OCTUBRE DE 2018: EN EL ANIVERSARIO DE LAS REVOLUCIONES EN RUSIA Y CHINA

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Con motivo de las efemérides de octubre, en que el proletariado internacional celebra los aniversarios del triunfo de las revoluciones en Rusia y China, presentamos a nuestros lectores apartes del Capítulo II, Numeral 4 de la Propuesta de Formulación de Una Línea General Para la Unidad del Movimiento Comunista Internacional correspondiente a la Valoración de la Experiencia Histórica de la Revolución Proletaria Mundial.

Este es un tema candente para delimitar los campos entre el marxismo y el oportunismo, pues la valoración de la experiencia de las revoluciones en el siglo XX sigue siendo motivo de lucha en el seno de los comunistas revolucionarios; por consiguiente, adoptar una actitud correcta es un asunto de vital importancia para la unidad de los marxistas leninistas maoístas en la nueva Internacional, necesaria para el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial.

En tal sentido la propuesta presentada por la Unión Obrera Comunista (mlm) contribuye a ese propósito y qué mejor ocasión para poner la discusión sobre el tapete que en este aniversario, cuando el capitalismo imperialista da muestras de un avanzado estado de agonía y abigarra las contradicciones y fuerzas que habrán de darle sepultura.

LA EXPERIENCIA HISTÓRICA DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL

Valoración de la Experiencia Histórica

Además del análisis concreto de la situación objetiva del mundo en su conjunto y del análisis de clase de las principales contradicciones mundiales del imperialismo, es deber de los comunistas estudiar la experiencia histórica de la revolución proletaria, aprender sus grandiosas lecciones en las victorias y sobre todo en las derrotas; defender con firmeza lo correcto y atreverse a criticar los errores. Valorar científicamente la experiencia histórica exige que se haga desde la posición, el punto de vista y el método del Marxismo Leninismo Maoísmo, teniendo en cuenta las condiciones históricas en las cuales actuaron los antecesores comunistas, y los balances anteriores hechos por el Movimiento Comunista Internacional.

El oportunismo, por su parte, encuentra en la valoración de la experiencia histórica y el surgimiento de nuevas condiciones en el mundo un pretexto para: negar las leyes objetivas que impulsan la sociedad hacia el comunismo; trocar lo correcto en incorrecto, lo secundario y lo principal; renunciar a los principios fundamentales de la ciencia revolucionaria, declarándolos «insuficientes» para conocer el mundo y transformarlo en las condiciones actuales, e incluso «ya superados» por supuestos «nuevos desarrollos» y «nuevas síntesis», que en realidad ni son nuevos ni son revolucionarios; son viejas teorías reformistas que mellan el filo crítico y revolucionario del marxismo y tornan impotente la lucha política del proletariado.

El análisis de la situación concreta y la valoración de la experiencia, como la propia teoría científica y las tareas revolucionarias para transformar el mundo, siempre han sido terrenos de aguda lucha de líneas en el movimiento comunista, y motivos, no solo de lucha irreconciliable entre el marxismo y el oportunismo —entre los herederos de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao, y los sucesores de Bernstein, Kautsky, Trotsky, Jrushchov, Hoxha y Ten Siao-ping— sino también de diferencia y división entre los marxistas leninistas maoístas, cuya unidad internacional exige una valoración común de la experiencia histórica de la revolución proletaria, convirtiéndola en teoría científica que guíe el camino de las próximas tomas del cielo por asalto.

La Comuna de París

Aún con las limitaciones históricas que rodearon a La Comuna de París (1871) —escaso desarrollo de las fuerzas productivas, todavía no en la Era de la Revolución Proletaria Mundial y embrionario desarrollo del proletariado como partido político— ésta mostró la fuerza de los intereses comunes de la clase obrera por encima de sus sectas, ejecutando medidas de un claro carácter socialista proletario: sustitución del ejército permanente por el pueblo en armas, separación de la Iglesia y del Estado, supresión del subsidio estatal al culto, supresión del trabajo nocturno de los panaderos, abolición de las multas de los capitalistas a los obreros, entrega de fábricas y talleres a las cooperativas obreras, remuneración de los funcionarios administrativos y del Estado con salario de obrero.

«La Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo»1.

1. La Guerra Civil en Francia, Marx – 1871.

La Comuna fue derrotada a escasos 72 días de su promulgación, pero su verdadero triunfo consistió en enseñar al proletariado mundial cómo construir el nuevo Estado que ha de llevar a cabo, la expropiación de los expropiadores. ¡LA COMUNA HA MUERTO, VIVA LA COMUNA!

La Revolución de Octubre

OCTUBRE DE 2018: EN EL ANIVERSARIO DE LAS REVOLUCIONES EN RUSIA Y CHINA 1

El triunfo de la Revolución de Octubre de 1917 en la Rusia zarista, inauguró la nueva Era de la Revolución Proletaria Mundial; la Era de la derrota mundial del imperialismo. Con la ruptura en Rusia del frente imperialista mundial, comienza a cuartearse el sistema capitalista mundial.

