¡Abajo la farsa electoral que divide a los trabajadores!

¡VIVA LA UNIDAD Y LUCHA CONTRA LA DICTADURA CAPITALISTA!

Primero de Mayo

“No puede existir democracia real para el pueblo en una sociedad donde una minoría es dueña de la riqueza, donde unos pocos grupos monopolistas concentran el poder del capital con el cual dictan las decisiones del Gobierno, del Congreso y de las Cortes en beneficio de los capitalistas, suprimiendo, recortando, coartando los derechos del pueblo; poder del capital que maneja a su amaño las instituciones supuestamente controladoras y fiscalizadoras del gobierno, y aún más, manipula directamente las instituciones encargadas del proceso electoral; poder del capital al mando de las instituciones policiales, militares y paramilitares protectoras armadas de las propiedades, ganancias y privilegios de los ricos; poder del capital dueño de los grandes medios audiovisuales y escritos, que junto con el poder ideológico de las iglesias y cátedras universitarias, despliegan costosas campañas para defender, enaltecer y legitimar la dictadura de los explotadores, inculcando en la conciencia de los pobres la falsa y corrompida idea de desviar su fuerza social de las calles hacia las urnas, máxima expresión de su democracia.”

Es tomado de un editorial publicado en diciembre 2021

En estos días de campaña electoral, todos los partidos políticos del gobierno y de la oposición oficial, invitan a los trabajadores a votar, argumentando que las elecciones son un derecho democrático que le da al pueblo el poder de elegir a sus gobernantes. Todos dicen respetar la Constitución y el Estado colombiano, y se comprometen a defenderlo a sangre y fuego de cualquier intento de subvertirlo. Pero todos ocultan que ese Estado es el aparato del poder político de los capitalistas, ocultan que esa democracia es solo letra en la Constitución, pues en la práctica es democracia para los ricos dueños del capital y dictadura para los pobres, para los trabajadores, para quienes luchan por sus derechos, tal como lo demostró el Gobierno y sus fuerzas militares y paramilitares con la campaña de terror y muerte contra el gran Paro Nacional iniciado el 28 de abril de 2021, un paro masivo y combativo, pero desarmado.

Todos los candidatos prometen mejorar la situación del país, combatiendo la pobreza, el desempleo, la corrupción, los asesinatos de dirigentes populares, la delincuencia. Pero ninguno habla sobre los miserables salarios de quienes producen la riqueza, porque a todos solo les interesa sonsacar el voto de los trabajadores, pero no su precaria situación que depende directamente de los salarios de hambre que se devengan en el país.

Para embotar la conciencia de los trabajadores con el engaño de que los problemas del pueblo se pueden resolver mediante las elecciones, todos los partidos del gobierno y de la oposición oficial, gastan millones y millones en las giras de los candidatos, en la propaganda y publicidad de sus campañas, en vallas, afiches, folletos, periódicos, entrevistas, encuestas, espacios en la prensa hablada y escrita, avisos en los cines, la televisión, los portales de internet y las redes sociales.

Aun así, a pesar de tan demoledora carga de propaganda, desde hace muchos años más de la mitad del censo electoral se abstiene, anula el voto o vota en blanco, manifestando de esa forma espontánea su asco y rechazo a la farsa electoral, porque siempre se hacen las mismas promesas, pero también siempre, elegido el nuevo gobierno, son solo los empresarios quienes acumulan mayores ganancias a expensas de una mayor explotación de los trabajadores cuya situación se torna cada vez peor, pues aumentan el hambre, el desempleo y demás males sociales que en campaña electoral habían prometido combatir.

Durante los últimos 20 años, el gobierno colombiano ha estado en manos principalmente de la facción mafiosa de los burgueses y terratenientes, quienes han hecho del terrorismo de Estado, el método predilecto de su régimen uribista de extrema represión contra el pueblo. Un régimen mafioso y paramilitar aceptado por las demás facciones de los capitalistas, porque ha sido el ejecutor de su dictadura de clase y el instrumento para multiplicar sus ganancias mediante la superexplotación del trabajo asalariado.

Esa superexplotación del trabajo asalariado, ha sido garantizada por la fuerza de innumerables leyes y reformas anti-obreras y anti-populares, por la represión de las fuerzas militares y paramilitares contra todo tipo de protesta (sea laboral, social, política, ecológica), y por la acción de los partidos oportunistas y reformistas de la oposición oficial encargados de maniatar la lucha de los trabajadores, de reducirla a simples reclamaciones jurídicas, encauzarla hacia los alegatos parlamentarios y someterla a la ilusión en lo que pueda hacer el nuevo gobierno alternativo. Ha sido evidente que mientras los jefes vende-obreros de las centrales sindicales y de federaciones como FECODE, dieron la espalda a la lucha directa del pueblo colombiano en el Paro Nacional, se opusieron y diezmaron las manifestaciones del 28 de abril y del Primero de Mayo, sí todos se pronunciaron descarada y públicamente en favor del Pacto Histórico y su candidato Petro.

De ahí que una inmensa mayoría de trabajadores y del pueblo colombiano, víctimas en carne propia de las matanzas y del hambre impuestas por el régimen uribista de terror y superexplotación, se hayan rebelado contra el Gobierno de Duque que hoy lo representa, protagonizando tres grandes levantamientos sociales: el 21 y 22 de noviembre de 2019, el 9 y 10 de septiembre de 2020 y el Paro Nacional de varios meses desde el 28 de abril de 2021. Seguramente esa inmensa mayoría de trabajadores y del pueblo colombiano no caerá en la trampa de votar por el politiquero Federico Gutiérrez patrocinado por el GEA y la mafia uribista.

