¡NO VOTAR: LA PAZ DE LOS RICOS ES GUERRA CONTRA EL PUEBLO!

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—CONVOCATORIA—

Compañeros obreros, hermanos campesinos: el gobierno de Santos aprobó realizar un engañoso “Plebiscito por la Paz”. Todos los partidos de los enemigos del pueblo colombiano, los partidos de la pequeña burguesía, armados o no, y algunos que se dicen a sí mismos revolucionarios, junto con las camarillas dirigentes de las centrales sindicales, están en campaña politiquera y pretenden dividir a los trabajadores haciendo aparecer que quienes apoyan a Santos por el SÍ, están con la paz, y quienes apoyan a Uribe por el NO, están por la guerra.

Esta es una trampa en la cual el pueblo no debe caer, por cuanto, tanto Santos como Uribe son enemigos y ejecutores de la guerra contra el pueblo: el régimen de Uribe consolidó el despojo y desplazamiento de la guerra reaccionaria y el Gobierno de Santos busca legalizar ese despojo para dar un nuevo impulso al capitalismo en el campo. Asunto frente al cual existe un acuerdo total entre imperialistas, burgueses y terratenientes, secundados por los jefes de las FARC y de los partidos reformistas. Las discusiones y ataques del uribismo por más agresivos que aparezcan no pasan de ser algarabía politiquera y leguleya para disimular su unánime acuerdo reaccionario de legalizar el despojo a los campesinos y apuntalar la agricultura empresarial.

Ni Uribe es enemigo de la paz de los ricos como hacen aparecer, por cuanto sus únicos reparos al acuerdo de La Habana son la cantidad de tierras que sus huestes reclaman como botín de guerra y las gabelas que el gobierno les dará a los jefes de las FARC; como tampoco Santos es enemigo de la guerra como demuestra su sistemático ataque militar a las manifestaciones y luchas del pueblo, su persecución y asesinato a los dirigentes obreros, campesinos, indígenas, estudiantiles, reclamantes de tierras… su incremento de las fuerzas militares, para asesinar incluso a los guerrilleros que firmarán la paz de los ricos y, especialmente, para aplastar la rebeldía popular.

Por consiguiente, votar SÍ o NO en el Plebiscito, votar en BLANCO e incluso ANULAR el voto —como proponen los trotskistas—, es legitimar la farsa electoral, respaldar el engaño y sembrar ilusiones constitucionales en la dictadura de los explotadores.

En consecuencia, desde las páginas de Revolución Obrera, el proletariado consciente CONVOCA a los comunistas, a los revolucionarios, a la juventud rebelde, a los dirigentes y activistas honrados en el movimiento sindical, campesino y popular a unir voluntades y esfuerzos para desarrollar una amplia Campaña Política Contra el Plebiscito que desenmascare la trampa y el engaño, enarbolando como consigna central ¡No Votar: la Paz de los Ricos es Guerra Contra el Pueblo!

Invita a las masas trabajadoras a conformar Comités Contra el Plebiscito, amplios, que tengan como base de unidad clarificar el carácter de la guerra y los acuerdos en La Habana, denunciar la trampa de la paz de los ricos y la farsa del Plebiscito, como demostración de la hipócrita democracia burguesa. Comités que se propongan tareas de denuncia, educación, agitación, propaganda y movilización contra el Plebiscito y de preparación del pueblo para la lucha.

¡No Votar! porque el Plebiscito es un engaño de las clases dominantes y el imperialismo para hacerlo aparecer como la conquista de la paz, cuando en realidad tratan de buscar el respaldo a un acuerdo reaccionario entre los explotadores.

¡No Votar! porque el Plebiscito y los acuerdos con las FARC no significan el fin de la guerra contra el pueblo, sino su continuidad en el posconflicto. La causa de la guerra, como es la lucha por la ganancia extraordinaria que brindan las grandes plantaciones de coca, amapola y palma aceitera, y las explotaciones mineras y petroleras, continuará y seguirá despojando y victimando al pueblo trabajador.

