En el 99 Aniversario de la Revolución de Octubre (I)

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Como parte de la preparación de la Celebración del 99 Aniversario de la Revolución de Octubre en Rusia, entregaremos por partes una resumida historia de esta gesta proletaria que inauguró la Era de la Revolución Proletaria Mundial. Un arsenal de lecciones que la clase obrera y el proletariado en Colombia necesitan asimilar para triunfar sobre sus enemigos, con mayor razón en este periodo en que imperialistas burgueses y terratenientes, apoyados por los partidos reformistas, pretenden desarmarlos ideológicamente para mantener su asqueroso sistema de esclavitud asalariada.

Parte 1. El Marxismo en Rusia

El Manifiesto del Partido Comunista escrito por Marx y Engels se publicó en 1848; éste doto al movimiento obrero internacional de su primer programa científico y de bases teóricas correctas. La Primera Internacional fue fundada en 1864 como producto genuino del movimiento de la clase obrera y de la iniciativa de su vanguardia. A la par del fortalecimiento del movimiento obrero en los países europeos con mayor desarrollo capitalista, en la Rusia zarista se emprendió el camino del desarrollo capitalista de una manera distinta a sus países vecinos, el viejo régimen de servidumbre no dejaba que la industria se desarrollara como era debido, fue abolido apenas y de forma reaccionaria en 1861, no permitiendo una verdadera emancipación de los campesinos del yugo terrateniente, pero contribuyendo con su abolición al auge de la gran industria capitalista Rusia.

La gran industria trajo consigo relaciones nuevas y hombres que ocupan su lugar. La aparición de la gran burguesía industrial en Rusia fue asimismo la del enorme ejército del proletariado industrial que cada año aumentaba en número y era expuesto a las peripecias de la competencia y la explotación capitalista. Los primeros combates obreros por aumentos salariales y reducción de jornada de trabajo fueron violentamente derrotados, rápidamente los obreros avanzados comprendieron que podían conseguir mucho luchando organizadamente. Dentro de esta primera generación comenzaron a destacarse dirigentes y organizadores capaces, dispuestos a defender firmemente los intereses de la clase obrera, dentro de este elemento y bajo la influencia de las ideas de la Primera Internacional comenzaron a crearse en Rusia las primeras organizaciones marxistas.

El primer grupo marxista ruso Emancipación del Trabajo se creó en 1883, organizado por G. V. Plejanov y otros exiliados en Ginebra, adonde se habían visto obligados a emigrar por la represión policial. El propio Plejanov había sido, antes de esto, populista. Pero, en la emigración, después de iniciarse en el conocimiento del marxismo, rompió con el populismo y se convirtió en un notable propagandista de la doctrina marxista. El populismo fue una corriente revolucionaria pero inocua, errada y sin perspectiva opuesta al marxismo.

En sus primeros trabajos el grupo Emancipación del Trabajo tradujo al ruso varias obras de Marx y Engels: el «Manifiesto del Partido Comunista», «Trabajo asalariado y capital», «Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico»; y artículos que combatieron las ideas erróneas de los populistas. El populismo había sido derrotado por el Zar hacía tiempo, pero sus ideas aun guiaban a los revolucionarios en Rusia. Con el desarrollo del capitalismo en Rusia, la clase obrera se había convertido en una poderosa fuerza de vanguardia, capaz de organizar la lucha revolucionaria de todo el pueblo. Este hecho era desconocido e incomprendido por los populistas quienes erróneamente pensaban que la fuerza revolucionaria fundamental no era la clase obrera, sino los campesinos, que el poder del zar y de los terratenientes se podía derrocar pura y simplemente por medio de «revueltas» campesinas. Los populistas no conocían a la clase obrera y no comprendían que, sin aliarse a ésta y ser dirigidos por ella, los campesinos por sí solos no podían vencer al zarismo y a los terratenientes. Además de este desacierto los populistas habían elegido para luchar contra el zarismo el camino de los asesinatos individuales, el camino del terror individual, el cual era falso y perjudicial para la revolución.

La política del terror individual respondía a la falsa teoría populista de los «héroes» activos y la «multitud» pasiva, que aguarda las hazañas de los «héroes». Esta falsa teoría preconizaba que sólo unos cuantos individuos destacados hacen la historia y que la masa, el pueblo, la clase, no puede hacer más que seguir ciegamente a los «héroes». Al contrario de los populistas el grupo Emancipación del Trabajo comprendió que el proletariado, como clase, crece de año en año y se desarrolla políticamente, es fácilmente susceptible de organización, gracias a las condiciones de su trabajo en la industria, y es, además, por su misma condición la clase más revolucionaria, pues no tiene nada que perder con la revolución, como no sean sus cadenas.

Otro desacierto de los populistas fue afirmar que en Rusia el capitalismo era un fenómeno «casual», y que por lo tanto, no crecería ni se desarrollaría el proletariado. También afirmaban que la fuerza revolucionaria principal eran los campesinos, dirigidos por los intelectuales, y consideraban la comunidad campesina como el germen y la base del socialismo. Sus errores también abarcaban las ideas falsas y nocivas en cuanto a la marcha de la historia humana en general. No conocían ni comprendían las leyes que rigen el desarrollo económico y político de la sociedad, pues según ellos, la historia no la hacen las clases ni la lucha de clases, sino unas cuantas personalidades ilustres, los «héroes», detrás de los cuales marchan a ciegas las masas, las «multitudes», el pueblo, las clases.

Gracias a la difusión del marxismo en Rusia y a la lucha contra las ideas del populismo, el grupo Emancipación del Trabajo cimentó las bases teóricas de la revolución socialista, el trabajo «invisible» o subterráneo se realizó magistralmente, sin arriar las banderas del marxismo sino enarbolándolas bien alto. El trabajo «visible» sobre estas bases, fue la tarea que dirigió el gran maestro Lenin, quien inició un nuevo periodo en el movimiento obrero ruso: la construcción del partido obrero, y la lucha en el seno de este partido para preparar la Revolución de Octubre de 1917 y dirigirla victoriosa a la construcción del socialismo.

A pesar de que el grupo Emancipación del Trabajo adolecía también de errores graves en cuanto a la comprensión de la necesidad de la alianza entre los obreros y campesinos, y sobrevalorar el papel de la burguesía liberal, Lenin afirmó acertadamente que este grupo «puso los cimientos del movimiento socialdemócrata [es decir del partido obrero] y dio los primeros pasos del movimiento obrero en Rusia».

Hoy en Colombia, en un momento de bancarrota de las ideas erróneas en el movimiento revolucionario, de avance y reforzamiento de la lucha del proletariado, la claudicación y la traición a las masas por los oportunistas destaca y favorece la difusión de la labor teórica realizada por la Revista Contradicción en los años 90 del siglo pasado y da gran importancia a su continuidad en la Revista Negación de la Negación de los comunistas organizados en la Unión Obrera Comunista (marxista leninista maoísta), para dotar a la clase obrera de su indispensable partido. Se puede afirmar con certeza que sobre esa base firme aportada por el proletariado revolucionario florecerá el futuro Partido obrero, que en alianza con los campesinos, dará fin al centenario reinado de la explotación del hombre por el hombre con el triunfo de la revolución socialista en Colombia.

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