En los 100 Años de la Revolución de Octubre (XIV)

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En los 100 Años de la Revolución de Octubre (XIV) 1
En el cartel soviético se lee: «Muerte al capitalismo mundial. Contra el terror blanco, el fascismo y la amenaza de guerra» 1932

La URSS de cara a la Segunda Guerra Mundial

El fascismo en Europa fue una bestia engendrada, criada, adoctrinada y alimentada por el capital financiero internacional para frenar el impetuoso avance de la revolución proletaria mundial. En ese sentido, la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra destinaron cuantiosos recursos en la industria militar, de acero y de productos químicos que estuvieron bajo el control de los que serían los organizadores del partido nazi en el período de entre guerras. El Plan Dawes de 1924, fue una medida política para garantizar las inversiones del capital financiero en una Alemania desestabilizada económicamente. La estratagema del capital financiero internacional era conseguir en un futuro cercano un control total en Europa central y organizar un ejército internacional para aplastar al socialismo en la URSS. Analizando aquella situación, Jorge Dimitrov, secretario de la Internacional Comunista sintetizó:
«Intentan adelantarse al crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante el aplastamiento del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos y el ataque militar contra la Unión Soviética, baluarte del proletariado mundial. Para esto, necesitan el fascismo».

El fascismo en Europa agrupado en el Eje (Alemania, Italia y Japón) y rodeado de otros países fascista y socios como Hungría, Rumania, Finlandia y Bulgaria tuvieron un programa de invasión y anexión a países vecinos, con la consabida concesión hecha por países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos que observaban pasivamente como el fascismo se engullía aquellas naciones. La primera de aquellas agresiones fue a Etiopia, que en 1935 fue víctima del fascismo italiano. Dicha agresión fue denunciada por la Unión Soviética que propuso a la Sociedad de Naciones una respuesta contundente, llamado ignorado por los países adversos al fascismo en Europa, pues la intención de las potencias era permitirle un corredor al fascismo para que atacará a la URSS, concediéndole países que se consideraban colonias suyas al fascismo, aquella política fue caracterizada por Mao Tse-tung como «observar la pelea de los tigres desde la cumbre». Es decir, incentivar al eje fascista a que se confrontará militarmente con la URSS, mientras las demás naciones aliadas intervendrían en la guerra cuando los dos bandos ya se hubieran agotado, dirimiendo así el conflicto a su favor. Aquella estratagema prevista por la URSS y su gran dirigente Stalin, fue contrarrestada y combatida, los comunistas comprendían que para derrotar al fascismo se requería una alianza con las potencias aliadas, evitando así que aquellas se agruparan en torno al fascismo en su cruzada anticomunista, aprovechando las contradicciones interimperialista y monopolista, el partido bolchevique creó una política de ayuda mutua con las naciones aliadas (Estados Unidos y Reino Unido) y creó un frente mundial antifascista, hechos que fueron adversos al fascismo.

En el transcurso de los años el fascismo siguió engulléndose a naciones pequeñas. En 1936 los fascistas Italianos dan apoyo militar a Franco en España, enviando 50.000 soldados de sus hordas fascistas, país que se encontraba en plena guerra civil y donde el pueblo se disputaba la revolución o la imposición del fascismo. Allí, también la Luftwaffe (Fuerza aérea de la Alemania nazi) coordinadamente bombardeó Guernica y la redujo a cenizas. En 1939, España calló bajo el dominio del fascismo.

Checoslovaquia, Polonia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Francia, Yugoslavia y Grecia fueron los demás países en caer bajo la bota fascista en sentido cronológico. En aquellas agresiones, los fascistas utilizaron la guerra relámpago o Blitzkrieg como estrategia militar, técnica que consistía en ataques masivos y rápidos, en donde se empleaban gran número de fuerza mecanizada (divisiones de tanques y motorizadas, en coordinación con la fuerza aérea). Los fascistas rompían las líneas del enemigo generalmente en dos puntos para luego cercarlas en un movimiento de pinzas o envolvente, logrando así victorias rápidas. También, en su táctica relámpago los fascistas contaban con espías o colaboradores en los bandos enemigos, por ejemplo, Francia, un país potencia resistió solo dos meses a la agresión fascista, fue de conocimiento público la consabida traición de los altos mandos militares franceses hacia su país, situación similar ocurrida en Polonia, donde la dirigencia militar traicionó y entregó información vital al enemigo sobre el número y posiciones del ejército polaco. Estos hechos facilitaban y aceleraban la victoria de los fascistas, la prensa internacional afamaba al ejército nazi como un ejército invencible. Mientras la realidad era que en ningún país hasta el momento invadido se le había ofrecido una resistencia real.

La URSS mantenía una identidad de intereses con la humanidad, defendió incansablemente la paz, pero cuando fue inevitable la guerra consiguió ganar tiempo precioso para prepararse mejor. El pacto de no agresión firmado con la Alemania hitleriana en 1939, fue un forma de ganar tiempo y desbaratar la política de las potencias aliadas de evitar la confrontación con los fascistas, mientras empujaban a estos hacia la URSS. Stalin sobre aquel pacto, aseguró:
«¿Podría el gobierno soviético haber declinado tal propuesta? Creo que ningún Estado amante de la paz podía haber rechazado un tratado de paz con un Estado vecino, aunque este último sea gobernado por dos seres desalmados y canibalescos como Hitler y Robbentrop. (…) ¿Qué ganamos nosotros al sellar un pacto de no agresión con Alemania? Aseguramos la paz en nuestro país durante un año y medio y tuvimos la oportunidad de preparar las fuerzas para repeler a la Alemania fascista en el caso que ella, a pesar del pacto, arriesgara un ataque en contra de nuestro país. Eso es definitivamente una ventaja para nosotros y una desventaja para la Alemania fascista».

