Mirar hacia La Comuna de París, es mirar hacia el futuro

Compartir
Mirar hacia La Comuna de París, es mirar hacia el futuro 1

Hoy el mundo atraviesa una crisis económica mundial, la cual viene trenzada con inevitables crisis políticas y sociales, atizadas y exacerbadas por la pandemia del Covid-19, poniendo de relieve en todos los países el papel del Estado como gendarme y defensor del capital, Estados negligentes frente a las necesidades perentorias de las masas trabajadoras. Es necesario un cambio radical de la sociedad, urge una revolución social que implante un nuevo Estado, por tal motivo, mirar hacia La Comuna es mirar hacia el futuro, aprender para saber canalizar los inevitables levantamientos sociales que se avecinan. Los obreros conscientes deben aprovechar la cuarentena para acercarse al marxismo y estudiarlo a fondo; por ejemplo, estudiar la obra de Carlos Marx “La Guerra Civil en Francia” que hace especial énfasis en La Comuna de París, porque como él mismo dijera: “¡La Comuna ha muerto! ¡Viva la Comuna!”.


El 18 de marzo de 1871 se proclamó La Comuna de París, el primer ensayo del proletariado en establecer su propio gobierno obrero, mientras que la burguesía francesa estableció el suyo en Versalles, ciudad donde se concentraba el poder bancario del país.

La Comuna fue decretada en un momento de agudas contradicciones y tensiones sociales en Francia, pues por ese momento el país atravesaba por una gran derrota militar con su país vecino Prusia (hoy Alemania), guerra en la cual el proletariado se había tomado muy en serio la tarea de “defensa de la patria”, armándose en París para evitar la invasión del ejército enemigo, mientras que la burguesía, con Thiers a la cabeza, capitulaba y traicionaba, en lo que se conoció como la Traición Nacional del 28 de enero de 1871, hecho que condujo a la inevitable división del país, la burguesía hizo su propio gobierno en Versalles, el proletariado el suyo propio con los obreros armados en París. De su parte el ejército prusiano al ver a los obreros parisinos armados, no se atrevieron a entrar a la ciudad, días atrás ya habían fracasado todas las maniobras de la burguesía francesa por desarmarlos, y en una forma ingeniosa e irreverente con el poder burgués, los obreros y el pueblo sublevado de París habían derribado los viejos monumentos y estatuas que simbolizaban el caduco poder de los emperadores y burgueses y los fundían para hacer cañones para defenderse.

Por aquel entonces todo el movimiento obrero europeo se recuperaba de las derrotas sufridas en 1848, cuando sucedieron varias rebeliones obreras por todo el continente en un intento por derribar las monarquías europeas, momento en el cual, el marxismo luchaba intransigentemente por enraizarse entre los obreros, año en el que coincidencialmente se había publicado el Manifiesto del Partido Comunista. Fue el marxismo para aquel entonces una minoría dentro de las otras corrientes socialistas dentro del movimiento. Para la fecha de La Comuna de París, las corrientes revolucionarias que luchaban en Francia, la mayoría obedecía a Luis Blanqui, defensor del socialismo utópico, quien aspiraba a luchar por liberar a la humanidad de la explotación capitalista mediante un grupo reducido de conspiradores intelectuales que hacían las veces de héroes. La otra minoría de la corriente pertenecía a los delegados de la Internacional, seguidores a su vez de las ideas de Proudhon. La clase obrera en su mayoría en París era por instinto: socialista; logrando demostrar su importancia en la guerra civil y en la “toma del cielo por asalto” pese a las deficiencias ideológicas de sus dirigentes y a la división del movimiento socialista en varias sectas.

La Comuna ejecutó varias medidas con un marcado sello de clase que descubrieron la forma práctica para la emancipación del trabajo de las garras del capital, entre ellas las más importantes son:

A) La abolición del viejo estado, mediante el poder político nacido de la iniciativa directa de las masas desde abajo y por decreto. La Comuna estableció un gobierno que era ejecutivo y legislativo a la vez.

B) La supresión del Ejército permanente y de la policía, y su reemplazo por el pueblo en armas.

C) La eliminación de la burocracia mediante la elección democrática de los funcionarios, revocables en cualquier momento y con una asignación salarial igual a la de un obrero.

Tales medidas ayudaron a dar las primeras puntadas en la socialización de los medios de producción, como lo fue la entrega de varias empresas para que la administraran las organizaciones obreras. Pese a que la Comuna duró solo 2 meses, tales medidas vistas según las circunstancias no solo fueron radicales y alcanzaron a aliviar un poco la dura situación del pueblo de París, que sufrió el asedio enemigo, sino que lo más importante era que en la práctica se comprobaba el análisis hecho por Marx sobre la dictadura del proletariado, por fin la clase obrera había descubierto la forma política para la supresión del poder político de la burguesía y la había puesto en práctica, cosa que a la vez dejaba sin terreno a las ideas de los socialistas utópicos y demás corrientes quienes nunca estudiaron las circunstancias materiales de la sociedad para descubrir esa forma, sino que constantemente la idealizaban y maquinaban al margen de las fuerzas sociales existentes. En palabras de Marx, La Comuna de París consistió en lo siguiente:“La comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo”.

La derrota militar de la Comuna se produjo gracias a la alianza de las fuerzas prusianas que ayudaron a cercar la ciudad y las fuerzas de Thiers que fueron nutridas por la liberación de los prisioneros en manos de Prusia, derrota ayudada por la ingenua benevolencia de los dirigentes obreros que no tomaron las medidas rápidas y urgentes para “expropiar a los expropiadores” como lo fue el Banco de Francia, medidas que dieron el tiempo necesario y los recursos para que la reacción se levantara y uniera internacionalmente. La Comuna murió, pero su victoria yace en sus grandes lecciones para el futuro: “¡La Comuna ha muerto! ¡Viva la Comuna! La clase obrera no esperaba de la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna utopía lista parar implantarla par recret du peuple (por decreto del pueblo). Saben que, para conquistar su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida a la que tiende irremisiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán completamente las circunstancias y los hombres. Ellos no tienen que realizar ningunos ideales, sino simplemente dar rienda suelta a los elementos de la nueva sociedad que la vieja sociedad burguesa agonizante lleva en su seno.” K. Marx

También te podría gustar...