La división del trabajo político en el Partido

División del trabajo

Compartimos esta entrevista sobre las secretarías realizada hace algunos años al camarada Aureliano, quien también realizó hace algunos meses, intervenciones en el podcast “Hablando Claro con Aureliano” en el que se pronuncia sobre temas importantes de actualidad política, marxismo, filosofía y el MCI, entre otros.

En esta entrevista, explica qué son las secretarías en el trabajo organizativo del Partido, la relación entre ellas y todo el trabajo político, y las funciones que deben cumplir los encargados de las mismas. En esencia, esto no ha cambiado sustancialmente; sin embargo, el cambio que se produjo en el terreno de la Agitación y la Propaganda con la aparición y desarrollo de los medios digitales, cambió radicalmente la forma de trabajar con las nuevas herramientas que vieron la luz, como el perfeccionamiento de las páginas web o la aparición y uso masivo en la sociedad de las redes sociales, cambios en los que la UOC (mlm) ha estado luchando por ponerse al frente, y que también revolucionaron entre otros, el campo de las finanzas con la aparición de las criptomonedas y plataformas digitales que permiten recaudar fondos. En el terreno militar, por ejemplo, la aparición de las Primeras Líneas, significó también un desarrollo espontaneo en la práctica de la lucha callejera de las masas contra el régimen de la mafia, lo que también obliga a los comunistas organizados a ponerse al frente de este trabajo. Y así, en cada uno de los aspectos en que se divide el trabajo político, han existido diferentes desarrollos que no niegan el profundo contenido de la entrevista dada por el camarada Aureliano y que hoy nos debe llamar a Construir el Partido, actuando como Partido, es decir, a trabajar en esta organización de la forma más parecida posible a la de un Partido ya organizado, lo que implica apegarse a los métodos y estilos de trabajo comunistas, y que en específico para este tema, implica trabajar bajo la división política del trabajo, con camaradas que se pongan al frente del aspecto del trabajo para el que fueron encargados, actuando con disciplina consciente, con audacia, aplicando la lucha ideológica, la crítica y la autocrítica, la severa discreción conspirativa, llevando adelante el sistema de informes y de reuniones que son la vida organizada del Partido.

Los invitamos a leer y difundir esta entrevista, a discutirla con sus camaradas de lucha, en sus Células, Grupos de Estudio Político y Círculos de Estudio y Trabajo Revolucionario. A actualizarla con nuevas ideas que se vean reflejadas en los Planes de Trabajo y en la práctica revolucionaria.

Comisión de Agitación y Propaganda


CONVERSACIÓN SOBRE LAS SECRETARÍAS

Leo: ¿Por qué dividimos el trabajo de los organismos de la Unión Obrera Comunista por Secretarías?

Aureliano: La división en secretarías corresponde a la división del trabajo en el sentido moderno, socialista. Somos enemigos del artesanalismo. Lo contrario de la producción artesana es la producción industrial y la producción industrial requiere la división del trabajo. Eso aplicado a la política es lo que llaman los estatutos las secretarias ó frentes de trabajo. Hay que partir de eso: de que es un concepto de división del trabajo, pero ¿de cuál trabajo? Del trabajo político, por supuesto. Cuando hablamos de división del trabajo no nos referimos a que nosotros tenemos 7 trabajos distintos (propaganda, organización, política, educación, militar, finanzas, masas), sino que son simples aspectos del trabajo político. Es decir, el partido no hace otra cosa que trabajo político. La política puede tener esos siete o incluso menos o más frentes de acuerdo a las necesidades; pero el concepto clave es el de “trabajo político”. Esto exige la especialización de los miembros del partido e incluso de organismos especiales del partido, pero, no sobra repetirlo, no es que tengamos siete trabajos distintos, sino un trabajo político con 7 diversos aspectos.

Leo: ¿Cómo miramos esos aspectos?

Aureliano: Comencemos por la Secretaría Política, que más justo seria llamarla Secretaría General ó Presidencia. Esto tiene su historia: el nombre, como muchas otras cosas de los comunistas actuales, encuentra su origen en la lucha contra el revisionismo y contra el oportunismo de “izquierda”; el revisionismo en Colombia ha sido una plaga tal, en todos los aspectos de la vida de la clase obrera, que para ser comunista en Colombia hay que ser enemigo del mamertismo en todos los terrenos, y esa lucha ha sido tan enconada que ha obligado a que, incluso los nombres que han utilizado los mamertos, se pusieran en cuestión constantemente. Por ejemplo, lo que nosotros llamamos ahora Secretaría Política, se llamaba en el partido mamerto la Secretaría General; entonces había un Secretario General, pero el nombre quedó tan desprestigiado por el uso y el abuso que hicieron de él los mamertos, porque implicaba siempre culto a la personalidad, implicaba siempre burocratismo, porque el Secretario General era el burócrata mayor, que hubo que cambiar hasta el nombre. Los marxistas-leninistas en Colombia le cogieron tal odio al burocratismo, al endiosamiento del secretario general que ya ni siquiera volvieron a usar el nombre de Secretario General. En los nuevos estatutos que propuso el camarada Francisco Garnica, en 1965, al X Congreso del partido, para el Partido Comunista (ML), dice Secretaría Política. De ahí lo hemos tonado nosotros. Como un símbolo de que queremos continuar la obra de los marxistas-leninistas del 65 y de que seguimos odiando el mamertismo.

Leo: ¿Cambió la forma ahí?

Aureliano: Si, hasta el nombre, por la lucha tan enconada con los revisionistas. Pero el contenido es el de una secretaría general o presidencia. Actualmente muchas organizaciones comunistas marxistas leninistas maoístas utilizan el nombre de “presidente del partido”.

Leo: Por ejemplo, cuando decimos Presidente Mao Tsetung, ¿qué es?

Aureliano: Mao Tsetung antes de ser Presidente del partido fue Presidente de la República de Obreros y Campesinos. El nombre de Presidente Mao no le viene por haber sido Secretario General del partido en alguna ocasión ó Presidente del Partido después, sino porque fue Presidente de la primera República de Obreros y Campesinos; entonces, desde eso, él era justamente el Presidente Mao, no por un cargo en el Partido sino por una responsabilidad en el Estado. Pero bueno, no es lo sustantivo y es una anotación al margen respecto a la Secretaría Política como la llamamos nosotros actualmente. La razón es histórica, no es lingüística; obedece a una lucha histórica con los mamertos; ellos siguen llamando Secretario General a ese puesto, o Secretario General en los organismos intermedios, nosotros los llamamos Secretarías Políticas.

Leo: ¿Cuáles son las funciones del secretario político, según la experiencia nueva?

Aureliano: La más general: ser el secretario del organismo. El dirigente en los términos que usábamos durante la Revolución Cultural, el “Jefe de Escuadra”; es decir, su obligación es mantener la dirección de la organización ó del organismo respectivo. Eso es lo general.

Leo: ¿Pero en concreto?