En Polonia, la URSS no actuó como un país agresor, como pregonaron los fascistas y la burguesía internacional, sino que avanzó sobre aquel país para recuperar territorio que le habían arrebatado en la guerra civil. La URSS lanzó un llamado al ejército polaco a sumarse al frente antifascista mundial para combatir junto al Ejército Rojo al enemigo común fascista, una parte del ejército polaco atendió aquel llamado, conservando la integridad de su ejército y su independencia, mientras que otro grueso del ejercito ejerció una resistencia rabiosa al Ejército Rojo; en su triste actuación fueron cómplices de los planes hitlerianos.

Para invadir a la URSS, los fascistas agruparon en su entorno una fuerza colosal. Chuikov, quien comando la defensa de Stalingrado y fue un brillante estratega bolchevique y militar, resumió así aquella fuerza:
«Para realizar la agresión pérfida, sin declaración de guerra, la Alemania fascista y sus satélites concentraron a lo largo de las fronteras occidentales de la Unión Soviética 190 divisiones totalmente movilizadas, incluidas 33 divisiones de tanques y motorizadas. Una agrupación tan colosal de tropas jamás se había creado en la historia de todas las guerras. Cuando comienza la agresión a la URSS, la Alemania fascista había sometido prácticamente a todos los Estados de Europa. La mayoría de ellos sucumbieron bajo los golpes de la Wehrmacht hitleriana y una parte de los mismos eran satélites de Alemania. Toda la potencia económica del continente europeo estaba al servicio de la gigantesca máquina de guerra del agresor. (…)
«Al derrotar en 1940 a Francia y otros Estados de Europa Occidental, la Alemania hitleriana aseguró su retaguardia occidental y reforzó colosalmente su potencial militar. Quedaron a su disposición enormes recursos económicos y militares de numerosos países invadidos por ella. A disposición del Mando Supremo de la Wehrmacht pasó el armamento, los pertrechos y el equipo de 180 divisiones francesas, checoslovacas, inglesas, belgas, holandesas y noruegas. Casi 6,5 mil empresas industriales de los países ocupados de Europa Occidental producían en 1941 armas, municiones y equipos para el Alto Mando alemán. Más de 3 millones de obreros extranjeros trabajaban en la industria de Alemania. La economía de los Estados satélites de Europa también estaba puesta al servicio de la colosal máquina de guerra de Hitler. Rumania cubría el 60% de sus necesidades en petróleo; Hungría suministraba materia prima para la fundición de aluminio y comestibles; Bulgaria, productos alimenticios; la materia prima estratégica llegaba a Alemania de Portugal, España y Turquía.”

Chuikov también analizó los planes fascista para aniquilar el país de los soviets:
«El plan estratégico de agresión a la Unión Soviética minuciosamente elaborado por el Estado Mayor alemán y codificado con el nombre de ‘Barbarroja’, fue aprobado por Hitler en diciembre de 1940. Basándose en éste fue preparado el llamado plan general ‘Ost’, cuya cruel encarnación la constituía el programa de aniquilación a sangre y fuego del Estado soviético, de exterminio de la mayoría de sus pueblos, dejando con vida unos 14 millones en calidad de esclavos para los colonizadores fascistas. La realización de estos canibalescos proyectos tenía que llevarse a cabo por el método de la ‘guerra relámpago’ que trajo tanto éxito a las hordas hitlerianas en Occidente e hizo perder la cabeza al generalato nazista».

Para repeler el pérfido ataque de los hitlerianos, el partido bolchevique movilizó a todo el pueblo en la que denominó la Gran Guerra Patria, una verdadera guerra popular que contó con todo el apoyo del pueblo soviético y los pueblos del mundo. Guerra que en todo su transcurso demostró la superioridad moral, política y militar sobre el adversario; todas las distintas nacionalidades al interior de la URSS y sus pueblos fueron brillantemente cohesionados por el partido bolchevique en aquella guerra, toda la economía fue transformada en un frente de guerra y movilizada para tal fin. Los comunistas desempeñaron un papel de vanguardia en aquella guerra, siendo los más aguerridos y convencidos en la victoria final.

Los blancos iníciales de los hitlerianos sobre el país de los soviets fueron tres: 1. El Ejército Norte atacaría el centro ideológico de la revolución, Leningrado. 2. Ejército Centro o principal atacaría el centro político del Estado de los Soviets, Moscú, y 3. Ejército del Sur o Kiev atacaría el centro económico. Como veremos los fascistas se empantanarán en todos estos puntos y nunca conseguirían dominarlos. Su aventura, que habían previsto ganarla en menos de un año, resultó ser un plan fracasado que significó el descalabro y el derrumbe del fascismo en Europa.

La victoria sobre el fascismo el 9 de mayo de 1945 hace 73 años es, a pesar de todo cuanto digan los imperialistas, una victoria internacional del proletariado sobre la facción más reaccionaria de la burguesía, una victoria del comunismo sobre el fascismo.

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