Francia: La verdad sobre la crisis medioambiental

Francia: La verdad sobre la crisis medioambiental 1

Editorial octubre-noviembre, La Cause Du Peuple, 20 de octubre 2021, traducción de Revolución Obrera

Después de un verano lleno de incendios en los cuatro rincones del mundo, olas de calor, terremotos como el de Haití, o inundaciones como las de China, India o Alemania, no es de extrañar que el medio ambiente esté en el centro de las preocupaciones. Un sondeo encargado en septiembre situaba el cambio climático y el futuro de los niños como la principal preocupación de los franceses, con más del 84% de los encuestados diciendo que estaban preocupados.

Ya no hay posibilidad de negarlo: estamos viviendo una crisis medioambiental sin precedentes en la historia de las sociedades humanas. La influencia de la humanidad en el medio ambiente de la Tierra ha alcanzado un nivel sin precedentes. Pero esta influencia está determinada por el imperialismo en toda la Tierra: los recursos son un campo de guerra por la influencia o la guerra en absoluto, las catástrofes son un arma contra los competidores, e incluso las emisiones de CO2 son un mercado. De hecho, existe un mercado europeo del carbono, en el que las grandes empresas comercian con cuotas de emisión.

Las burguesías de todos los países luchan entre sí, además de su lucha contra las masas oprimidas de sus países, para no perder la carrera económica. Todos los dirigentes de todos los países, Francia, Estados Unidos, Rusia, China… quieren ser los últimos en anunciar verdaderas medidas medioambientales vinculantes, mientras se presentan como los campeones de la ecología para mantener su popularidad.

En todas partes, es un concurso del más hipócrita. Puede que Macron haya repetido «volver a hacer grande nuestro planeta», pero no ha hecho nada concreto. Estados Unidos acusa a China de producir demasiadas emisiones de gases de efecto invernadero, pero el uso de la fracturación hidráulica en su país destruye los recursos hídricos. El Canadá de Justin Trudeau pretende ser el campeón «verde», pero su país explota una gran red de petróleo y gas, así como muchas minas a cielo abierto altamente contaminantes en África y Asia. China, por su parte, acusa a todos los países imperialistas europeos y norteamericanos de querer simplemente impedir el desarrollo capitalista en Asia al querer reducir las emisiones de CO2. Estos son sólo algunos ejemplos de la situación de la burguesía.

La verdad de la crisis medioambiental es que no es inevitable. Es el producto de la crisis del imperialismo, y es el sistema imperialista el que impide su resolución sostenible. En este número, mostraremos a través de varios ejemplos la hipocresía de la burguesía en este tema, en Francia con el quinquenio de Macron, en el ámbito energético, o en la gestión de las catástrofes naturales a nivel internacional. E insistiremos en la reacción de las masas populares en la lucha por un entorno habitable.

Las amplias masas están preocupadas por este tema en todo el mundo: por eso somos optimistas. Son el proletariado y las propias masas quienes tienen la capacidad de dar la vuelta a la situación, de transformar el mundo para resolver la cuestión medioambiental derribando definitivamente el imperialismo. Más que nunca, podemos repetir la consigna inventada hace 100 años, que se aplica a toda la crisis del imperialismo, incluido el medio ambiente: sólo hay dos caminos, el socialismo o la barbarie.

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