También es cierto, que ante las divididas y débiles fuerzas revolucionarias incapaces de dirigir y canalizar la colosal energía social desplegada espontáneamente por el pueblo colombiano y en particular por la juventud proletaria al frente de los recientes levantamientos, encauzándola hacia una rebelión más radical y profunda contra todo el poder político de los capitalistas; los partidos reformistas cuyos jefes condenaron el paro y sus bloqueos —apoyados en los vende-obreros de las centrales sindicales y en los gobernantes, que para calmar los ánimos rebeldes cautivaron con algunas limosnas a un sector de los activistas— aprovecharon la sangrienta represión del paro, para desplegar una gran campaña entre los trabajadores y sobre todo, entre la juventud, difundiendo su política de desmovilización y conciliación, esta vez, soportada en el sofisma de que los problemas del pueblo no se resuelven con su lucha política directa, la movilización y toma de calles, los bloqueos, la huelga política y el paro de la producción, sino por la vía pacífica electoral. Es así, que los partidos reformistas y oportunistas de la oposición oficial, han logrado ganar a muchos trabajadores enemigos del régimen uribista, para apoyar a los contradictores, principalmente a Petro, candidato del Pacto Histórico.

A los trabajadores que hoy abrigan la ilusión de resolver sus problemas con los oficios de un gobierno alternativo al uribismo, les decimos ¡miren a Chile! donde Boric también se presentó como una alternativa al gobierno reaccionario de Piñera, y en lo poco que lleva, igual que su antecesor, ha lanzado contra el pueblo a los carabineros y demás fuerzas armadas del Estado, porque cambiar el gobierno dejando intacto el Estado, significa cambiar solo la forma de seguir gobernando al servicio de la dictadura de los capitalistas.

Los trabajadores que honradamente tienen esperanzas en la presidencia de Petro deben saber que si esto fuera aceptado por la mafia uribista, para evitar una gran crisis política por un golpe de Estado, que aceleraría el advenimiento de una situación revolucionaria, esa mafia, comandante actual del poder del Estado, dominante en todas las entidades de control político, administrativo y electoral, apoyada abiertamente por mandos militares como Zapateiro, donde los generales son simples empleados de la mafia, y las bandas paramilitares son un brazo “ilegal” de las fuerzas militares…, obligarán al “nuevo” gobierno de Petro, como al de Boric en Chile, a ejecutar con la mano “izquierda” la dictadura de los capitalistas, una nueva cara del régimen uribista, y por supuesto, será obligado a realizar el mandato económico de la OCDE, del FMI, del BM, de la ANDI… que es el mandato de la superexplotación.

Las elecciones burguesas dividen a los trabajadores y al pueblo en general entre quienes apoyan a uno u a otro candidato, entre quienes votan y quienes rechazan consciente o espontáneamente la farsa electoral. Esa división de los de abajo solo sirve a los opresores, a los explotadores.

En contraparte, los trabajadores y el pueblo colombiano necesitan la unidad, sin importar que unos participen en la farsa electoral y otros la rechacen. A quienes se abstienen de votar, o que anulan el voto o votan en blanco, les decimos que es necesario ir más allá de esa correcta actuación. Deben unirse con sus hermanos explotados que caen en la trampa de las urnas, y avanzar de su rechazo a la politiquería y la farsa electoral, a la participación de conjunto como una misma clase y un solo pueblo en una sola lucha contra los comunes enemigos: los grandes dueños de los bancos, de la industria, de las tierras, del comercio.

Y qué mejores condiciones para luchar hoy, que la terrible situación de terror estatal contra el pueblo, de criminalización de sus protestas, de persecución y asesinato de sus dirigentes, de corrupción y bandidaje continuado contra los recursos públicos, de permanentes alzas en los precios de alimentos, servicios, arrendamientos… de agudización de la crisis social, la misma causante de los recientes estallidos sociales; el mismo combustible de un nuevo, inevitable y más poderoso levantamiento del pueblo colombiano.

Por eso proponemos a los trabajadores un Programa Inmediato de lucha, donde se llama a:

Generalizar y consolidar las formas asamblearias de organización de las masas, surgidas desde la base al fragor de los paros y huelgas políticas, porque tienden a ser la forma embrionaria de un nuevo poder.

Las Asambleas y Comités populares son la forma de construir desde ahora el gobierno de un nuevo Estado donde los obreros y campesinos sean los dueños del poder construido de abajo hacia arriba, legislativo y ejecutivo al mismo tiempo, elector de sus representantes por democracia directa de los trabajadores, con funcionarios asalariados como los obreros.

Fortalecer y consolidar las formas de lucha directa y de organización (Grupos de Choque o Primera Línea, Guardias o Milicias Obreras y Populares) para avanzar a formas superiores necesarias para la derrota definitiva de los enemigos mediante una Revolución.

Luchar por un gobierno revolucionario de quienes todo lo producen: los obreros y los campesinos. No más gobiernos de los capitalistas ni de los reformistas obedientes e insertos en la reaccionaria Constitución burguesa.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)
Mayo 19 de 2022

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