Aureliano: Es común que nuestros Secretarios Políticos se pregunten: “y ¿yo qué hago?, todo el mundo tiene trabajo y yo soy el burócrata ¿lo mismo que los mamertos?” !No¡, a diferencia de los mamertos, el secretario político nuestro tiene trabajo concreto: Primera obligación: Promover la lucha ideológica. La lucha ideológica hay que promoverla. Lo espontáneo es que la lucha ideológica se esquiva; nosotros, por el contrario, decimos que hay que promoverla, porque espontáneamente lo que surge es el liberalismo. ¿Cómo se promueve? Recogiendo las diversas opiniones de los camaradas, que en últimas es recoger las opiniones de las masas (porque los camaradas están entre las masas, recogen las opiniones de las masas), sin soslayar las divergencias que haya en las diversas opiniones, criticas, proyectos, planes de todos, sino por el contrario enfrentándolos, poniéndolos sobre la mesa, creando el ambiente de fraternidad suficiente para que todo mundo diga su experiencia, su racionalización y sus conceptos. Y que lo hagan con fraternidad, con libertad, con ganas. Y crear el ambiente para que eso sea recibido por los demás camaradas del organismo o de toda la organización, no con susto, no con rabia, no como un ataque sino como aportes y parte de la verdad de las masas, que necesita ser procesada por la organización y ese proceso necesariamente pasa por el análisis y la síntesis, es decir por lucha ideológica, por lucha de opiniones, por estudio, por confrontación con la teoría, para volverlos otra vez orientaciones, planes, consignas y tareas concretas. Es un trabajo concreto. ¿Cómo se manifiesta esa concreción? Hay que hacer reuniones de discusión, ¿cómo se manifiesta?, hay que escribir materiales, ¿cómo se manifiesta?, hay que presentar planes, ¿cómo se manifiesta?, hay que proponer directivas, orientaciones y consignas de acción. Como se ve, es mucho el trabajo. El Secretario Político tiene que resumir, en cierta forma, todo el trabajo de todos los secretarios y convertirlo en orientación general. Pero también, a la vez, tiene que ayudar a que esa orientación general se convierta en trabajo concreto en cada una de las secretarías. Sobre todo, el secretario político debe escribir mucho.

Leo: ¿Cómo así?

Aureliano: Sobre eso de escribir hay que hacer un paréntesis chiquitico: la tradición mamerta es escribir lo menos y hablar lo más y, lógicamente, hacer lo menos posible (risas). Hay una relación directa, aunque no fácil de ver, entre el pensamiento escrito que es la forma más alta de pensamiento, es la más clara, la más precisa, la más concisa y la conciencia de la clase obrera. La conciencia obrera inevitablemente tiene que llegar a expresarse como pensamiento escrito; no en balde los grandes partidos y las grandes revoluciones han producido una enorme cantidad de literatura revolucionaria, no es porque tuviéramos literatos al frente, porque Lenin fuera un literato, o Mao fuera un literato, Marx fuera un literato ó Stalin fuera un literato, independientemente de las cualidades de ellos como dirigentes, es el fruto de una exigencia misma del Movimiento Obrero, de la clase más moderna, la clase más avanzada, que exige la más alta forma de desarrollo del pensamiento humano que es el pensamiento escrito. Entonces no se concibe un Partido que no escriba. No se concibe un Secretario Político que no esté constantemente pasando resumen escrito de experiencias, evaluación escrita de las acciones, presentación de proyectos de planes por escrito; cuando un Secretario Político no escribe, es el primer síntoma de que es “malito”, de que no está cumpliendo bien sus tareas. Escribir no sólo para sintetizar la lucha ideológica, sino también para promoverla. Por ejemplo, tenemos una discusión, acerca del trabajo en ……, un trabajo concreto del regional, ¿cual es la obligación del secretario político? Saber detectar rápidamente las divergencias, las opiniones distintas, a veces encontradas, a veces contradictorias, que surgen en su organismo. El secretario tiene que ir adelante para que no se agudicen artificialmente y debe plantearlas y crear el ambiente para que se discutan y se superen las divergencias y se tomen las orientaciones correctas. ¿Por qué surgen divergencias sobre un trabajo como el de ….? Porque han cambiado las circunstancias, porque ha pasado un tiempo, porque ya hay experiencia de unos y de otros, cada uno la ve de un ángulo distinto, de acuerdo a su trabajo, de su posición personal, han cambiado muchas cosas e inevitablemente surgen divergencias entre los miembros del organismo. La tarea del Secretario Político es, primero, recoger las diversas opiniones, para promoverla la lucha, para que lo que está camuflado o no plenamente consciente, salga a flote a través de la discusión de los camaradas; segundo debe presentar un documento sintetizando esas ideas.

La segunda obligación es la unidad. Mejor dicho la lucha por la unidad. En la medida que el Secretario Político cumpla bien su misión de promover la lucha ideológica, está salvaguardando la unidad.

Leo: ¿Por qué?

Aureliano: Porque, en realidad, lo que llamamos “UNIDAD” es el proceso UNIDAD-LUCHA-UNIDAD. En toda discusión tomamos como centro la realidad y como guía el mlm, los estatutos, el programa y las decisiones de la Organización. Sobre esa base de unidad el secretario político debe promover la lucha para alcanzar un grado más alto de unidad; si no promueve la lucha, su gente no va a estar unida. Por eso el Secretario Político es el jefe y responsable de la unidad. Si la unidad en un organismo no marcha bien ¿quién tiene la responsabilidad? ¡El Secretario Político! Él es el principal responsable de ella. Si no ha trabajado bien en ese terreno, si no ha sido un luchador incansable por la unidad, su organismo inevitablemente se reciente de unidad y termina por ser un organismo inoperante, dividido, sin unidad de voluntad, sin unidad de acción y su organismo se acaba. El responsable de eso es el Secretario Político.

Si el Secretario Político cumple bien esas dos funciones, está cumpliendo el 70% de su trabajo. Es lo primero que tenemos que evaluar en un Secretario Político, si está cumpliendo esas dos cosas. Las otras funciones, o sea el 20%, son coordinar todo el trabajo y representar al organismo en sus relaciones con los organismos superiores. A propósito de “representar”, hay que resaltar que el secretario político debe esforzarse por combatir el localismo, el grupismo, que es un defecto que fácilmente prende en los Secretarios Políticos. Porque comienzan a pensar solo en su organismo y se les olvida el Partido, se le olvida la clase obrera, se le olvida la revolución y creen que están trabajando sólo para ese organismo, para tener el mejor organismo del mundo, aunque los otros marchen mal, aunque no les colabore a los otros. Es decir, representar al organismo en su relación con los otros organismos del partido implica no ser grupista, implica pensar en grande, mantener siempre los mejores ideales de la clase obrera, porque si no se cae en el espíritu estrecho de tener un buen organismo, el suyo, aunque la revolución ande mal. Eso sí es un defecto grande. Mirándolo desde otro ángulo y resumiendo: los Secretarios Políticos deben cumplir el papel de “jefe de escuadra”

Leo: ¿Qué es un “jefe de escuadra”?

