El 18, ardieron dos años de basura constituyente en Chile

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El 18 de octubre pasado se conmemoraron 2 años del histórico levantamiento popular del pueblo chileno en 2019 y que duró al menos 4 meses de ininterrumpidos enfrentamientos que llegaron a sacudir los cimientos del endeble Estado chileno. Aquel 18 de octubre, una llama iluminó desde la Patagonia chilena los cielos de América mostrando que para el pueblo no hay otro camino posible que el de la lucha revolucionaria y que dentro de ese aguerrido pueblo, las fuerzas para derrotar al opresor y explotador, están tomando un impulso descomunal, que más temprano que tarde, logrará demoler el viejo y anacrónico sistema basado en la explotación del hombre por el hombre.

La conmemoración de los 2 años del levantamiento popular fue de gran magnitud. Solo en la plaza Italia, renombrada como “Plaza Dignidad” se concentraron más de 10 mil personas, fueron más de 50 manifestaciones en todas las ciudades, grandes y medianas; el pueblo se tomó las calles y levantó nuevamente barricadas para responder a los asesinos perros guardianes que armados pretendieron impedir las manifestaciones, desencadenando decenas de enfrentamientos que dejaron cerca de 500 detenidos, la mayoría en la capital Santiago, además de una decena de civiles y 45 policías heridos. Las jornadas se desarrollaron desde muy temprano y hasta altas horas de la noche, dejando un claro mensaje al gobierno respecto a que el pueblo chileno está listo para las batallas que vendrán, y que en cualquier momento Chile volverá a levantarse para conquistar con su fuerza lo que con seguridad no obtendrán con el bombón de trapo del camino parlamentario.

Y el mensaje fue preciso, pues además de refrendar la disposición de ir nuevamente a las calles, quedó claro que el plebiscito y la promesa de una rimbombante constituyente para una nueva constitución, no fue más que un engaño, un baldado de agua helada sobre la llama de la lucha, un sofisma distractor, un tanque de oxígeno para los reaccionarios, un completo engaño al que varios politiqueros de falsas izquierdas y falsos progresistas se prestaron para darle un momento de respiro a la tambaleante estructura reaccionaria. No en vano, el mismo día de la conmemoración, se cumplieron los primeros 100 días de supuesto intenso trabajo de los 155 constituyentes, tiempo en el cual apenas han logrado balbucear un raquítico “reglamento interno de trabajo”; pura y burda demagogia que muestra hasta la inoperancia de semejante esperpento.

La ilusión de una constituyente, con la que apaciguaron temporalmente la revuelta popular en Chile, se ha ido desvaneciendo y las jornadas conmemorativas el pasado 18 de octubre, lo ponen claro para el futuro que se viene en este camino de la disputa, entre quienes se siguen prestado para engañar al pueblo con la falacia de que se puede llegar a acuerdos con los enemigos sentándose a la mesa con ellos para debatir en santa paz las soluciones como si fuera un problema simplemente de interpretaciones, y el camino de quienes saben o intuyen que existen intereses diametralmente opuestos, y por ende, las necesidades del pueblo no se negocian, ni se mendigan, ni se dialogan, ni se obtendrán con la simple escritura en un papel; sino que se obtienen es con la fuerza revolucionaria del pueblo en la calle, con el paro, con la huelga, con afectarle la ganancia a los ricos y a su Estado que los defiende hasta la muerte porque es un aparato creado para dominar a una parte de la sociedad por otra; y no para actuar como unárbitro imparcial como pretenden hacerlo creer. Hoy en Chile, esa baratija de la constituyente está perdiendo la efímera credibilidad que pudo tener, y grandes y gloriosas batallas están por venir.

Y esas batallas, traerán además y sobre todo, nuevos y fabulosos escenarios donde seguirán brotando los combatientes hijos del pueblo que buscan el socialismo como la planta busca a la luz, esos jóvenes intrépidos que al lanzarse a la lucha por sus intereses, están con las mentes y todos sus sentidos más abiertos para ser iluminados por la ciencia de la revolución proletaria, por el marxismo-leninismo-maoísmo, donde pueden encontrar la explicación científica de las raíz de los problemas que aquejan a su pueblo; son esa fuerza que potenciará el trabajo por la construcción del Partido Político del Proletariado en Chile, como necesidad más urgente para labrar el camino hacia el cambio radical de la sociedad y la construcción de un verdadero futuro, el camino del socialismo y el comunismo.

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