Este Primero de Mayo, la clase obrera fue una sola fuerza en todo el mundo

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Members of All India Trade Union Congress (AITUC) march in a rally to mark May Day in Hyderabad, India, Monday, May 1, 2017. (AP Photo/Mahesh Kumar A.)

La jornada del Primero de Mayo de 2017 fue un clavo más en la tumba de los imperialistas. No fue una rotunda jornada internacionalista y revolucionaria, pero tampoco una muestra de debilidad o de sumisión ante los designios del capitalismo imperialista. Conquistar esta jornada como un día de lucha y no de conciliación sigue siendo una tarea de los revolucionarios, pues liberales y conservadores continúan enquistados en la mayoría de las direcciones de las manifestaciones, condición que contrasta con la combatividad, que en las jornadas del Primero de Mayo va creciendo y eso es un buen síntoma de progreso en la conciencia y disposición para la lucha de las masas por el mundo.

En Francia, según el Ministerio del Interior fueron 142 mil, según la Confederación General del Trabajo fueron 280 mil las personas que salieron a marchar el pasado Primero de Mayo. Un río humano inundó las calles de todas las ciudades y según las agencias de noticias, las masas fueron ejemplares en su actitud combativa y de denuncia contra las medidas del gobierno. En esta ocasión, mientras los trabajadores marchaban contra todo el sistema y su Estado, gran parte de las direcciones de los sindicatos se hundieron en la politiquería y dedicaron su propaganda a oponerse a la candidata de derecha Le Pen, lo que fue un total contrasentido con las necesidades de las masas francesas a quienes les importa poco quien quede en la presidencia, su principal preocupación está en la lucha directa y por echar atrás las recientes políticas del gobierno que ha quitado importantes condiciones laborales y sociales de los trabajadores. La rebeldía y beligerancia del pueblo francés fue de un gran talante, tanto que este Primero de Mayo fue registrado por todos los medios como el país donde más enfrentamientos violentos se presentaron.

En Estados Unidos este año fue igualmente significativo, sobre todo porque en ese país las manifestaciones del Primero de Mayo no son legales, ni son organizadas por los sindicatos. Desde hace pocos años, miles de trabajadores salen a las calles a rescatar este día como un día de lucha, y en ello los inmigrantes han jugado un papel destacado; para este año el principal ingrediente fue la repulsa al nuevo presidente y sus políticas xenófobas y guerreristas que han aumentado el odio de las masas estadounidenses. Por eso la mayoría de marchas, aunque no fueron destacadas por su cantidad, sí lo fueron por su beligerancia. La policía y los organismos de seguridad aprovecharon para provocar a los manifestantes y en muchas partes terminaron con duros enfrentamientos con destrozos, heridos y más de 40 detenidos; en solo Portland fueron arrestados 25. El odio que despertó Trump este Primero de Mayo se hizo más evidente y continúa en aumento.

En Turquía la historia de los últimos años nuevamente se repitió, pero con un nivel más alto que los precedentes. En la capital, Estambul, Los sindicatos en una muestra de respeto con el gobierno, convocaron la concentración en el distrito de Bakirkoy, un lugar permitido por las autoridades, mientras que las masas no olvidan la lucha en que se convirtió desde hace varios años la disputa por la Plaza Taksim en Estambul. Allí, el Primero de Mayo de 1977, cerca de 40 personas fueron asesinadas en la jornada del Día Internacional de la Clase Obrera. El nivel de represión contra las manifestaciones en Turquía es despiadado; y este Primero de Mayo lo ratificó, varios anillos de seguridad custodiaron la Plaza Taksim, mientras decenas de grupos de trabajadores y estudiantes realizaban intentos por marchar hacia ella; para la jornada el gobierno de Erdogan dio la orden de dispersar cualquier asomo de manifestación distinta a la de Bakirkoy; un periodista de abc.es describió una de las escenas así: «un grupo de apenas una decena de personas comenzó a entonar cánticos en contra del Gobierno en una zona peatonal, sin obstruir el tráfico. La policía tampoco estaba dispuesta a permitir ese mínimo nivel de desobediencia. Les obligó a mantener silencio, por lo que los pocos manifestantes decidieron hacer una sentada silenciosa junto a una pancarta: «Sin esclavitud. Es tiempo de liberación». A la policía, entonces, se le acabó la paciencia, volvió a intervenir y las poco más de diez de personas acabaron detenidas». Más de 200 detenidos registraron los medios de comunicación en esa jornada. Turquía, desde hace varios meses es un hervidero de contradicciones y sus calles son un campo de batalla diaria, desde que Erdogan, su presidente realizó una reforma constitucional para darle mayores poderes al presidente; a ello se juntó un supuesto intento de golpe de Estado en julio del año pasado. Desde entonces la represión estatal se multiplicó al punto que desde esa fecha Amnistía Internacional registra más de 10 mil detenidos.