Aureliano: Es el que hace que los miembros de un organismo marchen al mismo paso y que nadie se salga de la fila; implica el saber dominar el método y estilo de dirección y de trabajo. Convocar a las reuniones apropiadas, dando bando a la población, trazando las orientaciones generales, las orientaciones concretas y abriendo la brecha. Entre las organizaciones pequeñoburguesas se usa mucho el “ordeno y mando”: que el “jefe” es el mandamás; es decir “yo mando, ustedes obedecen”, y luego “yo les regaño si hacen mal las cosas y los alabo si hacen las cosas bien, pero las alabanzas van sobre todo para mí que soy el sabio porque si hicieron las cosas es porque les orienté bien”. ¡Eso es falso! Eso no tiene nada que ver con el estilo de trabajo de los comunistas. El Secretario Político no solo tiene que resumir las orientaciones, luchar porque los planes y las tareas sean lo mejor planificados y que se chequeen, sino tiene que abrir la brecha, tiene que trabajar en todos los frentes. No solo para adquirir experiencia sino porque está al frente. Ser “jefe de escuadra” significa ponerle el pecho de primero a todas las tareas, marchar adelante; no se concibe un Secretario Político que nunca haga propaganda, que nunca haga educación, que nunca organice a nadie, que no venda un periódico; nosotros estamos tratando de formar a los cuadros con ese espíritu. Que incluso todo Secretario Político venda el periódico humildemente, como cualquier otro compañero, que haga propaganda, que eduque, que organice. El secretario político debe dominar todos los frentes de la política.

Leo: ¿Y la secretaría de organización?

Aureliano: Nosotros, por las cuestiones de clandestinidad, debemos tener células y comités de dirección pequeñitos, y juntamos las Secretarias Política y de Organización como responsabilidad de un mismo camarada; por eso los compañeros que han estado en organismos por largo tiempo creen que es lo mismo, pero perfectamente pueden estar separadas y cumplen realmente labores distintas.

El Secretario de Organización tiene que responder por el crecimiento de la Organización. La duplicación de la célula si se trata del secretario de organización de una célula, el crecimiento general del regional cuando sea el Secretario de Organización del Regional y el crecimiento general de la Organización si es un Secretario del ejecutivo del Comité de Dirección. Es muy concreto: hay que atraer nuevos combatientes a las filas del Partido ¿Con qué métodos? !Todos¡ La labor central, no solo en este momento, sino durante mucho tiempo, va a ser la construcción del partido mismo. Incluso después del congreso del Partido, la construcción del Partido va a ser permanente hasta que se acabe el Partido, hasta que se disuelva el Partido, cuando se acaben las clases sociales. La construcción en lo ideológico y en lo político se materializa en lo organizativo. Es imposible un Partido cualitativamente muy bueno, de vanguardia, que no se transforme en cuantitativamente bueno, porque no existe calidad sin cantidad; hay una transformación mutua de la calidad en cantidad y de la cantidad en calidad. El Secretario de Organización es responsable, en mucho, de la cantidad. Tiene que vigilar los planes de crecimiento de los organismos del Partido, los planes de promoción de obreros, mantener los criterios de admisión.

Hay un magnífico discurso de Lenin en la muerte de Sverlov (que era un gran organizador). Todo secretario de organización debiera volver a leer ese discurso. Lenin describe con mucha brillantez el papel de los secretarios de organización. Los bolcheviques tenían un “secreto” que los hacía tremendamente fuertes, tan fuertes que eran capaces de aguantar las persecuciones de la policía zarista, de las centurias negras, la lucha contra el oportunismo, la clandestinidad y de todos los golpes eran capaces de sobrevivir. Eso tenía un “secreto”: unas profundas raíces organizativas entre la clase obrera.

Ellos organizaban; esa era la clave; tenían los obreros de vanguardia completamente comprometidos con la causa revolucionaria y eso se manifiesta en organización. El que no está organizado, no está comprometido a fondo con la causa revolucionaria así hable bonito, así sea muy brillante, así ayude en muchos aspectos de la revolución. En el terreno de organización se concreta toda la ideología, toda la política, porque al fin y al cabo si nuestras ideas, nuestro programa, no pasan de ser una teoría no servirían para nada. Para convertirse en fuerza material, se requiere la organización. Sin organización la clase obrera no es nada.

Los obreros viejos entienden esto mucho mejor que los nuevos y que los compañeros que vienen de la pequeña burguesía. A estos les es más difícil entenderlo; constantemente le plantean a uno (o por lo menos le dan a entender) que lo importante es trabajar por la revolución, que no hay que someterse tanto a la disciplina, que eso hay que dejarlo para los obreros que son “fieles seguidores”. ¡Eso es falso! El obrero consciente no rechaza sino que quiere una organización con la más alta disciplina, férrea. Porque el obrero sabe, por la experiencia de la fábrica, que sin disciplina y organización no se construye nada en el mundo. Eso lo aprende uno en la fábrica; la fábrica es la organización de la producción, es pasar del artesanalismo de la producción campesina desperdigada y desorganizada a la perfección de la organización en la fábrica que es altísima. ¡Hay que haber vivido en una fábrica, para saber cómo todo depende de la organización!

La organización del partido también tiene que ser una máquina. La queja de los intelectuales de que “me quieren tratar como rueda y tornillo de una máquina”, “como un objeto”, es una queja anarquista; el obrero no rechaza ser la rueda o la tuerca más humilde de la máquina del partido; no nos importa serlo, porque sabemos que necesitamos esa máquina muy perfecta, muy engrasada, funcionando siempre con agilidad, si queremos derrotar una clase que tiene ahora más fuerza que nosotros, más organización y tiene el poder y si queremos tumbarla debemos tener una máquina mucho más perfecta que la de ellos. En resumen, el secretario de organización tiene que hacer que la organización crezca, segundo que funcione como una máquina, como un reloj.

Leo ¿A qué debemos prestarle atención principalmente en estos momentos?

Aureliano: La organización no es que exista una célula y otra y otra. Es todo un sistema de organismos, y cuando se dice “sistema” queremos decir algo vivo, que funciona, que tiene una sabia, que tiene unas comunicaciones, que transmite movimiento, es variado y complejo. La Unión no tiene todavía una organización compleja, todavía es una organización muy simple; apenas tenemos dos tipos de organismos: la célula y los organismos de dirección (los comités regionales y el comité de dirección); en el futuro, la organización del partido, tendrá muchas otras “ruedas y tornillos” y necesita muchas otras “correas de transmisión” con las masas: sindicatos, cooperativas, organizaciones de masas de lo más variadas, que tienen que encajar y engranar con la “máquina” del partido.

Otra de las funciones del secretario de organización es la seguridad. Es responsable de mantener el carácter clandestino de la organización. Siempre en una sociedad burguesa habrá miles de oportunidades de hacernos públicos; aún más, inevitablemente algunos de nuestros camaradas tendrán que hacer trabajo como dirigentes de organizaciones como los sindicatos y las cooperativas y esto es fuente de frecuentes tendencias de derecha. Esa necesidad y posibilidad nos generan desviaciones cuando se comienza a poner esa necesidad y posibilidad por encima de lo clandestino. Por ejemplo, en un club obrero, en una junta comunal, en una cinemateca, no se puede olvidar nunca que es parte de la organización clandestina, es una parte de ella que tiene una careta “legal”, a veces muy frágil. Hay que tener sagacidad para sostener organismos públicos, como parte de una organización que sigue siendo clandestina. En el caso concreto de ……, tiene que estar trabajando con ese criterio; no con el criterio de que es pública y ya por eso está protegida de los golpes de la policía política. Se van a dar muchas más posibilidades y oportunidades de utilizar diversas “caretas” para nuestro trabajo, tenemos que calar en esas organizaciones que son extensiones, que son parte, en cierto sentido, de la organización del partido; siempre teniendo el criterio de que no son “simples” organizaciones públicas, sino un ropaje de nuestra actividad revolucionaria. Esta es una de las misiones más difíciles de un secretario de organización: luchar con las tendencias derechistas que se presenten en ese terreno. (Y tener los ojos abiertos para cuando surja su contrario, el otzovismo)

Para que la organización funcione como un relojito, debemos perfeccionar dos aspectos: el sistema de reuniones y el sistema de informes; no es el único problema, pero si en el actual período de construcción del partido logramos alcanzar mucha perfección en ellos, alcanzaremos muchos éxitos y nos prepararemos para alcanzar una organización mucho más compleja y mucho más eficaz para la lucha por el poder.

