TRABAJAR POR EL PARO NACIONAL O POR LA “PAZ SOCIAL”: DOS TÁCTICAS CONTRAPUESTAS Y EXCLUYENTES

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El proceso de paz en La Habana y la preparación de un Paro Nacional, son cuestiones políticas que por estos días ocupan la atención de los colombianos. Por arriba, el gobierno, los capitalistas, imperialistas y los jefes guerrilleros, con el apoyo de los jerarcas religiosos y de los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos pequeñoburgueses y de las centrales sindicales, tienen todos a su servicio el poder económico del capital y el poder político del Estado con sus grandes medios de comunicación, para defender, promover y embaucar a la gente con la idea de que el acuerdo de paz entre expropiadores en La Habana conducirá a la paz social en todo el país. Por abajo, la necesidad de preparar un Paro Nacional ha sido acogida por activistas estudiantiles y trabajadores del campo y la ciudad, por organizaciones políticas revolucionarias y sindicatos principalmente de base, por organizaciones estudiantiles, sociales y comunitarias de los barrios populares, usando las redes sociales, hojas volantes y sus respectivos órganos periodísticos.

Así, por abajo, sin la dirección, ni el respaldo, ni la participación de los jefes políticos reformistas y oportunistas, se convocaron y realizaron las masivas manifestaciones y concentraciones del 24 de enero, convertidas de hecho, en la forma como el pueblo trabajador en la calle proclamó la necesidad de ir a un Paro Nacional, dio inicio a su preparación. Sin embargo, por arriba, días después, los jefes políticos reformistas y oportunistas revivieron la momia del «Comando Nacional Unitario», organizaron de la noche a la mañana un «Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas» que a su vez constituyó una «Coordinadora Nacional» dizque con el encargo de redactar un «pliego nacional» burocrático y “preparar” (léase reducir) el Paro Nacional a la jornada del 17 de marzo.

Algunos trabajadores se preguntan ¿Entonces, ellos son quienes van a dirigir el Paro? ¿Se debe participar en jornadas como las del 17 de marzo? ¿Si ellos son los acólitos de la paz de los ricos, por qué fingen ser los dirigentes de un Paro contra los ricos? ¿Qué pretenden estos reconocidos vende-obreros y falsos representantes del pueblo? Responder estos interrogantes implica examinar la relación entre lo objetivo (la necesidad del Paro Nacional) y lo subjetivo (la táctica política de las organizaciones y partidos).

La necesidad de un Paro Nacional no surgió de la voluntad de las clases, sino de la lucha de clases que existe y cada día se agudiza más en esta sociedad basada en la explotación del trabajo ajeno y gobernada por un Estado de dictadura de los capitalistas. De ahí que la necesidad de un Paro Nacional es la expresa manifestación de la aguda lucha de clases en la sociedad, por tanto, contrapuesta al pregón de la paz entre explotados y explotadores, entre oprimidos y opresores, pregón que niega y pretende ocultar la lucha de clases en la sociedad colombiana donde una verdadera paz social implica la igualdad social que significa acabar con las diferencias de clase, cuestión que por supuesto no tiene cabida en el contubernio de La Habana, donde el acuerdo fundamental consiste en mantener intacta la propiedad privada sobre los medios de producción, conservar el «modelo económico» como llaman ellos al régimen de la explotación asalariada, culminar la legalización del despojo a los pobres del campo y desplazados, fortalecer y extender la «agricultura empresarial».

La necesidad de un Paro Nacional es la voz profunda de esta sociedad donde unos pocos acumulan riqueza a costa del trabajo de muchos que entre más trabajan más acumulan miseria; es la respuesta a la superexplotación del trabajo de los proletarios y de los pequeños y medianos propietarios de la ciudad y del campo, intensificada por la factura de la crisis económica que los ricos endosan a los pobres, bajo la forma —en palabras del Editorial anterior— de una «racha de despidos masivos, cierres de empresas, despidos selectivos de dirigentes y activistas sindicales, persecución a los sindicatos de trabajadores temporales, leyes anti-obreras que generalizan el leonino negocio de la subcontratación, rebajan el salario y suprimen derechos como la estabilidad laboral reforzada de los obreros lisiados a causa del trabajo, reformas pensional y tributaria, aumento de tarifas del transporte y servicios públicos, cierre de hospitales públicos, fortalecimiento del negocio privado de la salud y de la educación, dilación y engaño a los desplazados, muerte y cárcel a dirigentes obreros y populares, incremento de las desapariciones forzadas, de la represión y la brutalidad policial contra las protestas y movimientos de las masas populares”, todo lo cual ha tornado insoportable la situación del pueblo colombiano, obligándolo a defenderse con paros y huelgas ya no contra un patrón o grupo de patronos, sino contra el Estado representante de todos los explotadores. La necesidad de un Paro Nacional es la cristalización de la tendencia objetiva de la lucha de clases en la sociedad colombiana hacia la generalización de las Huelgas Políticas de Masas, como desde hace mucho tiempo lo ha previsto y registrado este periódico.

Las clases dominantes explotadoras y opresoras niegan la lucha de clases porque temen que su desarrollo conlleve a una revolución que las derroque; de ahí que en estos años del Gobierno Santos, adoptaron como política principal la de la «paz social», la paz de los enemigos del pueblo a la cual se han adherido los partidos reformistas y oportunistas de la pequeña burguesía.

Por su parte, la tendencia objetiva de la lucha directa del movimiento espontaneo de masas contra el Estado, por las vías de hecho en manifestaciones, bloqueos, paros y huelgas de carácter político, y más concretamente, la* necesidad* de un Paro Nacional, obliga a las organizaciones y partidos de la pequeña burguesía y del proletariado, a definir su actuación política inmediata, desatando una lucha entre dos tácticas que se proclaman en favor del Paro Nacional pero que son tácticas diametralmente opuestas y mutuamente excluyentes.

