Las grietas del régimen que la pandemia tapó

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El régimen uribista de Duque chorrea coca y sangre por sus grietas, porque es un régimen mafioso. Diría el subpresidente, “¿de qué me hablas viejo?”, pero las evidencias son arrolladoras y esta pandemia no puede ser excusa para que el pueblo olvide la llamada “Ñeñe-política”, que no es otra cosa que uno de los vínculos exactos entre diferentes miembros del partido de gobierno Centro Democrático, con la mafia de la costa Caribe, personificada en el difunto ganadero, mafioso y autor intelectual de crímenes José Guillermo Hernández que pertenecía a la organización criminal de Marcos de Jesús “Marquitos” Figueroa, un contrabandista de gasolina, narcotraficante y también asesino que contaba con una banda de sicarios a su servicio, para operar en el Cesar y La Guajira.

Tanto las grabaciones, fotos, reuniones entre los bandidos de parte y parte, como el mensaje del paraco Uribe de dolor y pesar ante la muerte del “Ñeñe”, son incontrovertibles y conocidas ampliamente. Basta recordar las palabras que cruzaron el “Ñeñe” y una asesora de confianza de Uribe, María Claudia Daza, en medio de las elecciones presidenciales en la que resultó nombrado el títere Duque. En una de las conversaciones el “Ñeñe” le reclama a Daza que “hay que buscar una plata para pasar bajo la mesa para soltarla en los departamentos” a lo que ella le responde que ya consiguió 1000 “paquetes” (millones). Y remata la asesora del paraco Uribe diciéndole al “Ñeñe”: “Me mandó Iván y Uribe para Manaure, Uribia, Riohacha y Maicao, tenemos que ganar en La Guajira”.

Y obvio, ese no es el único caso que demuestra el carácter mafioso del régimen uribista. La Vicepresidente de Colombia, la señora Marta Lucía Ramírez Blanco de Rincón, más conocida como “martuchis”, fue puesta al descubierto junto con su esposo, Álvaro Rincón, en una investigación periodística en la cual los relacionan con el narcotraficante y jefe paraco de las AUC, Guillermo León Acevedo Giraldo conocido en el mundo del bandidaje como “Memo Fantasma”, que trabajó para alias “Don Berna” en el Bloque Central Bolívar, responsable de más de 10.000 muertes. Resulta que la pareja de esposos poseen un negocio inmobiliario llamado “Hitos Urbanos Limitada” por medio del cual construyeron un proyecto en un lote del narcotraficante, además, “martuchis” recomendó en el colegio Nueva Granada de Bogotá a los hijos del mafioso. Obviamente la funcionaria, en una entrevista negó todo diciendo que sí hicieron negocios con el narco, pero que en ese momento no existía ningún proceso judicial en contra de él.

Y así, irán saliendo las verdades que incriminan a los jefes políticos del uribismo con capos del narcotráfico con los cuales han hecho diferentes negocios, como la compra de votos o inmobiliarios como en este caso. Irán descubriéndose porque es inocultable el nexo evidente del Centro Democrático con la mafia pues ellos son la mafia misma, son los representantes de la burguesía que se lucra de la producción y distribución de estupefacientes y la minería; de los terratenientes ganaderos y palmeros, principales expropiadores de los campesinos pobres y medios del país.

La pandemia del Covid-19 les sirvió a las clases dominantes para encubrir las relaciones que tiene el régimen con la mafia, pues usaron el hambre y el miedo generalizado contra el pueblo, para desviar su atención de los problemas que carcomen su podrido Estado. Sin embargo, el pueblo no olvida y mientras lucha por sobrevivir en medio de terribles condiciones, debe denunciar al régimen mafioso de Duque y prepararse para luchar en las calles abiertamente contra las fuerzas del orden burgués, que no dudará en usar la represión contra el pueblo rebelde cuando éste se levante violentamente contra el Estado de los explotadores.

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