En el fragor de la I Guerra Mundial imperialista y aprovechando la reserva indirecta de las contradicciones entre los enemigos, la clase obrera actuó como partido político independiente, al frente de la insurrección del pueblo armado que destruyó el viejo Estado e instauró el nuevo Estado de la Dictadura del Proletariado, siguiendo la enseñanza de La Comuna de París:

«La clase obrera, dirigida por el Partido Bolchevique, aliada a los campesinos pobres y apoyada por los soldados y los marinos, derribó el Poder de la burguesía, instauró el Poder de los Soviets, creó un nuevo tipo de Estado, el Estado Soviético socialista, abolió la propiedad de los terratenientes sobre la tierra, entregó ésta en disfrute a los campesinos, nacionalizó toda la tierra del país, expropió a los capitalistas, puso término a la guerra conquistando la paz, obtuvo la necesaria tregua y creó con ello las condiciones para el desarrollo de la construcción socialista»2.

2. Historia del Partido Bolchevique de la URSS.

La Revolución de Octubre creó las condiciones materiales para construir la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —URSS—, ligando la lucha del nuevo movimiento revolucionario antiimperialista contra toda opresión nacional, con la lucha de la clase obrera contra el poder del capital; resolviendo mediante el poder de la Dictadura del Proletariado el problema nacional de un Estado multinacional, sobre la base de la igualdad de las naciones antes sometidas por el imperio zarista de los rusos, de su plena libertad de unión o de separación con derecho a existir como Estados independientes.

La Revolución de Octubre difundió el Marxismo Leninismo por los países del mundo; dio un empuje enorme a la organización mundial del proletariado, la Internacional Comunista, avivando y apoyando ideológica y materialmente la construcción de Partidos Comunistas en los diversos países.

La Revolución de Octubre se convirtió, por sus actos, en puente entre las dos corrientes históricas de la Revolución Proletaria Mundial, en su avanzada y base de apoyo, en la pionera de la construcción de la nueva sociedad socialista, en la demostración de cómo la derrota de la burguesía y el imperialismo exige y presupone la derrota del oportunismo internacional para el cual sólo es aceptable el marxismo y la revolución, si se les suprime la teoría y la práctica de la Dictadura del Proletariado.

Olvidar o menospreciar la experiencia histórica de la Revolución de Octubre, con el pretexto de ver un antagonismo entre la insurrección proletaria y la guerra popular prolongada, es abandonar el marxismo en cuanto a la teoría militar del proletariado. Renunciar a esa experiencia con el argumento de considerar la Revolución de Octubre parte de una etapa caduca de la Revolución Proletaria Mundial, es abjurar del leninismo —el marxismo de la época del imperialismo— para abrazar la teoría burguesa socialdemócrata de las «ventanas históricas» según la cual, ya el proletariado tuvo su oportunidad histórica de transformar el mundo y fracasó.

La Revolución de Nueva Democracia en China

OCTUBRE DE 2018: EN EL ANIVERSARIO DE LAS REVOLUCIONES EN RUSIA Y CHINA 2

El triunfo de la Revolución de Nueva Democracia en China, el 1 de octubre de 1949, demostró que en un país semifeudal y semicolonial, si el proletariado se organiza como partido político, como clase consciente con independencia ideológica, política y organizativa, puede dirigir a las amplias masas populares en una revolución democrático burguesa de nuevo tipo, en la cual confluyen la revolución agraria antifeudal —no contra el capitalismo— y la guerra nacional contra el imperialismo, fuerza y aliento de los terratenientes chinos.

China, en el curso de la II Guerra Mundial imperialista, se convirtió en el eslabón débil de la cadena imperialista. La Revolución de Nueva Democracia, como parte de la Revolución Proletaria Mundial, rompió el frente imperialista en China —un país atrasado—, fundó la República Popular China y avanzó a una segunda etapa, la revolución socialista, sin pasar por una sociedad capitalista de dictadura burguesa hacia donde tienden, por sus intereses de clase, la burguesía y la pequeña burguesía de la ciudad y del campo, animadas por la fuerza de la costumbre de la antigua sociedad.

La existencia de la Dictadura del Proletariado en la URSS, el auge de la revolución agraria campesina, la gran actividad revolucionaria del proletariado y la impotencia política de la burguesía china por su dependencia umbilical del imperialismo, fueron condiciones que permitieron al proletariado cumplir su papel dirigente en la Revolución de Nueva Democracia y conducirla victoriosa hacia el socialismo.

