8 de marzo ¡Se justificó la Rebelión!

Compartir
8 de marzo ¡Se justificó la Rebelión! 1

Este 8 de marzo, a pesar de que en muchos países siguen las restricciones por la pandemia, y del temor que existe en la población, las mujeres en el mundo salieron masivamente. Las manifestaciones se caracterizaron por la combatividad, por la furia e indignación contra las instituciones históricamente opresoras para las mujeres. Los destacamentos policiales apostados para intimidar a las manifestantes fueron blanco del escarnio y la denuncia por sus asesinatos de mujeres. Las iglesias y edificaciones que resguardan jerarquías estatales y han protegido a violadores y asesinos, fueron pintadas, quemadas o rotas. Fue una respuesta apenas lógica porque en el último año el empeoramiento de las condiciones económicas de las mujeres, la discriminación social, la represión oficial, la violencia física, las violaciones y los feminicidios se incrementaron.

Como siempre los gobiernos, hipócritamente salieron en los medios de comunicación a defender el “día de la mujer”, pero condenando los actos de violencia, que ni fueron lo más importante ni tampoco significan nada frente a lo que las mujeres en el mundo están viviendo.

Este 8 de marzo ¡se justificó la rebelión! Por los millones de mujeres que en este momento no saben qué hacer para alimentar a sus hijos pues no tienen empleo, o las persiguen por rebuscarlo, por las que están en medio de las guerras reaccionarias imperialistas, o las que están siendo maltratadas en sus casas por sus compañeros, o han sido violadas y asesinadas y los criminales siguen libres, por el dolor de tantas madres que han perdido a sus hijas porque quisieron ser libres, por las que lloran sus hijos asesinados por los ejércitos reaccionarios, por las que pasan una parte de su vida en las desgastantes y envilecidas labores del hogar… Por todas ellas, ¡valió la pena protestar!

Las movilizaciones también se caracterizaron este año por condenar al sistema, pero en su mayoría desde un punto de vista de clase pequeñoburgués, desvirtuando el carácter socialista que le dieron las mujeres comunistas en la Conferencia de Copenhague en 1910, cuando frente a los hechos sucedidos en Estados Unidos con las obreras textileras, aprobaron establecer un día para condenar al sistema basado en la propiedad privada.

Clara Zetkin una de esas grandes mujeres lo expresaba así: “La historia del pasado y del presente nos enseña que la propiedad privada es la última y más profunda causa de la situación de privilegio del hombre frente a la mujer. La aparición y consolidación de la propiedad privada son las causantes de que la mujer y el niño, al igual que los esclavos, pudiesen convertirse en propiedad del hombre. Por esta causa ha aparecido la dominación del hombre por el hombre, la contradicción de clase entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados; debido a ello pudo producirse la relación de dependencia de la mujer en cuanto esposa y madre del hombre, su subordinación al hombre, su inferioridad en la familia y en la vida pública”. Por eso la declaración de Copenhague condenó el sistema capitalista que no solo oprime y explota a las mujeres sino a toda la clase obrera.

La condena al sistema “patriarcal”, como lo llaman algunos sectores que participaron en las movilizaciones, en el fondo pone como principal la censura a los hombres, y por ello, este año las manifestaciones oficiales se caracterizaron por el sectarismo, por condenar de la situación de la mujer a todos los hombres individuales y no al sistema; y por lo menos en Colombia se llamó a que las marchas no fueran mixtas, rechazando la participación de los hombres que quieren y están interesados en contribuir a la destrucción del sistema; con esa lógica entonces se debió permitir que mujeres como la asesina Kamala Harris, Marta Lucía Ramírez y María Fenarda Cabal pudieran estar en las demostraciones. En últimas, el feminismo pequeñoburgués rechaza al movimiento obrero, en el que participan tanto mujeres como hombres, y ha convertido el 8 de marzo, cuyo origen es del movimiento obrero, en un día de lucha de género.

En realidad, la condena al sistema “patriarcal” borra un hecho objetivo que facilitó el mismo capitalismo: develar que hombres y mujeres oprimidos y explotados, tienen una causa común en la lucha para transformar su situación. Al final, esa condena al “patriarcado” no al sistema capitalista, contribuye al feminismo burgués que no busca sino reformas pero mantener el statu quo, como decía Clara Zetkin: “Las reivindicaciones del movimiento femenino burgués han demostrado ser impotentes para garantizar los plenos derechos de todas las mujeres”.

Si bien es muy importante la participación creciente de las mujeres en la lucha y que hayan sido masivas las manifestaciones, para medir con ello el grado de avance de la lucha de clases, su dirección correcta depende del elemento consciente, pues si la justa rebelión de las mujeres la sigue canalizado la socialdemocracia, terminará beneficiando al feminismo burgués y por consiguiente reforzando la opresión y explotación de las mujeres, condenándolas a seguir cargando todo lo peor que ha traído el capitalismo imperialista.

Los destacamentos revolucionarios que levantan la bandera de la emancipación de la mujer como parte de la emancipación del proletariado, aunque minoritarios aún, deben unir esfuerzos en defensa del carácter socialista del 8 de marzo para hacerle contrapeso al feminismo burgués y pequeñoburgués. Así mismo, los comunistas en el mundo necesitan organizar pronto su destacamento internacional para extender la influencia revolucionaria del proletariado en ese gran y poderoso movimiento femenino que ha hecho surgir el mismo sistema moribundo.

Comité de Dirección – Unión Obrera Comunista (mlm)
Marzo 14 de 2021

También te podría gustar...