En Ecuador, la marcha estuvo marcada por la influencia de los comunistas revolucionarios quienes impulsaron la conmemoración de los 100 años de la Revolución de Octubre, denunciaron las tropelías de los imperialistas que amenazan con empujar una guerra reaccionaria que traería consecuencias nefastas para las masas, se pronunciaron en contra del nuevo gobierno y lo calificaron como continuador del régimen fascista y corporativo de Correa y denunciaron al revisionismo que posa de revolucionario para engañar a las masas escondiendo sus apetitos electores y arrodillados.

En Alemania las banderas y consignas en contra del sistema fueron muy destacadas, el pueblo alemán marchó junto con la participación de muchos revolucionarios turcos, en contra de un sistema caracterizado por la desigualdad y las enormes diferencias de oportunidades que da a unos pocos todo, y a la mayoría nada. Los comunistas revolucionarios organizaron un «bloque rojo» compuesto por cerca de 1500 activistas, quienes marcharon tras la bandera de «Proletarios de todos los países y pueblos del mundo, Uníos», denunciaron los crímenes de los imperialistas en Siria, Irán, Afganistán y muchas otras partes del mundo. Igualmente en varias ciudades se registraron enfrentamientos entre las marchas de los trabajadores con pequeños destacamentos de neonazis y grupos de extrema derecha que buscaban boicotear la jornada y sus manifestaciones. Más de 500 actividades reunieron cerca de 360 mil personas que marcharon por todas las ciudades alemanas.

En España, durante las marchas se destacaron las consignas exigiendo un alza de salarios y la restauración de los derechos laborales arrebatados a la clase obrera so pretexto de la crisis económica. El contenido revolucionario de las jornadas de este año en España fue rubricado con la entonación en Madrid, por toda la manifestación, y desde la Tarima, del himno del proletariado, La Internacional. La consigna que encabezó las marcha fue «¡Incremento salarial en los convenios colectivos, ya! Por el empleo de calidad y las pensiones dignas.»

En Sudáfrica, un hecho llamó mucho la atención en la manifestación del Primero de Mayo. Los jefes de los sindicatos que organizaron la manifestación tenían programada una intervención del Presidente sudafricano Jacob Zuma. A su llegada, la gran mayoría de los asistentes rompió la calma con un abucheo general en contra de la presencia del presidente en la jornada y al grito de «Zuma debe irse», los politiqueros tuvieron que quedarse con las ganas. A finales de abril, una manifestación de más de 100 mil personas marchó por las calles de la capital para pedir la renuncia de Zuma.

El nivel político de las manifestaciones del Primero de Mayo sigue en ascenso; con distintas palabras, pero con un contenido común, la clase obrera salió a las calles este Primero de Mayo a expresar su rechazo al gobierno de turno en cada país y a denunciar al capitalismo como un sistema desigual, explotador, que no soluciona ni siquiera los problemas más básicos de la sociedad. La generalizada intervención de las fuerzas represivas con miles de efectivos en todas las ciudades demuestra de una parte esa curva ascendente de combatividad de las manifestaciones y de otra el temor del Estado y su carácter represor que ante una manifestación de los trabajadores sabe que debe tomar medidas represivas, pues entienden bien que en esa gran masa de hombres y mujeres unidos por su misma condición, se personifica el mayor enemigo que tiene en todo el planeta su sistema y sus políticas. La jornada del Primero de Mayo fue nuevamente una demostración de cuán grande y extendida se encuentra la clase de los asalariados, pero también sirvió para ver que su vigorosidad en la lucha no se mengua por las políticas del imperialismo, ni las represivas ni las del engaño a través de sus agentes que llaman desde las propias filas de los trabajadores a renunciar a la lucha y doblegarse ante el Estado y ante el patrón.

Hay que crear los Partidos Comunistas Revolucionarios donde no los hay, y fortalecerlos donde ya existen; hay que avanzar con más fuerza en la unidad de los auténticos comunistas revolucionarios bajo una dirección internacional cristalizada en una nueva Internacional Comunista; pues la ausencia de estos destacamentos mantiene a la clase obrera a merced de las políticas burguesas, sean abiertas del gobierno, o enmascaradas por boca de los políticos arrodillados que dirigen las centrales obreras y a los partidos reformistas que le prestan un servicio a los enemigos del proletariado. Este Primero de Mayo la clase obrera espontáneamente continuó repudiando las consecuencias del capitalismo y sin duda fue un avance en empujarlo hacia su sepultura.

Periódico Revolución Obrera – UOC (mlm) Colombia
Mayo 7 de 2017

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