En la pelea entre explotadores el pueblo puede salir ganando

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Claudia López vs Iván Duque

En la pelea entre explotadores el pueblo puede salir ganando 1

A comienzos de este año, ya pelaban el cobre los alcaldes “progresistas” de Bogotá y Medellín, quienes comenzaron reprimiendo violentamente a los estudiantes y utilizando medidas al mejor estilo de las derechas: ingresando el Esmad a las universidades y pisoteando la “autonomía universitaria”. Claudia López mandó a reprimir un grupo de mujeres que protestaba en el Parque Nacional por la violación de una joven en una estación de policía, le mintió a sus electores en cuanto al metro por la Avenida 68, “porque eso estaba decidido desde la alcaldía de Peñaloza”. Y ahí no paraban las “sorpresas”: con respecto al POT, a la movilidad y en general a todos los problemas de la ciudad, mostró su identidad con el gobierno del títere Duque, defendiendo a rajatabla los intereses de los ricos.

Cuando apareció la pandemia, en apariencia resultó que Claudia López e Iván Duque se enfrentaban con respecto a cómo responder a ésta; la alcaldesa, sobre la defensa de la vida de sus ciudadanos, tomó el liderazgo para decretar la cuarentena y al inepto de Duque, que todo este tiempo ha improvisado, le tocó decretar el confinamiento obligatorio; de ahí para adelante se ha presentado un rifirrafe, que aparenta ser una lucha de ideologías diferentes, y de representar intereses diferentes, pero que en los hechos para el pueblo los resultados han sido los mismos, porque ambos defienden los privilegios de los explotadores y son ejecutores de su dictadura de clase.

La pelea de éstos no ha impedido el despido de trabajadores, la rebaja de los salarios, las licencias no remuneradas, no ha garantizado el sustento básico para los trabajadores informarles, los hospitales siguen en crisis, el personal de salud sigue sin las medidas de bioseguridad adecuadas, en cambio sí han recibido los capitalistas, en especial del sector financiero, billones para su “recuperación”.

En realidad, el enfrentamiento de la alcaldesa y el subpresidente solo tiene como propósito “darse champú”, mostrándose cada uno como el más preocupado por el pueblo colombiano, cada uno tratando de captar electores para la próxima farsa electorera, ¡eso es evidente! Duque es capaz de gastar 3.500 millones de pesos para mejorar su imagen y hace pocos días salió la noticia que Claudia López pensaba invertir también 6.000 millones en lo mismo. Y aunque la alcaldía salió al paso negándolo, lo cierto sí es que todo este tiempo ha tomado el protagonismo en la pantalla, explicando los planes de gobierno, diciendo que ella considera que las medidas de Duque no están bien, pero que al final él es el jefe… en fin, que ella sí quiere ayudar al pueblo pero que no puede porque respeta las decisiones del que fue elegido “democráticamente”. Entonces, ¿Por qué le hizo creer a sus electores que ella representaba un cambio?, porque al final, ella también es respetuosa de las instituciones y la ley; es decir, defensora de la explotación y de la dictadura de los explotadores, por eso no modificó nada de lo que ya había decidido Peñaloza.

En la apariencia pareciera que los trabajadores se pueden beneficiar de tener una alcaldesa “progresista” y de la pelea que mantiene con Duque; algunos incautos incluso ya están proponiendo respaldarla, pero si se comprende bien qué intereses económicos y políticos defiende, la respuesta es contraria a ese cálculo ingenuo.

Duque es el representante, perdón, el títere de una facción mafiosa de la burguesía, con su jefe político máximo Álvaro Uribe Vélez, defensores de burgueses como Sarmiento Angulo, el GEA, Avianca, los terratenientes de Antioquía, Córdoba, del Valle del Cauca y de una parte de los involucrados en el negocio del narcotráfico.

Claudia López por su parte se ha mostrado como de un partido independiente tanto de la supuesta izquierda de Petro como de la derecha, pero lo cierto es que su amistad con Fajardo y Peñaloza dejan claro que también defiende los intereses de las clases parásitas de la sociedad.

Claudia López no engañó a nadie cuando declaró que su mentor era Peñalosa (un rufián de la gran burguesía capitalina), y también se declaró amiga de Sergio Fajardo quien, como todo el mundo sabe “menos él”, es defensor de los intereses del GEA, es decir, defensor de la gran burguesía antioqueña que también tiene nexos con Uribe y la mafia que viene del Cartel de Medellín.

¿Por qué pelean entonces Duque y Claudia López?

Las clases dominantes tienen contradicciones entre sí, pues como las hienas se disputan la riqueza social producida por las dos únicas fuentes de ella, el hombre y la naturaleza. Por eso entre más se agudice la crisis mundial capitalista sus contradicciones se exacerbarán, pues cada sector, cada grupo y cada burgués tratará de pasar por encima de los demás para sobrevivir; aunque en esencia, todos están unidos en la defensa del statu quo; es decir, de la explotación y la opresión de las clases trabajadoras.

A los explotados no les conviene respaldar a uno u otro de estos politiqueros pues perderían su independencia de clase y abandonarían la defensa de sus propios intereses, que son antagónicos a los de los explotadores; cualquiera de los politiqueros, con absoluta seguridad, traicionará al pueblo trabajador en aras de defender a los ricos explotadores.

Al pueblo nunca le ha servido respaldar a quienes manifiestan defender la Constitución Nacional, pues ésta en sus pilares dice: “Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.” (Negrillas nuestras).

Todos sabemos que la honra y, sobretodo, los bienes defendidos por la Constitución tienen nombre propio: Sarmiento Angulo, Santodomingo, Ardila Lulle, GEA… Solo para ver un caso reciente, el desalojo a los habitantes del barrio La Estancia en Ciudad Bolívar por orden directa de la alcaldesa, en la que no hubo ningún respeto por la vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades consagrados en la letra Constitución. Por supuesto no se trataba de los dueños del país, sino de personas desplazadas por la guerra reaccionaria, sin empleo, sin una ayuda del Estado y en medio de la posibilidad de contagiarse del Covid-19; niños, mujeres y ancianos que la Constitución no defiende pues no está hecha para ellos.

Por otro lado, las disputas en el seno de las clases dominantes reaccionarias, le sirven al pueblo si lucha por sus propios intereses con independencia; pues si los enemigos del pueblo pelean se dividen, sus gobiernos y Estados se vuelven inestables y débiles, llegando en ocasiones a agudizarse tanto sus contradicciones que se matan entre sí, generan guerras… y esa condición facilita que el proletariado, actuando con independencia de clase, pueda arrebatarles a los capitalistas conquistas importantes; incluso, en algunos momentos excepcionales y en la medida en que el pueblo trabajador luche por lo suyo, las clases dominantes no son capaces de seguir gobernando con lo que se prepara el terreno para que la clase obrera, a la cabeza de todos los explotados y oprimidos, conquiste el poder político y arrebate el poder económico a los explotadores.

Así que el único camino de los obreros, los campesinos y de todo el pueblo trabajador es confiar en sus propios fuerzas, en organizarse y luchar con independencia del Estado y de cualquier politiquero, no importa del color que sea; en especial, la clase obrera necesita organizarse como partido político independiente, con un programa que represente efectivamente sus intereses y recoja los de la inmensa mayoría trabajadora, que le permita organizar las batallas para derrocar a los parásitos y poner las cosas al derecho; el pueblo que produce es el que debe dirigir la sociedad.

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