Brasil: ¡Más de 40 millones rechazan farsa electoral!

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¡El mayor boicot de la historia del país!


Reproducimos el editorial del 08 octubre del portal A Nova Democracia (ver: Redacción de A Nova Democracia) sobre el resultado de la primera vuelta de las elecciones en Brasil. Una posición distinta a la alharaca de los medios oficiales y burgueses sobre el supuesto triunfo de la democracia y la también supuesta polaridad entre el candidato de los sectores más cavernarios Jair Bolsonaro y el candidato reformista del Partido del Trabajo Fernando Haddad. Hay que aclarar que en Brasil el voto es obligatorio y por tanto, los hechos muestran que en realidad existe una posición mayoritaria del pueblo rechazando la farsa electoral y sus candidatos, la dictadura de los reaccionarios como atestigua el análisis de los compañeros de La Nueva Democracia. La traducción es de Revolución Obrera.


La farsa electoral realizada en su primera vuelta fracasó. El retumbante rechazo a las elecciones reaccionarias alcanzó aproximadamente 40,250 millones de personas que no asistieron a las urnas o votaron blanco y nulo, el equivalente al 29,1% de los aptos a votar, a pesar del sermón a favor del proceso electoral movido por todos lados.

Los números son significativos, pues en las elecciones de 2014, en esa ocasión AND lo caracterizó como «el mayor boicot a la farsa electoral de la historia, hasta entonces», el número de boicot alcanzó 38 millones de personas. Aproximadamente 2 millones de personas más se rehusaron a dar aval al próximo gobierno reaccionario. El número de boicot electoral ciertamente es aún mayor, pues no se contabilizan en ese cálculo aquellos mayores de 18 años que tienen su título cancelado por no participar desde hace años de la farsa electoral y que no regularizaron su título por descrédito y repudio al proceso farsesco —situación en que se encuentra una cantidad considerable de personas, pero no contabilizadas por la Justicia Electoral.

Para tener una idea de la dimensión del boicot electoral y del repudio popular a la farsa electoral y su viejo régimen: el dicho primer colocado, el fascista Jair Bolsonaro/PSL, recibió sólo el 33,4% de votos si consideramos todos los aptos a votar y no sólo los «votos válidos» (recibió 49 millones de votos frente a un total de 147,3 millones de brasileños aptos para votar). Por lo tanto, fueron casi 100 millones el número de personas que no afianzaron el primer colocado en esa primera vuelta.

El boicot electoral se expresó también en las elecciones estatales, para gobernadores.

En la elección para gobernador del estado de Río de Janeiro, aproximadamente 4,7 millones de personas boicotearon el proceso de farsa electoral, equivaliendo al 42% del electorado. El candidato elegido primero, Wilson Witzel/PSC, no consiguió superar el rechazo popular, quedando apenas con el 41% de los votos válidos (los votos válidos excluyen abstenciones, nulos y blancos). Si hubiéramos calculado su porcentaje teniendo en cuenta el número de boicot, los votos de Witzel representarían sólo aproximadamente el 25% del total del electorado.

En el estado de Minas Gerais, la elección para gobernador también fue un rotundo fracaso: el boicot electoral fue adherido por aproximadamente 6 millones de personas (votos nulos, blancos, abstenciones o votos anulados), equivalente al 42,8% del electorado (aptos a votar). El candidato elegido primero, Romeo Zema (Partido «Nuevo»), acumuló votos de sólo el 26,2% (aproximadamente 4 millones) del electorado total (o, incluso en el porcentaje de los llamados «votos válidos» —en el que se excluyen aquellos que boicotearon— su porcentaje no es capaz de superar el rechazo popular, pues no pasa del 42,7%).

En Rondônia, el primer colocado para el gobierno estadual, Expedito Júnior/PSDB, no alcanza siquiera el 20,5% del total del electorado apto a votar, mientras que el boicot a la farsa electoral alcanza el 38% del electorado, equivalente a 409,4 mil personas de un total de 1,1 millones de electores.

En Teresópolis, ciudad de Río de Janeiro, hubo elección suplementaria para alcalde. El resultado fue un aplastante fiasco: más del 56,6% del electorado apto a votar no compareció o votó nulo y blanco. El primer colocado, Vinicius Claussen/PPS, se quedó con el miserable 18,6% total del electorado. Vinicius acumuló sólo 23.500 votos de un total de 125.900 electores, mientras que el boicot acumuló 61,6 mil del total del electorado.

Todos los datos fueron retirados del sitio oficial de la Justicia Electoral.

EL PUEBLO BOICOTEA ACTIVAMENTE LA FARSA ELECTORAL

Además de los números que expresan claramente la quiebra de la falsa democracia (dictadura de grandes burgueses y latifundistas al servicio del imperialismo), parte del pueblo brasileño boicoteó activamente la farsa electoral e incluso realizó acciones.

En Mato Grosso, indígenas de una aldea en Brasnorte, a 600 kilómetros de la capital Cuiabá, expulsaron a soldados del Ejército reaccionario brasileño a flechazos. El objetivo de los indígenas era impedir que adentraran las urnas electrónicas al local, como parte del rechazo a la falsa democracia. La Fundación Nacional del Indio (Funai) fue accionada para intentar entrar en la aldea con los soldados.

En San José de los Pinhais, en Paraná, en la madrugada del 4 de octubre, aparentemente dos personas atacaron el Foro Electoral de la ciudad con bombas incendiarias (cóctel molotov). Los hombres usaron capuchas para no ser identificados por la represión. En el Foro estaban centenares de urnas electrónicas a ser utilizadas en la realización de la farsa electoral el día 7. El fuego alcanzó la fachada del edificio.

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]2 Trabajador destruye una urna electrónica con almádena en SC. Foto: Edson Padoin

En la ciudad Morro da Fumaça, en el sur de Santa Catarina, un trabajador de 25 años destruyó una urna electrónica con una almádena, durante los comicios. Él entró en una sala y realizó la acción. Fue capturado por la Policía Militar y no pudo hablar la razón de la acción, pero se deduce ser parte de la indignación popular con la falsa democracia.

En Campinas, interior de São Paulo, dos urnas electrónicas fueron saboteadas en la madrugada del día 7, antes del inicio de las votaciones. Varias personas entraron furtivamente en la escuela Joaquim Pedroso Sargento, en el DIC I, arribaron a una sala y cortaron los cables de las urnas. La represión no identificó a los autores.

El histórico boicot electoral emprendido en la primera vuelta de los comicios implica un duro golpe en la falsa democracia y demuestra que las masas populares claman por una nueva sociedad y un nuevo sistema debe surgir de la lucha popular y por otros medios, además de estimular la crisis en el seno clases dominantes.

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