Natalicio de Vladimir I Lenin

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150 años del nacimiento de un águila del proletariado mundial

Natalicio de Vladimir I Lenin 1

El 22 de abril de 1870 nació en el seno de una familia popular, Vladimir I. Lenin Ulianov – en una ciudad llamada Sibirsk-, siendo el tercer hijo y el varón menor de la familia. Su madre se encargó del trabajo doméstico y su padre fue un pedagogo bastante notable en el área de la enseñanza, un hombre “culto” que según una de las hermanas de Lenin refirió que su padre tenía tendencias políticas “liberales”, algo que quizás le granjeó el odio de otros funcionarios y tal vez fuera el motivo de su despido de la instrucción pública en el año 1885, hecho que golpeó duramente al padre de Ulianov, pues cayó en una profunda depresión y murió poco después de un derrame cerebral. Este hecho es casi, el único trágico en la infancia de Lenin, pues de no haber sido así, se puede decir que gozó de una niñez feliz y plena.

El hogar de Lenin se construyó en un ambiente intelectual, su hermano Alejandro, de joven fue un apasionado a las obras de teatro, le gustaban mucho, además las coleccionaba, también tenía inclinaciones de biólogo, pues le gustaba disecar gusanos y estudiarlos. Por su parte Lenin, obtuvo un desarrollo excelentísimo en la escuela, demostrando un talento innato de genialidad y brillantez. Alejandro desde joven comenzó a acercarse a las ideas revolucionarias y militó en una organización revolucionaria con ideología populista y amante de los métodos del terror excitante –El Partido de la Voluntad Popular– quienes profesaban la teoría que para librar al pueblo ruso del zar, bastaba con organizar un grupo de conspiradores y de “héroes” para atentar y hacer complots contra el zarismo, usando el terror para tal fin. Fue así como su hermano en unión con otros camaradas suyos, organizó el asesinato del zar Alejandro III, para la fecha que coincidía 6 años después con el asesinato del zar Alejandro II. Por su inexperiencia el grupo fue sorprendido en una pesquisa policial y todos llevados a juicio de donde Alejandro sería condenado a muerte junto con sus camaradas.

Pese a todos los esfuerzos de la señora Ulianov, Alejandro se mantuvo firme en todo el juicio, quien en su última confesión mantuvo su convicción en la justeza de su causa. Alejandro fue ahorcado por órdenes del zar el 8 de marzo de 1887, un duro golpe para el adolecente y futuro padre de la revolución rusa, quien sintió una admiración especial por su hermano mayor, pero al mismo tiempo se convenció que debía haber otra forma de enfrentar el zarismo que no fuera con el sacrificio individual e infructuoso de las acciones extremo izquierdistas.

Lenin se graduó del colegio con honores y reconocimientos especiales, según sus planes, deseaba estudiar derecho y así lo hizo al inscribirse en la Universidad de Kazán. Allí se acercó e inició actividades revolucionarias en los círculos estudiantiles y en tan solo 3 meses se destacó como jefe de la lucha; pronto sería capturado por la policía bajo los cargos de ser “agitador” y expulsado de la misma en diciembre de 1887 a la edad de 17 años. Su expulsión de los claustros universitarios fue proferida por el término de un año; una sanción que trajo para el joven Lenin la oportunidad de comenzar a “devorar” los libros de la biblioteca de Kazán; es quizá en este periodo que forja su intelecto y expande su horizonte cultural pues aún para esa fecha no conocía el marxismo. Debido a su “peligrosidad”, las autoridades prorrogaron la sanción a otro año más, un hecho que frustró su intención de reintegrarse a las aulas, pero que fue aprovechado para acercarse al marxismo. Lenin dedicó un invierno entero al estudio del “Capital” tomo I, libro con el cual se inició en el marxismo.

La lucha de su madre por alejar a su hijo menor de las influencias “revolucionarias” la llevaron a emprender una serie de negocios en lugares remotos en Samara, negocios que fracasaron debido a la inexperiencia de la familia Ulianov en el terreno de la explotación agrícola y a la estafa de los campesinos ricos de la región. La familia comenzó a atravesar por una crisis económica fuerte, hecho que fue agravado por la muerte de una de las hermanas de Lenin por fiebre tifoidea, enlutando de nuevo a la familia y siendo otro hecho trágico para su juventud.