¡No Votar! porque el Plebiscito es una farsa para darle la apariencia de apoyo popular al acuerdo del gobierno con los jefes de las FARC en La Habana. Un acuerdo en contra del pueblo que solo beneficia a los explotadores y a los jefes de esa guerrilla. Por eso, violando la propia Constitución burguesa el gobierno redujo el umbral del 50 al 13 por ciento para la aprobación, cuando su Constitución reaccionaria dice que debe ser apoyado por la mayoría del electorado; igualmente, violando su propia Ley burguesa en el Plebiscito no contará ni el voto en blanco ni la abstención.

¡No Votar! porque si las clases dominantes se vieron obligadas a violar su propia Constitución y su Ley, es porque saben que el pueblo mayoritariamente no cree en los demagogos gobernantes y politiqueros, y porque presienten que a pesar de las mentiras orquestadas por todos los medios y del apoyo que les brindan los falsos revolucionarios y falsos amigos del pueblo, los jefes vende-obreros de las centrales sindicales y algunos dirigentes campesinos, los trabajadores no respaldarán un acuerdo reaccionario que no solucionará los problemas causados por la guerra —ni siquiera el de los desplazados, ni ninguno de los grandes problemas de los trabajadores—, así como no traerá la paz para el pueblo.

¡No Votar! porque los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos y de las centrales sindicales, falsos amigos del pueblo, son quienes principalmente se han dedicado a hacer el trabajo que necesitan los opresores y explotadores de presentar el Acuerdo de Paz en La Habana como el paso a una «nueva época de paz social» en Colombia, aprovechándose del sentimiento general del pueblo contra la guerra reaccionaria. Son esos falsos amigos del pueblo quienes comprometen las organizaciones obreras y populares en el apoyo al Acuerdo de Paz, quienes promueven y pregonan el embuste burgués de la conciliación entre las clases antagónicas, ocultando que no puede haber paz ni conciliación entre los ricos explotadores y el pueblo trabajador: ¡La Paz de los Ricos es Guerra Contra el Pueblo!

¡No Votar! porque el Plebiscito es una forma de sabotear la preparación del Paro Nacional Indefinido, ante lo cual los obreros, los campesinos, la juventud y todas las víctimas de la guerra deben levantar en alto la bandera de la lucha revolucionaria contra los explotadores, generalizar los combates, realizar los Encuentros obrero populares para unificar las reivindicaciones, definir las tareas de lucha y nombrar una dirección que represente sus aspiraciones para arrebatar con la Huelga Política de Masas las reivindicaciones inmediatas del pueblo, luchando y organizándose con independencia de los jefes politiqueros y vende-obreros de las centrales sindicales. ¡Con hambre no hay paz social!

¡No Votar! porque la paz que el pueblo necesita no es posible mientras existan ricos y pobres, explotadores y explotados, opresores y oprimidos. La paz con justicia social que pregonan los reformistas no se puede alcanzar bajo el injusto sistema capitalista basado en la explotación asalariada del trabajo y en la opresión de la mayoría trabajadora por una minoría explotadora, que cuenta con todo el poder del Estado, con un ejército de burócratas, de jueces y carceleros, de fuerzas militares y paramilitares, creadas para garantizar y defender sus asquerosos intereses y privilegios de clase. En otras palabras, para conquistar la paz para el pueblo se necesita expropiar y socializar los grandes medios de producción en manos de los capitalistas y acabar con los privilegios de esa minoría explotadora; privilegios a los que no renunciará por las buenas.

¡No Votar! porque el pueblo trabajador para conquistar una verdadera paz, debe primero abolir la propiedad privada y la explotación de unos hombres por otros, que son las causas de la opresión y de las guerras; es decir, al pueblo se le impone como una necesidad histórica prepararse para derrocar con una Guerra Popular el poder de los explotadores e instaurar un Nuevo Estado de Obreros y Campesinos —la Dictadura del Proletariado—, condición indispensable para el avance socialista hacia una sociedad sin clases, sin partidos, sin Estado: la Sociedad Comunista, la única en la que por fin podrá existir la paz social.

Comité Ejecutivo

Unión Obrera Comunista (mlm)

Colombia, 12 de agosto de 2016

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