La táctica reformista de los partidos pequeñoburgueses (fundamentada en la defensa de la explotación asalariada y del «Estado Social de Derecho» como llaman al disfraz democrático de la dictadura de clase de los capitalistas), no es una táctica de lucha sino de colaboración pacifista con la burguesía comandada por el Gobierno Santos; colaboración evidente en su rechazo a la movilización del 24 de enero. Táctica colaboracionista que necesitada de encontrar apoyo popular para sus intereses pacifistas y politiqueros en la próxima farsa electoral y ante la decisión del pueblo de ir a un Paro Nacional, acepta sumarse a la preparación del Paro Nacional, para controlarlo, evitar que sirva al avance general de la lucha revolucionaria del pueblo colombiano, reducirlo a la jornada del 17 de marzo, y convertirlo en un movimiento social de apoyo irrestricto al proceso de paz. Por eso las camarillas acuden a su aparataje burocrático de concertación con los enemigos del pueblo; por eso utilizan su poder en el movimiento sindical y el apoyo de la burguesía, para «asaltar» la dirección del Paro con las reconocidas camarillas sindicales y politiqueras en el papel de redactores de un Pliego burocrático y de negociadores ante el gobierno.

La táctica revolucionaria de organizaciones proletarias como la Unión Obrera Comunista (mlm) (fundamentada en la necesidad de la revolución violenta de las masas para derrotar y destruir el actual Estado de dictadura de los explotadores, y construir un nuevo Estado de obreros y campesinos, cuyo poder devuelva a la sociedad la propiedad sobre sus medios de producción y suprima el privilegio de explotar trabajo ajeno) es la táctica de apoyarse en el ascenso del movimiento espontáneo de las masas, para unir y generalizar sus luchas directas aislando a la politiquería oportunista en su dirección, para fortalecer sus formas de organización independientes y por la base, para unificar en una única Plataforma las reivindicaciones inmediatas del pueblo colombiano a conquistar con una gran huelga política de masas en todo el país o un paro nacional como lo han denominado los propios trabajadores. Es la táctica de lucha directa de masas para acumular fuerzas y organizar las filas del pueblo, principalmente las filas de la vanguardia política de la clase obrera, para proseguir la lucha revolucionaria ya no solo por las reivindicaciones inmediatas exigidas hoy a los explotadores, sino por derrocar todo su poder político y económico causante de los sufrimientos del pueblo. De ahí, que para la táctica revolucionaria el Paro Nacional no puede ser dirigido por los colaboradores de los enemigos del pueblo, porque debe ser un Paro Nacional Indefinido contra el Estado corrupto de los enemigos del pueblo profundamente divididos, lo cual favorece la lucha de los trabajadores; un Paro Nacional Indefinido contra la superexplotación capitalista, contra las imposiciones de la dominación semicolonial imperialista, contra las políticas anti-obreras y antipopulares del Gobierno. Un Paro Nacional Indefinido cuyo Pliego Único excluya todo compromiso con el proceso de paz, y destaque como principal reivindicación la exigencia de un alza general de salarios.

El Movimiento Social E24 (surgido a partir de la Jornada del 24 de Enero) se ha convertido en aglutinador de diversas posiciones afines, unas más otras menos, a la táctica revolucionaria, porque en defensa de los intereses del pueblo o de las clases trabajadoras de la ciudad y del campo (pequeña burguesía y proletariado), se identifican en la necesidad de un Paro Nacional Indefinido sin compromiso con el proceso de paz y que no sea dirigido por las camarillas politiqueras que traicionaron el paro nacional del magisterio, que ayudaron a reelegir a Santos y sirvieron de bufones en la farsa de negociación del salario mínimo; y por tanto, se identifican en el método de prepararlo, organizando Comités de Paro por doquier, realizando encuentros a nivel regional y nacional para recoger las aspiraciones concretas de las masas en un Pliego Único Nacional y nombrar una Dirección Única Nacional distinta y opuesta a los jefes vende-obreros de las centrales, que defina la hora cero del Paro Nacional Indefinido.

Así mismo, al interior del Movimiento Social E24 se expresan posiciones que van desde el primitivo apartidismo hasta los compromisos partidistas con el proceso de paz, lo cual impone a los revolucionarios el trabajo común y persistente de clarificar, criticar las ideas incorrectas, elevar el nivel de conciencia de todos los activistas, para cerrar filas contra la ofensiva de las camarillas politiqueras y sindicales evitando que éstas, coarten o maniaten la iniciativa de los activistas honestos y consecuentes del Movimiento Social E24 para disputar la dirección y preparar efectivamente el Paro Nacional Indefinido, conquistando el apoyo ideológico, político y material de las masas que al final constituyen la fuerza real del Paro.

Por tanto, se debe participar en la jornada del 17 de marzo para convertirla en un paso hacia el Paro Nacional Indefinido, influyendo en las masas trabajadoras que saldrán a la calle con el deseo sincero de luchar contra los enemigos del pueblo, así hoy estén sometidas a la dirección de las camarillas colaboradoras de los explotadores. El Paro Nacional Indefinido es una necesidad objetiva de la lucha de clases en la sociedad, y cuando la conciencia de esta necesidad prenda en las masas, será una fuerza demoledora que hará saltar en pedazos la coyunda de sumisión y reverencia a los enemigos, con la cual por tantos años los jefes políticos reformistas y oportunistas han amordazado la conciencia del sufrido pueblo trabajador colombiano.

Comité Ejecutivo
Unión Obrera Comunista (mlm)

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