La necesidad obligó al joven Lenin a buscar alguna forma de lucro para solventar las necesidades de la familia. Aún deseoso de terminar sus estudios universitarios, emprende la lucha para terminarlos de la única forma que le queda a la mano: presentar exámenes oficiales como externo. La madre se movilizó y con grandes esfuerzos fue a la capital y luego de muchas súplicas logró convencer a los funcionarios para que se le permitiera a Vladimir presentarse. Lenin, en un momento muy angustioso y penoso de su vida presentó los exámenes y obtuvo el primer puesto entre 134 asistentes, y así se graduó de Abogado.

La ciudad de Samara no era una ciudad que sirviera de ambiente para un joven de tan altas capacidades y tan nobles metas, era cuestión de tiempo para que la abandonara, el 17 de agosto de 1893 se trasladó a Petrogrado –la capital de Rusia-, y es allí donde inicia su verdadera labor revolucionaria y se encaminó en la lucha por organizar los aislados círculos marxistas para construir un verdadero partido obrero, el partido bolchevique.

Aportes al Marxismo

Lenin desde sus primeros pasos en el partido socialdemócrata obrero ruso se destacó rápidamente como un reconocido y renombrado jefe, obteniendo notables éxitos en su lucha por desarrollar el marxismo a una nueva y superior etapa – el leninismo -, destruyendo y pulverizando todas las teorías oportunistas ajenas al proletariado y al marxismo, se nutrió del desarrollo de tres revoluciones: La de 1905, la de febrero de 1917 o revolución democrático burguesa y la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917.

La primera tara a derribar dentro del movimiento de masas fue la influencia de los populistas – aunque ya el partido de los populistas había sido liquidado por el zarismo años atrás-, aún sus ideas influenciaban a los luchadores, ahora con una presentación nueva, con un “remoquete liberal”. Los populistas teóricamente negaban el papel del capitalismo en Rusia y el papel de la clase obrera dentro del país, pues aspiraban a un socialismo campesino reinado por el dominio de la pequeña propiedad. Plejánov, el padre del marxismo ruso había ya apuntalado y agrietado a los populistas de una forma contundente y genuina con su lucha teórica. Lenin en su folleto “¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemócratas?” acabó de saldar la lucha destruyendo teóricamente las ideas populistas demostrando en el fondo su carácter reformista y nocivo para el pueblo: “Toda la diferencia entre el populismo y el marxismo consiste en el carácter de la crítica del capitalismo en Rusia. Para criticar el capitalismo, al populista le parece suficiente hacer constar que existe la explotación y la interdependencia de ésta y la política, etc. El marxista por su parte, considera necesario explicar y ligar todos esos fenómenos de explotación y presentarlos como un sistema de determinadas relaciones de producción, como una forma socio-económica particular, cuyas leyes de funcionamiento y desarrollo deben ser estudiadas objetivamente”. Lenin

El zarismo había enfilado sus esfuerzos para contener la influencia del populismo y reprimirlo, facilitando a su vez la dispersión del marxismo, fuera por el momento del ojo del huracán, especialmente el marxismo legal, castrado por la censura de su aspecto más revolucionario. Fue un tiempo en el que todo el mundo se hacía marxista por “moda”, especialmente se contagió en la intelectualidad acomodada que se adhería al movimiento por la significación práctica del marxismo, naciendo así otra vertiente ideológica nociva para la lucha, denominada economismo. Una vez superada la influencia del populismo dentro del movimiento, el economismo se presentó como un gran peligro que buscaba desviar a los proletarios de la lucha política: para los economistas la lucha de los obreros solo se debía restringir a la lucha por el aumento salarial, lucha economicista, pues la lucha política solo debía ser conducida por los “intelectuales y sabiondos” en alianza con la burguesía liberal. Los economistas objetivamente buscaban alejar la lucha del proletariado del poder político, una pretensión abiertamente oportunista, pero además proclamaban a todos los vientos la “libertad de crítica” al “dogma marxista”, buscando difundir del marxismo solo lo “aceptable” para la burguesía –la concepción histórica, la defensa de la democracia, etc., pero cercenar todo lo revolucionario en él -lucha de clases, violencia revolucionaria y dictadura del proletariado-.

