Cuando la Paciencia se Agota

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A propósito de la violenta protesta de obreros de iPhone en la India

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El 12 diciembre, más de cinco mil trabajadores de la empresa taiwanesa Wistron Corp en Bangalore, protagonizaron una violenta protesta causando daños a las instalaciones y a los vehículos del personal directivo de la compañía.

Los medios de desinformación oficiales inicialmente reportaron que, según los directivos de la compañía, el “saqueo” y los daños causados superaban los 60 millones de dólares. Días después tasan los daños en apenas el 10 por ciento de lo anunciado. La respuesta del gobierno: 160 trabajadores encarcelados y judicializados por los hechos.

¡La paciencia se agotó! Los proletarios indignados por las condiciones de superexplotación estallaron y volcaron su furia y frustración de forma violenta, y aunque pareciera que se estuvieran reviviendo etapas ya superadas, cuando los obreros rompían instalaciones y máquinas, a quienes culpaban de sus desgracias, se trata ahora de algo diferente.

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¡La paciencia se agotó! Porque no obstante las multimillonarias ganancias que ha tenido la compañía imperialista Apple en medio de la pandemia, los salarios de los obreros en la India fueron reducidos a la mitad: les prometieron a los ingenieros graduados un salario de 21.000. rupias (285 dólares) mensuales, que luego fue reducido a 12.000 rupias (162 dólares), mientras a los no graduados se les redujo a 8.000 rupias (108 dólares), según denunciaron los trabajadores; a ello se suma que llevaban 4 meses sin recibir los jornales, mientras la jornada laboral se ha extendido a 12 horas sin retribución de las horas extras. Son a su vez trabajadores contratados por terceros que ni siquiera cumplen la legislación laboral establecida. Sus condiciones no son peores a las de los proletarios en Colombia o en cualquier otro país oprimido.

¡La paciencia se agotó! Porque son condiciones de superexplotación impuestas por las subsidiarias de las grandes compañías imperialistas en los países oprimidos en contubernio con las clases dominantes lacayas, y los obreros decidieron dejar de ser bestias de carga del capital y mano de obra barata o gratuita que acrecienta las ganancias de los explotadores holgazanes. No fue una revuelta contra las máquinas, sino un rechazo espontáneo de los trabajadores, en momentos en que el avanzado estado de agonía del capitalismo imperialista, ofrece el cuadro dramático de su voracidad, en un aparente retorno a las condiciones del surgimiento de la esclavitud asalariada: salarios miserables, jornadas laborales interminables, fábricas convertidas en infiernos…

¡La paciencia se agotó! Y los trabajadores de Wistron, al no contar siquiera con organización sindical para presentar formalmente sus exigencias y organizar la lucha, estallaron de forma violenta. Un estallido que se suma a las recientes y poderosas huelgas políticas de 250 millones de proletarios y de cientos de miles de campesinos que tienen cercado a los gobernantes de la India.

¡La paciencia se agotó! El régimen que encabeza Narendra Modi marcha aceleradamente a su hundimiento y solo se necesita unir la violencia destructora de las masas populares, a la violencia consciente del proletariado revolucionario que dirige la Guerra Popular, para dar fin a la explotación y la opresión que pesan sobre el pueblo de la India.

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