¡A PREPARARSE PARA LOS COMBATES DECISIVOS QUE SE ACERCAN!

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Editorial

¡Compañeros obreros! Hoy, los proletarios de los cinco continentes levantan sus puños y agitan las banderas del internacionalismo y la revolución, en conmemoración de la histórica jornada de sus hermanos hace 130 años en Estados Unidos. El ejército mundial de los pobres de la tierra, se manifiesta unido por los horrores de un sistema agonizante y la fraternidad de sus aspiraciones comunes, exigiendo el fin de la esclavitud asalariada, la libertad y el socialismo.

Millones de trabajadores en sus combativas manifestaciones denuncian los gobiernos, tanto los abiertamente reaccionarios como los disfrazados de progresistas, socialistas y comunistas, empeñados en descargar sobre los hombros de quienes producen la riqueza las consecuencias de la crisis económica del capitalismo mundial que, como una peste para la cual no hay cura, persiste en los países imperialistas y se intensifica en los países oprimidos, produciendo despidos, recortando beneficios y conquistas sociales, aumentando el tributo para sostener el aparato burocrático militar y endureciendo las medidas represivas para mantener la ganancia de un puñado de ricos holgazanes.

Los oprimidos y explotados denuncian en sus arengas y consignas a los responsables de que millones de seres humanos mueran de hambre en medio de la abundancia que han producido; que cientos de miles se aventuren a morir cruzando fronteras arbitrarias en busca de una oportunidad de subsistir en países desconocidos, donde son rechazados y deportados, o apilados en campos de concentración y tratados como una plaga; que cientos de miles más mueran bombardeados o fusilados en los países que ahora se disputan las grandes potencias imperialistas en su lucha desenfrenada por controlar sus territorios, ampliar sus mercados, apropiarse de las fuentes de materias primas y la fuerza de trabajo; que todos los imperialistas, de América, Europa y Asia, preparen frenéticamente una nueva guerra mundial imperialista de consecuencias devastadoras.

Pero los comunistas revolucionarios anuncian también a todo pulmón que la crisis económica, la crisis social mundial y la amenaza de una nueva carnicería imperialista mundial, a pesar de los horrores que significan para la mayoría trabajadora, muestra el avanzado estado de descomposición del sistema capitalista mundial y la necesidad de su derrota total y definitiva; hacen ver que la exacerbación de la contradicción entre la producción cada vez más social a cuenta de los trabajadores y la apropiación cada vez más privada en manos de los capitalistas, indica que no queda más opción que la revolución social y política: ¡destronar a los explotadores, suprimir el parásito imperialista e instaurar la Dictadura del Proletariado! el único régimen político capaz de colocar la economía mundial al beneficio de la sociedad; el único camino para librar a la sociedad de las crisis económicas, de las guerras mundiales y de las crisis sociales.

Los comunistas revolucionarios reconocen que existen excelentes condiciones objetivas creadas por la agudización de la lucha de clases en el mundo, propicias para transformar la crisis social en crisis política revolucionaria, formidables para impedir la guerra imperialista con la revolución o transformarla en guerra revolucionaria si llega a presentarse, y magníficas para el triunfo de la revolución tanto en los países imperialistas como en los oprimidos y se dé un acelerado avance hacia la construcción del socialismo.

La necesidad proclamada por los comunistas, de cambiar radicalmente el sistema con las fuerzas de la Revolución Proletaria Mundial engendradas en el propio seno de la sociedad, encuentra hoy una inmensa aceptación en el mundo ante la inutilidad de las reformas, propuestas por los partidos oportunistas y falsos revolucionarios para resolver el embrollo de la sociedad estrangulada por el capital financiero al mando de la economía mundial, como demuestra el fracaso de los «Socialistas del siglo XXI» en América Latina, de los gobiernos «progresistas» en Europa y de los falsos socialistas y comunistas que gobiernan en países de Asia.

Son saludadas con fervor las huelgas políticas y levantamientos de las masas de todos los países, la resistencia heroica de los pueblos agredidos, y los esfuerzos de los obreros y campesinos que en la India, Turquía, Filipinas y Perú se alzan en Guerras Populares contra imperialistas, burgueses y terratenientes, y construyen el nuevo Poder como avanzadillas de los combates decisivos que se acercan entre las viejas fuerzas de la reacción y las nuevas e indómitas fuerzas de la revolución.

Sin embargo, en ese balance promisorio del avance objetivo de la Revolución Proletaria Mundial se reconoce que hace falta la Internacional Comunista, el Partido mundial de los proletarios, imprescindible para garantizar el triunfo y que en la mayoría de los países hace falta también ese destacamento.