Lenin de nuevo tuvo que empuñar las armas de la lucha teórica, en 1902 elabora el folleto “¿Qué hacer?” Donde destruye las pretensiones de los reformistas y a la vez sienta las bases de un auténtico partido obrero, una lucha librada no solo para Rusia, sino que a la vez buscaba desbaratar la corriente internacional del oportunismo que ya venía echando raíces en los distintos partidos europeos que cambiaban la lucha de clases y la revolución social, reduciéndola a la lucha parlamentaria y reformista. En ese folleto, Lenin además traza los lineamientos para la construcción de un Partido unido fuertemente con una dirección centralizada y utilizando para su construcción una herramienta principal que garantice además un fuerte trabajo de agitación, organización y movilización de las masas: el periódico clandestino; reestructurando así el trabajo del Partido que venía caminando en una marcha aislada, diseminada y artesana, sumida en los métodos ajenos a la producción industrial y al proletariado.

La importancia histórica del “¿Qué hacer?”, radica en que Lenin:

“1) Puso al desnudo por primera vez en la historia del pensamiento marxista, hasta las últimas raíces, las fuentes ideológicas del oportunismo, demostrando que consisten, ante todo, en prosternarse ante la espontaneidad del movimiento obrero y rebajar el papel de la conciencia socialista en el movimiento proletario;

2) Reivindica en todo su valor la importancia de la teoría, del elemento consciente, del partido, como fuerza revolucionaria y dirigente del movimiento obrero espontáneo;

3) Fundamenta de un modo brillante la tesis cardinal del marxismo, según la cual el partido marxista es la fusión del movimiento obrero con el socialismo;

4) Elabora con genialidad los fundamentos ideológicos del partido marxista”.

(Ver “La historia del partido bolchevique”)

En el Segundo Congreso del Partido en 1903, se logra aprobar el programa para la revolución y los estatutos del mismo, apareciendo una división y acalorada discusión en cuanto a éste último tema, una división entre bolcheviques (mayoría) y mencheviques (minoría) quienes defendieron la idea de un partido sin disciplina y reformista, buscando tirar hacia atrás el desarrollo del partido y aplicar los métodos artesanos de trabajo, la dispersión y la descentralización.

De nuevo Lenin debe empuñar la lucha teórica para demostrar lo erróneo del camino menchevique, que buscaba crear un Partido “de adorno”, solo servible para las reformas y no para la revolución. Lenin escribe un folleto titulado “Un paso adelante, dos pasos atrás”, donde elabora sistemáticamente las tesis fundamentales sobre la organización en el Partido, concluyendo que el Partido debe ser: El destacamento consciente de VANGUARDIA de la clase obrera, el destacamento ORGANIZADO de los obreros, la más ALTA forma de organización que dirige las demás organizaciones obreras, la materialización de los vínculos de unión entre la vanguardia de la clase obrera con la masa del proletariado, y por lo tanto una organización basada en el centralismo democrático que exige una DISCIPLINA ÚNICA, consciente y obligatoria para todos los militantes, como garantía de la unidad del Partido.

La lucha con los mencheviques al interior del Partido fue constante, pues este se fraccionó en dos, cada uno con métodos y tácticas diferentes, igualmente sucedió con la prensa y los órganos teóricos, divididos también, una lucha que se resuelve con la división del Partido en 1912, cuando se hace insostenible la unidad al interior de la organización, cuando los oportunistas aclamaban abiertamente liquidar el Partido y convertirlo en un vulgar partido reformista.

