagónicas teorías de la burguesía y el oportunismo, y en la lucha de líneas sobre las divergencias de matiz existentes en los marxistas leninistas maoístas, tratándolas como contradicciones en el seno del pueblo”.

Invitamos a los participantes en este evento a prestar atención a este asunto de la unidad internacional de los comunistas, un problema crucial para el avance ya no de la revolución en un determinado país, sino para el avance general de la Revolución Proletaria Mundial.

Finalmente, nos place haber hecho parte de este evento y de compartir con el camarada José María Sison y demás participantes algunas de nuestras preocupaciones; esperamos poder realizar otros encuentros y estrechar lazos fraternales en pro del avance la Revolución Proletaria Mundial.

Muchas gracias camaradas,
Portal www.revolucionobrera.com
Colombia, septiembre 26 de 2021

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