Leo: ¿Qué es el sistema de reuniones?

Aureliano: Algo aparentemente muy simple: hacemos unas reuniones, un mínimo de ellas ordenadas por los estatutos, unas de estudio y otras de trabajo y evaluación. Estas reuniones son la expresión material más concreta de la existencia de la organización. En las reuniones se estudia, se debate, se planifica el trabajo político, se ejerce la autocrítica y la crítica, se trazan las orientaciones para las masas, se eligen los delegados a los eventos democráticos de la organización, etc. En una palabra, se traza la dirección colectiva y se asignan y chequean las responsabilidades individuales.

Por eso el secretario de organización tiene que preparar minuciosamente cada reunión; de lo contrario las reuniones se vuelven tediosas, aburridoras, inefectivas. En el 90% de los casos en que los organismos comienzan a fallar en el sistema de reuniones, es decir que la gente no va o llega tarde, es porque inconscientemente la gente rechaza un sistema de reuniones tedioso, que no responde a las necesidades del trabajo revolucionario, que son una rutina.

El secretario debe proponer los órdenes del día y facilitar los materiales, promover que las reuniones sean vivas y correspondan con la realidad y den respuesta a las necesidades del trabajo. El sistema de reuniones le debe garantizar a todos los asistentes que corresponda con sus horarios, conciliar a veces que algunos trabajan de día o de noche, y hay que volverse hábiles, eso no es un atranque. Le preguntan a un secretario de organización: “compañero ¿por qué no pueden hacer reuniones en su organismo?” y él dice, es que éste trabaja de noche, aquel de día, éste tiene tal horario… ¡Es mentira, siempre se pueden hacer reuniones! La cuestión es que sean fructíferas, que correspondan a las necesidades del trabajo político. Así es un gusto ir a las reuniones y todos los compañeros harán esfuerzos para cuadrar sus horarios.

El otro defecto que debemos combatir es el de las reuniones larguísimas. Eso es una herencia de la Revista Contradicción, y los secretarios de organización tienen que superar ese defecto que en Contradicción era una necesidad y una cualidad.

Contradicción era un grupo de propagandistas y tenía unas tareas muy distintas a las de la Unión en este período. Las reuniones eran largas porque se tenía que discutir al detalle, tocaba ponerse de acuerdo en la línea general, había mucho qué discutir: las reuniones lógicamente eran larguísimas, de días y noches enteros y esto se les pegó a algunos camaradas. Estamos en un periodo donde se requiere una organización para hacer trabajo político, y por tanto exige otro tipo de reuniones, distintas a Contradicción; las reuniones de la Unión (y del Partido en el futuro) tienen que ser reuniones políticas, incluso las de educación. Se discuten los informes y las propuestas, se vota suficiente ilustración, se pasa a aprobar o desaprobar las propuestas y listo. Incluso por seguridad las reuniones no deben ser largas. Eso es responsabilidad del secretario de organización. Un buen consejo es ponerse metas; claro, de acuerdo a las condiciones del trabajo (algunas deben ser más cortas, otras más largas), pero, por ejemplo una célula, en condiciones normales, no tiene por qué hacer reuniones de más de dos horas; es suficiente dos horas para tratar los problemas que haya; porque se reúnen cada semana para evaluar, resolver el trabajo y cada semana para estudiar; con dos horas tiene que ser suficiente. Reuniones de célula que duren más de dos horas es porque la mitad del tiempo se va charlando y no es correcto; Hay que ser muy ágiles, muy eficaces.

Si existe un organismo que necesita 4 o 5 horas para reunirse tiene muy mala unidad, o les falta estudiar, o algo anormal pasa. Los secretarios de organización deben fijarse metas: esforzarse por hacer reuniones de dos horas, por ejemplo, incluso cortando constantemente (“este no es el tema que está en debate”…); dar seriedad y formalidad a nuestras reuniones; lo otro es un cierto informalismo que nos viene de la sociedad en que vivimos (por el enorme desempleo y “la informalidad” en la producción y el comercio); al fin y al cabo la organización es una cosa ¡formal! y hay que decirlo así, en letras grandes. Lo organizativo es lo formal; es decir una forma que adquiere la política; debemos ser formales, estrictos, no hablar más de lo necesario, el que no tiene nada qué decir, que no se invente cosas, no está obligado a hablar cuando no tiene qué decir; eso es darle formalidad, seriedad y funcionamiento político práctico a la organización.

Leo: ¿En cuanto al sistema de informes?:

Aureliano: Aparentemente el sistema de informes es sólo una molestia. Pero es que no se trata de escribir y escribir informes sino de crear un sistema de informes, que es uno de los dos pilares del sistema de organización; sin ese sistema no puede subsistir. La organización celular del partido, es una analogía a la organización celular de los organismos vivos: las células no pueden existir, como parte de un organismo, sin comunicación permanente con todo el organismo; es decir hay un intercambio de proteínas, alimentos, desechos, proteínas; la célula biológica es autónoma, es capaz de vivir por sí misma, porque es capaz de reproducirse, crecer y morir por sí misma. Debido a sus fuertes contradicciones internas es muy autónoma, pero está completamente ligada de mil formas al organismo, depende de él y está subordinada a él. Si no hay eso, la célula se vuelve un cáncer. ¿Cuándo una célula se vuelve cancerosa? cuando no es capaz de comunicarse con el resto del organismo, cuando no es capaz de intercambiar fluidos de acuerdo al plan general del organismo, cuando no es capaz de producir para el organismo y de recibir del organismo.

Entre nosotros, el sistema de informes es ese líquido vital que circula de organismo a organismo. Cada mes un informe (¡más sin embargo no se cumple!). Entonces debe ser responsabilidad del secretario de organización velar porque se hagan los informes; informes buenos, no el informe anecdótico, formalista, sino informes vivos; a veces es mejor un informe que no tenga el estricto nombre de “informe político de tal organismo”, sino algo que tenga que ver con el real trabajo de los revolucionarios, con la política, con la vida; un análisis inteligente, unas propuestas inteligentes, eso es un informe; una corresponsalía inteligente, eso es un informe. Sólo así podemos tener un sistema de dirección; sin informes no hay sistema de dirección, ni se recogen las ideas de las masas, ni hay forma de que las ideas vuelvan procesadas, con orientaciones, a las masas.

