¿Qué camino tomar para derrotar el plan arrasador del régimen uribista?

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¿Qué camino tomar para derrotar el plan arrasador del régimen uribista? 1

Las fuerzas luchadoras y revolucionarias actualmente sostienen una gran unidad con respecto al reconocimiento de que este gobierno uribista de Duque es un régimen narcoparamilitar que ha beneficiado especialmente al capital financiero y a los grandes empresarios en detrimento de todas las reivindicaciones adquiridas por los trabajadores, buscando implementar una reforma laboral, pensional y tributaria; que todo el gabinete ministerial esta untado de narcotráfico y corrupción; que es un régimen servil al imperialismo norteamericano, permitiendo otra nueva entrada de militares gringos; que apoya la invasión a Venezuela con la excusa de tumbar a Maduro; que guarda silencio cómplice frente al anexionismo de Palestina por parte de Israel; que ha sido negligente y criminal para atender la pandemia, con un sistema de salud a punto de colapsar, pues al final no hizo nada por garantizar una capacidad hospitalaria en los tres meses de tregua que daba la cuarentena estricta; que el Congreso se gana un exorbitante sueldo ahora más que nunca sin hacer nada; que las elecciones para este gobierno fueron fraudulentas (como todas las elecciones burguesas que son una farsa); que la guerra contra el pueblo no ha cesado y que es urgente y necesario responder a esta embestida contra las masas trabajadoras.

Tal situación ha empujado a las masas para nuevamente salir a las calles con importantes movilizaciones como las del 9, 15 y 30 de junio, la que salió de Popayán para llegar el 10 de julio a Bogotá; la protesta de trabajadores de la USO en 54 puntos y las movilizaciones de los habitantes de Altos de la Estancia, de la comuna Sucre en Soacha y muchas más, que expresan el descontento generalizado del pueblo contra este gobierno.

Estas fuerzas luchadoras y revolucionarias también vienen señalando cuáles serían las salidas que tendrían la clase obrera y los campesinos para responder ante tales medidas; para ello han realizado reuniones, foros y encuentros donde se han expresado diferentes propuestas frente al qué hacer.

Aunque en apariencia se vean muchas propuestas, en esencia se le plantean al pueblo dos caminos frente a cómo enfrentar al gobierno uribista de Duque; y dependerá de cual adopte el pueblo luchador para que su tragedia no se perpetúe.

Un camino, propuesto por los politiqueros reformistas, consiste en desconocer este gobierno, considerarlo ilegítimo, llamar a unas próximas elecciones que sean limpias y transparentes para elegir a Petro, o Robledo o cualquier otro; también plantea empujar la movilización, pero como una forma de aglutinar fuerzas para las próximas elecciones, y claro, también para luchar por unas reivindicaciones inmediatas pero apoyando la dirección del Comité Nacional de Paro llamándolo a que sea “consecuente” y convoque a la movilización; a luchar sí, pero manteniendo los cascarones burocráticos y entreguistas de las direcciones de las centrales sindicales; a luchar sí, pero perpetuando el sistema capitalista de la moderna esclavitud asalariada, simplemente con un nuevo presidente no del narco-paramilitarismo sino que defienda la democracia burguesa, es decir, el poder político de los capitalistas pero sin tanto terror.

El otro camino, propuesto por los revolucionarios a las masas proletarias y campesinas, es el de enfrentar este régimen y arrancar unas reivindicaciones concretas que impidan la degradación física y moral del pueblo, con un Paro General Indefinido, dirigido directamente por las organizaciones de trabajadores y revolucionarios, desconociendo la dirección del Comando Nacional de Paro, más no a sus bases, y construyendo desde ya nuevas formas organizativas independientes de los trabajadores como los Comités de Lucha y una Central Sindical Revolucionaria que en un futuro no lejano contribuyan a preparar la batalla política estratégica dirigida por el Partido del proletariado para tumbar, no un títere, sino al Estado burgués terrateniente proimperialista; instaure un nuevo Estado de obreros y campesinos que expropie a los burgueses y terratenientes y expulse a todos los imperialistas; elimine las relaciones se superexplotación capitalista, causa principal de los problemas del pueblo colombiano.

En conclusión algunos partidos y organizaciones le proponen al proletariado un camino meramente reformista, conciliador, un camino de lucha pero para seguir confiando en el Estado de los explotadores y mantener la cruz de la superexplotación.

El otro camino es el revolucionario, que llama a la unidad, organización y lucha con independencia de clase, el de la Huelga Política de Masas, para lograr unas mejoras que sirvan a los preparativos de la revolución que quitará la cruz, la corona de espinas y las torturas que ha sufrido el pueblo trabajador por más de 200 años.

Y depende del elemento consciente que el pueblo escoja el camino que más le conviene, lo que implica que debe intensificar su actividad para clarificar y explicar por todos los medios la diametral diferencia entre los dos caminos y disputar la dirección práctica del movimiento obrero para que se acelere la tendencia objetiva hacia el Paro General Indefinido y se acerque el congreso del Partido del proletariado.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)

Julio 9 de 2020

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