La Revolución de Nueva Democracia en China, se convirtió en guía universal para derrotar el semifeudalismo y el imperialismo en los países oprimidos feudales y semifeudales, y construir un nuevo Estado democrático popular —forma de la Dictadura del Proletariado—, único poder capaz de llevar la sociedad de los países atrasados directamente al socialismo, en aguda lucha contra el camino capitalista y las tendencias nacionalistas de los aliados.

La necesidad de que en algunos países, el frente de clases incluya a sectores de las clases explotadoras, exige del proletariado, de su partido y del nuevo Estado, una profunda y profusa educación de las masas en la superioridad del socialismo y del comunismo, en el curso mismo de su amplia y directa movilización contra las corrientes burguesas opuestas al socialismo y a la Dictadura del Proletariado.

La Gran Revolución Cultural Proletaria en China

El gran mérito histórico de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China consistió en haber enseñado, en lo teórico y en lo práctico, cómo consolidar la Dictadura del Proletariado y cómo prevenir la restauración del capitalismo en los países socialistas: ¡CONTINUAR LA REVOLUCIÓN BAJO LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!.

La Gran Revolución Cultural Proletaria en China representó el mayor avance del proletariado en el camino trazado por La Comuna de París. Fue una grandiosa revolución política que movilizó muy ampliamente a las masas, en el aprendizaje por experiencia propia del dominio de las leyes que rigen el desarrollo de la nueva sociedad socialista para servirse de ellas en favor de su causa máxima: el comunismo; en la misión de conocer y atacar las profundas causas económicas y sociales de las desigualdades y privilegios de clase que se conservan en el socialismo y dan lugar a una nueva burguesía, que por sus intereses de clase y apoyada en la existencia de una base social pequeño burguesa, se convierte en fuerza social defensora de la restauración del capitalismo, y en fuerza política expresada en el nuevo Estado y en el partido, en la línea revisionista que justifica y defiende los intereses de los seguidores del camino capitalista.

Consolidar la Dictadura del Proletariado, derrotar al revisionismo y prevenir la restauración del capitalismo, fueron los objetivos fundamentales de la Revolución Cultural, objetivos que de por sí representan un salto cualitativo del proletariado como clase consciente, en la comprensión de las leyes de la nueva sociedad en su tránsito hacia el comunismo.

El derrocamiento de la Dictadura del Proletariado por la nueva burguesía, fue la consecuencia inmediata y directa de la derrota de la Gran Revolución Cultural Proletaria en China. Una gran derrota que lejos de empañar la trascendental importancia de tal experiencia histórica, enseña al proletariado la forma de consolidar su dictadura de clase, a condición de que el Movimiento Comunista Internacional comprenda a fondo la contradicción o causa principal de la derrota, como una cuestión ineludible para la unidad de los marxistas leninistas maoístas en una nueva Internacional.

El Triunfo de la Revolución en un Solo País en la Época del Imperialismo

Negar la experiencia histórica de la Revolución Socialista bajo la Dictadura del Proletariado en Rusia y en China, es una teoría típica del trotskismo con la cual pretenden negar la verdad de los hechos históricos para justificar también la teoría artificial de la imposibilidad del triunfo de la Revolución Proletaria en un solo país. Teoría errónea heredada de la vieja creencia socialdemócrata en el siglo XIX, de condicionar el triunfo de la revolución en un solo país a la acción conjunta de los obreros de todos o la mayoría de los países avanzados; la misma condición de «esperar el desenlace general» alegada por el revisionismo post-MLM de comienzos del siglo XXI para justificar la capitulación en Nepal ante el imperialismo norteamericano considerado hegemónico e imbatible, y sembrar desconfianza, derrotismo, abatimiento y desmoralización en las filas mundiales de la revolución.

El desarrollo económico y político desigual y a saltos de los países —ley inmutable del capitalismo—, resalta en la época del imperialismo en la cual han madurado las condiciones objetivas para la revolución en todos los países, siendo posible su victoria y la construcción del socialismo en cualquier país, aún en los países oprimidos de escaso desarrollo capitalista donde la Revolución de Nueva Democracia es la etapa que lleva directamente a la Revolución Socialista. La revolución estalla en los países que por las contradicciones mundiales del imperialismo y por la acción de los comunistas, se convierten en eslabones débiles de la cadena. El triunfo del proletariado en uno u otro país, ya no es solo posible sino una victoria demostrada por la práctica de millones de obreros y campesinos, y además necesaria para ensanchar la base de la revolución mundial como en efecto lo fue el Campo Socialista.

La criminal traición revisionista en Nepal hizo estragos más allá de sus fronteras, pues en las actuales condiciones de descomposición del capitalismo mundial, el triunfo de la revolución en ese pequeño país, era en realidad un triunfo internacional del proletariado, que hubiera extendido la chispa de la revolución a otros países de Asia y creado mejores condiciones para acelerar y profundizar el desarrollo de la revolución mundial.

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