Leo: hablemos de la Secretaría de Propaganda:

Aureliano: Entre nosotros esta secretaría adquiere una importancia extraordinaria por el periodo que atravesamos; no siempre va a ser así. Allí deberían estar, por ahora, los mejores camaradas: la gente más capaz, los mejores escritores, los que tengan más capacidad de vinculación a las masas, porque para nosotros el trabajo de propaganda, y sobre todo el periódico RO, son la herramienta alrededor de la cual se está desarrollando todo el trabajo, necesitamos ahí concentrar buena cantidad de fuerzas, y de la mejor calidad. En los estatutos dice que debemos hacer que las ideas, tareas, consignas de la organización lleguen a las masas. Y los instrumentos para ello, por ahora, son la literatura revolucionaria, la edición de libros, folletos, la prensa revolucionaria y las intervenciones orales de los camaradas ante las masas. Pero no se puede olvidar que el trabajo cultural es parte de la secretaría de propaganda. En la época del partido ML fue muy rico el trabajo cultural, pero ahora no lo tenemos por estrechez del movimiento actual, no porque no sea necesario; existían grupos de música, teatro, de pintores. Así pues, el trabajo de propaganda es muy amplio porque incluye el trabajo artístico y cultural como parte de la propaganda del partido; los secretarios de propaganda deben ampliar sus miras en este sentido así no sean artistas, escritores o pintores. Hay que aclarar que sin ellos no somos capaces de hacer un partido y una revolución; tenemos que luchar por conquistarlos; no es que todos nos transformemos en eso, sino ser capaces de atraerlos porque la sociedad los produce, ser capaces de organizar y movilizar en ese terreno y esa es una responsabilidad de la secretaría de propaganda.

Leo: pero ¿mientras tanto que es lo más urgente?

Aureliano: En el momento el secretario tiene unas funciones muy urgentes, e incluso angustiosas: la distribución del periódico es uno de los principales atranques, es un reto que seguramente vamos a superar no sin desazones, “lágrimas y sudores”. Hay que aprender a ser distribuidores de la propaganda; somos muy estrechos en eso, somos completamente artesanos, “miserables artesanos”, como decía Lenin, para distribuir la propaganda; necesitamos gente que aprenda y se especialice en eso, porque por lo visto estamos en el país de los ciegos y nosotros somos tuertos, es decir, no tenemos a nadie a quién aprenderle; pues peor están las otras organizacions MLM en Colombia, porque ni le dan importancia a la propaganda, ni quieren aprender. Nos toca a nosotros mismos aprender, sacar a los compañeros más capaces y especializarlos en ese terreno. Algunos camaradas piensan que distribuir el periódico es simplemente llevarlo a la fábrica y venderlo (y eso es vital y es importante y es clave, pero no suficiente), porque piensan que la relación del socialismo con las masas, es solo la relación directa de los militantes del partido con los obreros de las fábricas (y esto tiene un aspecto cierto y muy importante) pero es apenas parte de la verdad: la sociedad capitalista tiene construidos unos canales para la circulación de las ideas, es decir para la propaganda, desde antes de que surgiera el movimiento consciente de la clase obrera y nosotros tenemos que aprovecharlos. Un secretario hábil tiene que aprender a conocerlos y dominarlos como el más sagaz de los publicistas burgueses. Hay que aprovechar la circulación de las ideas comunistas a través de las librerías, la radio, la televisión, la intelectualidad de las universidades, de los colegios, los maestros. Muchas veces las ideas revolucionarias no pueden llegar directamente a las masas a través de los medios del partido sino a través de otros sectores de la sociedad, de los estudiantes, de los profesores, de la misma prensa burguesa. Si nos limitamos a lo que podemos hacer con nuestras propias manos, no tendremos cuando hacer una revolución en Colombia, porque hasta dentro de mucho tiempo la organización comunista en Colombia no podrá llegar a todos los rincones del país, ni siquiera a todas las fábricas. Nosotros hemos escogido unas fábricas para hacernos fuertes allí, pero no podemos restringir nuestro plan de propaganda a los planes meramente organizativos. La organización si tenemos que construirla como un vínculo directo entre los militantes actuales y los nuevos (todo militante nuevo tiene que ser recomendado por un militante viejo), la organización crece de esa manera; pero la propaganda crece no solo de esa sino de otra: tiene que crecer y tiene que llegar a toda la clase obrera incluso en donde no estamos haciendo organización, porque eso beneficia de contragolpe al trabajo de organización. El problema de distribución no es sencillo, es complejo: y no se piense que somos sabios, somos ignorantes; todo camarada que crea que sabe mucho de distribución, está cometiendo el principal de los errores. Estamos aprendiendo: las ideas incorrectas que hay entre nosotros alrededor de eso se manifiesta en una repulsa a que la propaganda se distribuya ampliamente. Es una vieja discusión que ha habido entre nosotros y que podremos graficar así: hay unos camaradas que son partidarios, en el terreno de propaganda, de sembrar con recatoncito, como el campesino antiguo que cogía dos granitos de maíz, hacía un huequito en el recatón, tiraba dos granitos, entonces su sembrado no llegaba sino hasta donde llegara su recatón y su propia mano; la otra idea, la leninista, es que en propaganda tenemos que sembrar con máquina “combinada”, al voleo. El extremoizquierdismo siempre trabaja artesanalmente en el terreno de la propaganda. Primero que todo, porque no cree realmente en la propaganda, no cree que las masas con la sola ayuda de la propaganda sean capaces de orientarse; el extremoizquierdista no cree sino en el trabajo que él personalmente puede hacer en un sector de masas o entre individuos aislados; el marxista cree en las masas y cree que si a las masas les llega la propaganda, aunque no hayan visto en su vida un militante del partido, van a coger esas ideas y van a aprender a desenvolverse, a organizarse y a acercarse por sí mismos al partido.

Leo: ¿Cómo funcionaba la Secretaría de Propaganda en la Línea Proletaria del viejo partido M.L.?

Aureliano: En el partido (ml), las ideas del extremoizquierdismo limitaban la propaganda: malos métodos de distribución, escaso tiraje, imperiodicidad; cuando en el Regional CAM, combatiendo el extremoizquierdismo, decidimos hacer del periódico regional del partido un periódico estrictamente mensual, con un gran tiraje y repartido ampliamente, el periódico mismo, que se llamaba «Liberación», hizo un trabajo; el regional en esa época era todo el norte del Valle y toda la zona cafetera, es decir, norte del Valle, norte del Tolima, Quindío, Risaralda y Caldas, pero realmente el partido estaba suscrito a Manizales, Pereira y Cartago, era la única parte donde había organización de partido; cuando cambiamos el concepto en la propaganda y la distribución y comenzamos a mandar periódicos por todo el valle, por todo el Quindío, el periódico «Liberación» hizo «sólo» su trabajo: el fruto práctico es que la organización se extendió hasta Buga por el Valle, se extendió por todo el Quindío, se extendió a Risaralda. El periódico empezó a llegar a partes que nosotros no nos imaginábamos y comenzamos a tener contactos sobre todo con sectores del proletariado agrícola; entonces el partido mandó algunos cuadros y efectivamente, se encontraron con organizaciones hechas por iniciativa propia de los obreros que eran especies de clubes de lectores del periódico «Liberación» y que se reunían a leerlo. Por ejemplo en Buga, se reunían a leer el periódico clandestinamente y eran partidarios de «Liberación» y del partido y del Epl, sin tener contacto organizativo, pero lo tenían ya ideológico y político, entonces no fue sino llegar y armar la organización. El principio es éste: nada de la propaganda que usted haga entre las masas, se pierde. El secretario de propaganda tiene que tener en cuenta esto: nunca se pierde la propaganda, así la organización no pueda recoger los frutos inmediata o directamente, pero ella da frutos, porque las ideas prenden en las masas.