Quizás el punto más álgido de aquella lucha se vivió en la revolución de 1905, año en el cual el pueblo sublevado se insurrecciona contra el zar. Ya tiempo atrás los obreros venían movilizándose y haciendo grandes huelgas políticas que conllevaron a una insurrección en las grandes ciudades y en la capital. El imperio ruso había entrado en guerra contra el Japón, país imperialista con el que se disputaban el dominio y sometimiento del pueblo chino y la hegemonía sobre Asia. Rusia al perder esa guerra, entró en una profunda crisis que aceleró la insurrección. Las masas revolucionarias en lucha contra el Zar crearon los soviets, la forma política descubierta por las masas rusas para ejercer la dictadura del proletariado sobre las clases enemigas. La actuación del Partido fue dividida, los bolcheviques enfocaron todas sus energías por el triunfo de la insurrección y el derrocamiento del zarismo, con la realización completa del programa mínimo del Partido; los mencheviques, por su parte se enfocaron en entregarle el poder a la burguesía liberal y a “perder” el tiempo a la espera de organizar elecciones, constituciones y delegados para la Duma.

La insurrección fracasó y con ello ocurrió un gran repliegue de las fuerzas revolucionarias, un duro periodo para el Partido y un periodo de descomposición y renuncia para los elementos más vacilantes inició, un periodo que se le conoció como el periodo Stolypin –ministro que desencadenó el “terror blanco” contra los revolucionarios después de la derrota de 1905-.

De allí vuelve a surgir la “necesidad” de los elementos vacilantes de levantar las banderas y criticar nuevamente al marxismo, apareciendo el revisionismo filosófico que pretendió atacar las bases del materialismo dialéctico, viéndose obligados los bolcheviques a pelear en dos frentes; uno contra los liquidadores abiertos mencheviques y otro contra los elementos del Partido que se encubrían de marxistas, que pretextaban defender el marxismo para revisarlo según los “últimos” desarrollos en la ciencia, tal corriente fue denominada como “otzovistas”, corriente de quienes pretendían liquidar el Partido al revés, pues querían alejarlo de “todos los vínculos” con las masas por temor a la captura de la reacción, negando la participación del Partido en la lucha legal y la dirección de las inmensas masas proletarias sin Partido.

Lenin enfila las baterías de la organización y lo orienta para luchar en los dos frentes; contra el otzovismo saldó la contienda con el gran libro: “Materialismo y empirocriticismo”, donde contrario a la percepción de los otzovistas, los nuevos avances en las ciencias demostraban que la materia se movía en última instancia, por los cánones de la dialéctica y que la “materia no desaparecía” sino que se transformaba en energía y viceversa. Igualmente le resta fuerza a los mencheviques al hacer una alianza con un sector minoritario de los mencheviques liderados por Plejánov con quienes concordaban en la necesidad de defender un Partido clandestino y de vanguardia de la clase obrera.

Todas las maniobras del Partido resultaron satisfactorias, superando el periodo difícil. En 1912 inician de nuevo los grandes movimientos de masas en lucha contra el zarismo que es frenada por el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, marco en el cual el partido bolchevique combatió fuertemente al socialchovinismo dentro la II internacional, a la vez que combatieron al zarismo que fue derrotado en febrero de 1917, para posteriormente lograr la instauración del socialismo en la Gran Revolución Socialista de Octubre.

Lenin libró las batallas arduas de toda su vida militante a la cabeza del primer Estado Socialista en la URSS, en donde debió enfrentar la invasión de 21 naciones extranjeras en plena guerra civil revolucionaria 1917-1923, periodo en el que se tuvo que crear el ejército rojo, el cual conjuró la invasión extranjera y defendió la patria de los obreros. Lenin además en 1919 ayudó a reorganizar las fuerzas internacionales del comunismo al fundar la Internacional Comunista, ayudando a analizar la última fase imperialista del sistema en el Imperialismo, fase superior del capitalismo. Lenin igual saldó cuentas con los oportunistas de la II internacional al rebatir las posiciones del renegado Kautsky en: “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”, seguido de la obra magistral “El Estado y la Revolución”.

Como brillantemente lo sentenció Stalin: “El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado en particular”.

El leninismo es sin duda una de las canteras más importantes de material para la dirección de la lucha del proletariado mundial, su desarrollo encabezado por el propio Lenin y continuado por Stalin y Mao Tse Tung, es un caudal inconmensurable que todo obrero e intelectual revolucionario debe conocer y manejar a profundidad. Como lo tituló un importante artículo publicado en octubre de 2017“el Leninismo es el Fruto de la Revolución de Octubre y Segunda Etapa de Desarrollo del Marxismo”

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