Apropósito de la discusión programática

Apropósito de la discusión programática 1

Por casualidad en un encuentro de compañeros revolucionarios en Colombia, se intercambiaron opiniones de la situación actual, una situación objetiva que indiscutiblemente acerca o divide fuerzas de acuerdo con las posiciones que al respecto de la realidad tengan los luchadores y organizaciones políticas y de masas. Dentro de esas opiniones está la del camino reformista, que ve en las elecciones la única salida a los problemas del pueblo colombiano, cuando históricamente se sabe que los electoreros cubren con ropaje y fraseología revolucionaria, sus emplastos reformistas que siempre van a permear el movimiento espontáneo de las amplias masas, desviando y apagando su furia como está pasando en el actual momento del Paro Nacional.

Eso no es nuevo para los revolucionarios, como tampoco lo es las infiltraciones que hace el Estado con su policía política en el movimiento de masas, y desde luego en el trabajo de los jóvenes de Primera Línea, ni la respuesta represiva de un régimen representante de la mafia o las campañas de desprestigio a la lucha popular, en fin, para los revolucionarios no es nuevo, que es tarea muy difícil enfrentar todo lo que se opone al camino de la táctica revolucionaria sin la existencia de la organización de vanguardia de la clase obrera: su partido político revolucionario, que guíe y dirija a las amplias masas a la toma del poder por la vía de la lucha directa y no de la conciliación.

Es esa la tarea central para el momento táctico, en la cual la Unión Obrera Comunista (mlm) está empeñada. Sin embargo, en el intercambio de opiniones, se desconoce por parte de uno de los compañeros el esfuerzo y trabajo realizado por avanzar en este propósito, afirmando que “no existe ninguna organización revolucionaria seria en Colombia”. Esta posición definitivamente da cuenta del desconocimiento y poca importancia que algunos comunistas en Colombia le han dado a la necesidad de construir el Partido político del proletariado, soslayando la existencia de lo más básico, para avanzar en este objetivo: una propuesta de programa que no se ha querido discutir o incluso descartar, es más, ni siquiera se ha presentado una diferente.

Pero hay más discusiones, en relación con las fuerzas armadas se escucharon diversas opiniones, unas, afirmando que son una fuerza totalmente descompuesta y que es importante confrontarla con milicias o grupos armados revolucionarios; otras, mirando en perspectiva el trabajo de las Primeras Líneas, al considerarlas una organización inicial o insipiente de confrontación a las fuerzas armadas, específicamente al Esmad, opinión que también encontró rechazo al afirmar sin mucho argumento que las Primeras Líneas están infiltradas por las fuerzas armadas del Estado; esto puede ser cierto pero no absoluto, y en cambio sí, lo que corresponde a los revolucionarios es ayudarles a fortalecer, generalizar y elevar esa forma de lucha, sin lanzarse aventureramente a conformar organizaciones armadas sin dirección política, lo que llevaría al terrible error del partido militarizado; lo correcto al decir de Mao es “la política manda al fusil”, de lo contrario será el fusil el que imponga las consignas, tareas y programas.

Y es muy cierta la descomposición dentro de las FFMM, el hecho de que son el brazo armado de la burguesía, que son asesinas del pueblo, pero, ello no quiere decir que en su interior no existan contradicciones entre lo que hacen y su extracción de clase, es una pequeña abertura por la cual se puede filtrar la propaganda revolucionaria y si no ganar algo de esa fuerza, por lo menos neutralizarla. Tal fue la orientación de la III Internacional.

Estas son apenas algunas de las discusiones donde se expresan posiciones diferentes, que por supuesto corresponden a líneas definidas dentro del movimiento, lo cierto es que indiscutiblemente la discusión programática se pone al orden del día y de nuevo la Unión Obrera Comunista (mlm) pone a disposición del movimiento el Programa para le Revolución en Colombia, publicado desde el año 2000 y refrendado en sus diferentes Asambleas, así como su compromiso de trabajar y avanzar en la construcción partidaria y desde luego, en la organización comunista internacional.

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