En el terreno de distribución, tienen mucho qué hacer los secretarios, sobre todo, descubrir, inventar, avanzar, aprender a salir de esa estrechez en que estamos en ese terreno, lo otro son las responsabilidades más conocidas de los propagandistas, es decir, ser los corresponsales por derecho propio (¡y por obligación propia!) del periódico, los principales distribuidores del periódico, los organizadores de la distribución y las corresponsalías. Por lo demás, necesitamos que se especialicen (y va a ser una labor nueva de los secretarios) como propagandistas y agitadores de viva voz. En Colombia las características de la revolución son tales que se va a requerir un gran contingente de propagandistas orales. Si uno se pone a ver qué pasó el “9 de Abril” encuentra que una de las causas (dentro de las muchas, no la única) del fracaso del “9 de Abril”, es que el gaitanismo no tenía sino un sólo propagandista y agitador: Gaitán. Una de las cosas más notables de esa gran acción de masas es que no tuvo agitadores (y la agitación oral era la única forma de dirigir el movimiento y darle organización práctica). Y es seguro que en el futuro se van a presentar otros “nueves de abril” con una fuerza revolucionaria diez veces mayor que el del 48. El partido del proletariado necesitará agitadores hábiles, autorizados, conocidos de las masas. Entonces es un reto de los secretarios, ir formando las escuadras de agitadores desde ya, porque eso no se improvisa, ni se prepara en 8 días. Cuando se acerquen los grandes acontecimientos, hay que tenerlos listos, preparados, fogueados.

Leo: Pasemos a la Secretaría de Masas.

Aureliano: La principal obligación es hacer que las organizaciones de las masas florezcan y crezcan; es decir que las masas cada vez estén mejor y más organizadas; que las organizaciones de masas sean poderosas y grandes; pero también en calidad, ¿qué significa que crezcan en calidad? Eso se puede resumir en una sola idea: ¡que cada vez estén más cerca del partido! Ese es el secreto de un buen secretario de masas. Que las organizaciones de masas tengan una relación cercana al partido, que acepten su política, que acepten sus orientaciones, que aprendan sus métodos de trabajo, que sean parte de la revolución. Esa es la diferencia entre un secretario de masas nuestro y un secretario de masas mamerto. A estos sólo les interesa que haya muchos sindicatos, dicen pues que han construido tantos sindicatos, tantas cooperativas, tantas juntas de acción comunal, tantas ligas campesinas, y eso no es ninguna gracia si no están unidos al partido. “Unido” no significa unidad burocrática, formal, ni directamente organizativa, sino unido por los mil lazos que tiene el partido que aprender a fabricar con las masas, es decir los lazos ideológicos y políticos; que entre ellas circule la propaganda del partido, se acepte la dirección del partido, se acepte su política, sus consignas tácticas y para eso hay mucho qué trabajar, porque la relación con las organizaciones de masas no pueden ser de “ordeno y mando” (el partido ordena y las organizaciones de masas obedecen), esa no es la relación correcta, esa es la burocrática de los mamertos que siempre les salen por la culata, porque las masas simplemente les hacen pistola.

En Colombia es muy notable eso. Por ejemplo el partido “comunista” (revisionista) “dirigía” cientos de sindicatos, con muchos obreros, donde eran hegemónicos en las directivas, pero el partido, en su máximo trabajo que era ir a elecciones, daba orden de votar por sus candidatos y nadie de esos sindicatos votaba por esos candidatos y no salía ni uno elegido ¡No tenían nada! ¿Por qué? Porque las masas no compartían la política del partido. Entonces crear esos vínculos, es hacer que las masas entiendan, dominen y practiquen las consignas, la línea, el programa y la orientación general del partido, de resto por más que se diga “esa organización la hicimos nosotros”, por más que se diga que “ese sindicato lo hicimos”, por más que se diga “tenemos un camarada” o “toda la Junta Directiva son camaradas”, no tenemos nada. Al menos la revolución no tiene nada. Eso es organizar para que los oportunistas vengan a dirigir. El secretario de masas tiene, no solo impulsar que las organizaciones de masas crezcan, sean poderosas, sino que tengan una correcta política, que tengan un lazo ideológico y político con el partido. ¿Con qué métodos? A través de la educación, a través de la difusión de los métodos de dirección y estilos de trabajo, a través de la difusión del programa.

En Colombia, tenemos que cuidarnos de la solución facilista para construir estos lazos con las masas. La solución fácil de los grupos pequeño burgueses en Colombia son las llamadas “organizaciones intermedias”. ¿Qué son las tales “organizaciones intermedias”? Son dizque organizaciones que están entre el partido y las masas. La teoría marxista del partido o del trabajo entre las masas, no comprende sino dos formas generales de organización: ó el partido de vanguardia o las organizaciones amplias de masas; ninguna otra; todas esas otras formas de organizaciones intermedias: comités intersindicales, comités amplios, son partidos pequeños de pequeñoburgueses, indisciplinados, y eclécticos; son formas indefinidas que los militantes de las organizaciones extremoizquierdistas usan para ahorrarse el trabajo de ó hacer partido de verdad, organización firme, disciplinada, comprometida, clara, sin eclecticismo, u organizaciones de masas amplias, poderosas y fuertes. Entonces hacen un intermedio que es un partidito, que está entre el partido y las masas. En esencia son partidos pequeñoburgueses, indisciplinados, poco firmes, eclécticos. En Colombia ha habido muchos, uno que se llamó “¡A Luchar!”, que fue muy “famosa”. En realidad, limitan el desarrollo del partido del proletariado y limitan el crecimiento y fortalecimiento de las verdaderas organizaciones de masas.

Eso se basa, en el fondo, en un desprecio a las masas. Pero para nosotros son vitales las organizaciones de las masas, no podemos olvidarlas o abandonarlas y les damos mucho valor, porque el Partido solo, por más grande y poderosa que sea su organización, no podrá hacer la revolución sin organizar a las masas, a no ser que nos resignáramos a ser un grupo aislado de las masas, una secta completamente aislada de las masas.

¿Qué es lo que ha pasado en Colombia, que ciertas organizaciones muy cerradas no logran un contacto con las masas, con sus organizaciones y les parece que esto es mucho mérito! Que no se meten con los sindicatos porque les parece sindicalerismo, porque les parece derechismo. No! Hay que tener las dos cosas: el partido y las poderosas organizaciones de masas y el secreto táctico es acercar, unir, juntar, colaborar, establecer la relación más íntima posible. Cuando acusaban a los bolcheviques de querer conquistar los sindicatos (y decían que eso era un abuso de los bolcheviques, porque los sindicatos no eran de nadie), Lenin altivamente les respondía, claro nosotros estamos en campaña por conquistar todos los sindicatos en Rusia y ténganse fino, porque los vamos a conquistar. Hay que acercar el sindicato al partido. En eso consiste la clave de actuación de los comunistas en las organizaciones de masas; si no hacemos eso, estamos trabajando para que otros cosechen, y en últimas para que el enemigo las utilice. Esto lo tienen que aprender los secretarios de masas: cómo acercar, cómo atraer. Nosotros tenemos ahora unas tareas concretas de acuerdo a la resolución sobre los sindicatos, que es buen campo para aprender. El movimiento sindical en Colombia quedó reducido a menos del 2% de los trabajadores en activo por la persecución del estado y por la traición de los jefes sindicales oportunistas (moires, mamertos, liberales y socialdemócratas).