De ahí que en este día sea necesario no solo desplegar la más enconada lucha, llamar a generalizar los combates contra los enemigos comunes y elevarlos a nuevas alturas preparándose para los grandes días que se avecinan, sino principalmente por parte de los comunistas redoblar y unir esfuerzos para construir la organización de vanguardia, el Partido, tanto internacional como en cada país, que dirija las poderosas fuerzas de los trabajadores del mundo al cumplimiento de su misión histórica: ¡sepultar al imperialismo, edificar el socialismo en toda la tierra y abolir la propiedad y las clases!

En Colombia, como un eslabón de la cadena imperialista se encuentra inmerso en la crisis económica; la política de las clases dominantes y del imperialismo a través del Gobierno Santos, con la mentira de la paz entre las clases antagónicas, defiende a rajatabla los intereses de los explotadores, a costa de más súper-explotación de los trabajadores, más despidos masivos, más supresión y pisoteo de los derechos laborales y sindicales, más desempleo e informalidad, más impuestos y recargos en los servicios públicos, más privatización de la salud y la educación, más traspaso de empresas del Estado a los capitalistas privados, más entrega de yacimientos y tierras a los grandes monopolios, más humillaciones y sufrimientos de las masas, más destrucción de la naturaleza…

La crisis social propia del capitalismo, además de ser intensificada por la guerra contra el pueblo, ha sido agravada aún más por la crisis económica actual, atizando todas las contradicciones sociales, y con ellas, agudizando la lucha de clases en todo el país; es una situación propicia, no para predicar la paz con los enemigos del pueblo, sino para hacer avanzar la lucha revolucionaria de las masas, aprovechando las contradicciones entre los ricos que dividen y debilitan el poder de los explotadores.

Hoy Primero de Mayo es el día propio para saludar la iniciativa de los obreros que en su persistente lucha de resistencia, marchan hacia la construcción de una central sindical reestructurada en la independencia de clase y, especialmente, para apoyar las Huelgas Políticas de Masas que son estimuladas por la fuerza de las contradicciones sociales y la indignación de los trabajadores de la ciudad y el campo ante las burlas, dilaciones y engaños a que han sido sometidas sus exigencias en las «mesas de trabajo» y ante las nuevas medidas económicas, sociales y políticas, que aumentan la súper-explotación, generalizan la miseria, legalizan el despojo, criminalizan la justa rebeldía de los trabajadores, persiguen y encarcelan a los dirigentes obreros y populares… mientras las fuerzas paramilitares, al amparo del Estado, siguen asesinando a los mejores hijos del pueblo, y la burocracia estatal corrupta hace fiestas con el erario, mostrando la podredumbre del viejo Estado al que no es posible moralizar ni reformar.

Ante una situación así, los proletarios revolucionarios no pueden dejar de señalar a los jefes políticos reformistas y oportunistas de los partidos pequeñoburgueses, de las organizaciones guerrilleras y de las camarillas de las centrales sindicales, que sordos y ciegos ante los sufrimientos del pueblo le han dado la espalda y hacen frente común con la burguesía y el imperialismo, para remozar el corrupto Estado de los explotadores y engañarlo con la farsa de la paz. Engañan al pueblo porque no se puede hacer la paz entre las clases que son opuestas y enemigas por naturaleza en la sociedad, porque no es correcto desarmar el espíritu de lucha del pueblo e intentar disuadirlo de la necesidad de la violencia revolucionaria para destruir el viejo poder estatal y construir el nuevo Estado de obreros y campesinos que sí podrá conquistar la verdadera paz, solo posible sin opresión ni explotación del hombre por el hombre.

Por su parte en este Primero de Mayo, los comunistas revolucionarios llaman al pueblo a levantarse contra el Estado de los explotadores para arrebatarle en el combate las reivindicaciones inmediatas, acumulando fuerzas y preparándose para los grandes días que se avecinan; a la vez que confirman su decisión inquebrantable de avanzar en la preparación del Congreso del Partido que garantice al proletariado marchar al frente del pueblo en su lucha por liberarse del yugo de la explotación capitalista y de la opresión semicolonial imperialista.

Los comunistas revolucionarios convocan a los camaradas obreros y a los hermanos campesinos, a hacer de este 130 aniversario de homenaje a los mártires de Chicago un día inolvidable: ¡De agitación en torno de las reivindicaciones obreras, campesinas y populares con mayor energía, para avanzar a la generalización de las huelgas políticas de masas en un gran Paro Nacional Indefinido! ¡De motivo para estrechar las filas de los proletarios comunistas! ¡De preparación, en este rincón de la tierra, para los combates decisivos que se acercan!

Unión Obrera Comunista (mlm)

Primero de Mayo de 2016

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