Entonces, hay que hacer sindicatos en Colombia; pero algunos dicen, ¿eso no es derechismo? No, eso no es derechismo, es una necesidad de la clase obrera hacer poderosas organizaciones sindicales arrimadas, lo más cerca posible, al partido. La cercanía depende de muchas circunstancias, pero lo más cerca posible.

Por lo demás las organizaciones de masas no son sólo los sindicatos; las hay y las habrá en cada campo de la lucha clases, pero la táctica es la misma: lo más cerca posible al partido, las mejores relaciones con él. Donde no hay organizaciones de masas no tenemos nada, aunque tengamos alguna influencia ideológica y circule la propaganda. Digo nada entre comillas, claro; lo digo en el sentido político. La habilidad del secretario de masas es hacer que esa influencia ideológica y propagandística se convierta en organización de masas, porque, en el sentido político, vaya usted a hacer algo sin organización de las masas; si usted no tiene a las masas organizadas, no es capaz de movilizarlas para nada y la compleja revolución consiste en algo muy simple: en organizar y movilizar las masas para enfrentarlas con el enemigo.

Leo: ¿Esa afirmación es una exageración para resaltar la importancia de las organizaciones de masas?

Aureliano: Eso puede parecer una exageración, pero en el fondo es así. Simplificando: en eso consiste el trabajo revolucionario, ese es el 90% del trabajo revolucionario y el secretario de masas es clave en eso, y eso debe tenerlo siempre en la cabeza. Claro no es lo único, hay que hacer el trabajo de propaganda, el trabajo teórico, el trabajo de organización propiamente del partido, el trabajo militar. ¿Pero si a uno lo apuran a decir “qué es lo que ustedes hacen?” Tendremos que decir: “bregar a organizar y movilizar a las masas para vencer al imperialismo, la burguesía y los terratenientes”. Esa debiera ser la consigna de los secretarios de masas, eso es grande y a cualquier secretario de masas lo va a asustar, pero se trata de que entendamos la magnitud de nuestras tareas, para que nos vayamos haciendo a la idea de que tenemos que hacerlas, nos quitemos el miedo y las asumamos con valor, con decisión, con buen ánimo, que seguro somos capaces.

Leo: ¿Y cómo debe ser la relación con los dirigentes naturales de las masas?

Aureliano: Dirigentes naturales de masas los hay en todas las revoluciones, sí, claro, y destacadísimos; sin esos dirigentes de masas, incluso como miembros del partido y también dirigentes del partido, es imposible un estrecho contacto con las organizaciones de masas; tenemos que formar toda una generación de dirigentes de masas comunistas, y nosotros tenemos algunos buenos camaradas que debemos aprovechar para eso, que han demostrado ser leales a la clase obrera, tienen algunos defectos lógicamente, pero debemos educarlos mejor, prepararlos más y esforzarnos y eso es una obligación de los secretarios de masas. Lo otro es que el secretario de masas no necesariamente tiene que ser un dirigente alguna organización de masas, no. Es un dirigente político. No es que haya que ser presidente de un sindicato para ser secretario de masas en la organización; es un dirigente político, sólo que trabaja en un frente especial de la política que son las organizaciones de masas.

Hay una anécdota de esto: Pedro León (Secretario Político del PCC(ML) después de la muerte del camarada Pedro Vásquez) decía que la lucha sindical corrompe a los comunistas y se basaba en hechos exactos: fulano de tal, dirigente sindical y vea en lo que terminó, en burócrata, en funcionarios sindical corrupto; pero nosotros le decíamos: si la lucha de resistencia es parte de la lucha de clases y la lucha de clases es una fuente de conocimiento, de superación y de transformación de los comunistas, no puede ser que sea el único terreno de la lucha de clases, que en vez de producirnos comunistas, nos produzca solo oportunistas; más bien, le decíamos, lo que falla es algo de la política de masas del partido; si del frente militar, es decir del EPL, salían buenos comunistas, del terreno de la propaganda salen buenos comunistas, porque de la lucha de masas sindical no nos salen sino oportunistas, traidores y desgraciados? No son las masas las que fallan o el trabajo de masas, es la política del partido frente a las masas la que está fallando; y efectivamente, el partido había caído en el extremo”izquierdismo”, entonces despreciaba las organizaciones de masas, no las educaba, no las movilizaba para enfrentarlas al enemigo, eso no producía sino corrupción y gente arribista que hacía carrera, que finalmente terminaba por retirarse del partido y volviéndose en cierto sentido competidores del partido, hacían sus feudos propios y se volvían intocables. Nosotros tenemos que superar eso y adoptar una política marxista de acercamiento entre las organizaciones de masas y el partido.

Leo: Refirámonos también a la Secretaría Militar.

Aureliano: En el terreno militar, como en todo el trabajo político, las cosas son más fáciles cuando se está desarrollando una lucha armada abierta, cuando se está en una Guerra Popular. Stalin tenía razón, una de las características y ventajas de la revolución china era que la revolución armada combatía la contrarrevolución armada, eso es una enorme ventaja y en cierta forma hace que nuestro trabajo sea fácil cuando se dan esas condiciones, pues hay un solo criterio básico y toda la política se simplifica: la guerra es la política por otros medios, es la forma superior de la lucha política, la más directa y más clara. En una organización que esté librando lucha armada, la secretaría militar tiene unas funciones claras y exactas: el secretario militar es un comisario militar, la forma principal de organización de las masas es el ejército, el comisario es parte y cumple unas funciones específicas dentro del ejército que es el lugar del comisario. Es más difícil cuando la lucha de clases no ha tomado aún la forma de guerra abierta. Para nosotros lo mejor fuera que estuviéramos en condiciones de desarrollar ya la lucha armada abiertamente.

Leo: ¡Pero de todas maneras tenemos trabajo para la Secretaría Militar!

Aureliano: Si. Esa discusión la dimos, que yo recuerde, por primera vez en la Línea Proletaria. Después de que la experiencia práctica había probado en Colombia no podíamos desarrollar la Guerra Popular exactamente como en China; sobre todo, por la derrota del ensayo que se había hecho en el campo, teníamos que aprender de ella y no podíamos seguir sosteniendo al EPL bajo la forma que tenía, es decir de una guerrilla que luego de perder sus bases de apoyo y no pudo reconquistarlas ni hacer otras nuevas, porque no había dónde y nunca hubo más donde. (Nadie en Colombia ha podido sostener nunca bases de apoyo, ni el Partido, ni la Liga después, ni el GCR, ni OCC, ni “ORPA”, y eso no se debe a fallas subjetivas sino a la falta de las condiciones objetivas; además la experiencia del partido y el EPL fue suficientemente larga, profunda y persistente, y debemos tenerla en cuenta, aprender de ella). Bueno, el hecho es que la evaluación de la experiencia del EPL, llevó a algunos camaradas a pensar que en la línea proletaria no necesitábamos secretario militar y que debíamos modificar los estatutos; entonces en la I Conferencia de Cuadros de la línea proletaria, hubo un arduo debate, de si debíamos tener o no secretarios militares.

Después de mucho debatir se llegó a la conclusión de que sí, porque en Colombia, aunque no se estuviera desarrollando en ese momento una Guerra Popular Prolongada, es posible que en cualquier instante, en diversas circunstancias y por muchos motivos, haya manifestaciones de la lucha armada que es necesario tomar como parte de la preparación de la insurrección: lucha callejera de barricadas, levantamientos en el campo, asonadas en los pueblos, insurrecciones parciales, grupos de lucha contra las bandas del terrorismo de estado…; es decir que en Colombia un partido que piense seriamente en preparar una insurrección también debe saber que no podrá seguir exactamente los mismos pasos de las insurrecciones clásicas (la Comuna de París, Rusia, Alemania, Hungría, Polonia): periodos de larga preparación a través de la lucha legal y abierta y principalmente de la lucha parlamentaria. Aquí para hacer la Guerra Popular debemos asimilar la experiencia de Europa y de China, pero no será exactamente como en Europa ni como en China; tenemos que ser capaces de actuar de acuerdo a nuestras condiciones que por lo demás están relativamente claras ya: tenemos constantemente enfrentamientos de masas que se convierten en lucha armada y que si tuvieran la dirección del partido del proletariado, tomarían la forma de levantamientos armados en el campo y lucha de barricadas en las ciudades, es decir, de insurrecciones parciales en las ciudades.

Nosotros tenemos que entender todo el período de preparación para la revolución socialista y la insurrección que lleve al poder a la clase obrera, como un periodo de preparación de las masas (y del partido mismo) a través de la lucha armada y desarmada, política y militar, de insurrecciones parciales, de levantamientos, es decir, no se trata de un “acto único”; por tanto para nosotros es vital lo militar como parte del trabajo de la unión y después en el partido.

¿Algunos dirán, pero la Unión ahorita qué enfrentamiento militar tiene?, para qué un secretario militar?; no lo tiene inmediata, directamente, pero siempre está en perspectiva y nadie puede prever cuando una lucha desencadene eso, y por tanto tenemos que estar preparados. Así no más el trabajo de un secretario militar sea, como es en este momento, la preparación teórica, psicológica y práctica de los militantes, lo necesitamos. Desde el principio mismo hay que construir un partido que esté preparado, listo; convencido teóricamente y prácticamente capacitado para desarrollar las más diversas acciones militares en cualquier momento; no podemos formar militantes aislados del enfrentamiento militar y de la Guerra Popular. Algunos se desorientan porque nuestra revolución no sigue exactamente el camino de la Guerra Popular Prolongada de China, les parece que “no estamos en guerra”, tenemos que luchar contra esa tendencia derechista. La línea proletaria logró entender eso, no podíamos formar una organización al margen, desentendida o de espaldas a la guerra.

El proletariado (y sus aliados) y la burguesía (y sus aliados) estamos en guerra, en una guerra ahora soterrada, una guerra encubierta, pero que a cualquier momento, en diversas circunstancias y en diversos sitios, en la medida que la organización crezca, en la medida que la conciencia crezca entre las masas, va a tomar múltiples formas de enfrentamiento militar abierto, que va a contribuir con experiencia, con preparación y con la organización (¡) a la preparación de la insurrección, o si no, nos pasará lo de los partidos de la II Internacional: se prepararon 40 años para “el día decisivo”, se prepararon en todos los terrenos menos el militar; porque a los dirigentes oportunistas se les olvidó que estaban en guerra y pensaron que estaban en elecciones perpetuas y que se iban a tomar el poder a través de la vía parlamentaria, cuando esa no era sino una de las varias formas que había para preparar a la clase obrera en la organización, en la capacidad de lucha para tomarse el poder. Pero nunca se prepararon militarmente, de tal manera que cuando llega el momento de la insurrección, por ejemplo en Alemania, la clase obrera no pudo responder porque sin preparación y organización previa no hay triunfo; lo mismo que pasó en Chile: las masas querían luchar armadamente, pero no estaban organizadas para eso, no tenían las formas adecuadas para eso, ni tenían la preparación ideológica y práctica.

Necesitamos tener clara conciencia de esto. No son pocas las tareas del secretario militar (algunos por pereza no las hacen, pero sí tienen trabajo). Tienen que difundir la teoría de la Guerra Popular: toda la experiencia de insurrecciones obreras en el mundo, toda la experiencia de la Guerra Popular en China. No solo eso; incluso hay que aprender, así no sean dirigidas por mlm, de las revoluciones de los pueblos que han luchado en contra del imperialismo; en Colombia tenemos la obligación de dilucidar y aprender lo positivo, porque lo tiene, de la lucha armada de los grupos de la pequeña burguesía. Es cierto que nosotros tenemos que superar el guerrillerismo (si entre nosotros existe gente que diga que hay que hacer lo mismo que ha hecho el EPL, el ELN o las FARC, están equivocados), el proletariado tiene que negar esa experiencia; pero negar, en marxismo, en dialéctica, es superar; negar no es simplemente decir “no, eso no sirvió para nada, eso no dejó nada”. No, eso sí deja cantidad de conocimientos militares, cuadros, armas, experiencia de lucha, formas organizativas.

En Colombia ha habido lucha armada en la ciudad también, siempre la ha habido (del FUAR, del MOGUR, del ELN, del M19, del ADO..). No estamos de acuerdo con la línea militar de la “guerrilla urbana”, tenemos que “negarla”, es decir, superarla avanzando más allá de ella (insisto: criticar y negar en dialéctica es ir más allá, pero siendo capaz de aprender y conservando todos los aspectos positivos que lo negado tenía; negar es a la vez afirmar).

Hay que preparar psicológica y prácticamente a toda la organización para la Guerra Popular y eso es algo concreto, que va desde la preparación física hasta el aprendizaje de las leyes generales de la guerra popular, pasando por el aprendizaje de las diversas formas de lucha en trincheras, las diferentes formas de lucha guerrillera, las diferentes formas de lucha de ejército regular, las de lucha callejera, de barricadas…

Todos nosotros debemos saber eso, no se concibe un partido MLM en el mundo actual y en un país como el nuestro con militantes que no sepan eso, y los que tenemos ahora, todavía no están capacitados para eso. He ahí el reto de los secretarios militares y hay que enfrentarlo ya, en serio. Experiencia hay mucha, que tenemos que aprender, de lejos y de cerca, del pasado y del presente y estar listos… necesitamos unos secretarios militares, con sentido práctico pero también con sentido teórico, que sepan teorizar, que sepan proponer, que no tengan miedo, es decir, que sean verdaderos marxistas; los marxistas en el terreno teórico tampoco pueden ser miedosos, hay que ser audaces; guiados por el marxismo y ateniéndonos a analizar la realidad, no nos puede dar miedo de decir una cosa que no estaba dicha; los maestros (Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao) tenían una audacia terrible, porque tenían confianza en el marxismo y en las masas y en que el marxismo les ayudaba a entender la realidad….

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