LA CONDICIÓN ES MAGNÍFICA PARA CONCRETAR EL PARTIDO QUE NECESITA LA CLASE OBRERA

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1mayo

Marx y Engels indicaron en el Manifiesto Comunista que de “todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesía, sólo el proletariado es una clase realmente revolucionaria. Las otras clases decaen y finalmente desaparecen ante la industria moderna; el proletariado es su producto esencial y especial.” Lenin por su parte reivindicó que solamente los trabajadores urbanos y los obreros industriales son capaces de dirigir a la totalidad de los trabajadores y explotados en la lucha por derribar el capitalismo y crear un sistema socialista. Y así se hizo en Rusia la revolución dirigida por el Partido bolchevique, siendo el proletariado una escasa minoría entre todos los trabajadores, no más de un 7% del total de la población trabajadora de este país antes de la toma del poder, la guerra civil para defenderlo y el inicio de la construcción del socialismo.

Tal era la minoría de la población proletaria en este enorme y frío pedazo de tierra, que luego de la revolución, para 1928 apenas era el 17.6%, y entre los Soviets, que era la forma de organización del poder obrero, solo el 40% eran obreros, el resto campesinos y otra gente del pueblo.

Si los revolucionarios del siglo XX como los bolcheviques, o los comunistas chinos, o los albaneses, o los vietnamitas, entre otros, se empeñaron en crear un partido de la clase obrera en sus países, siendo el proletaria una escasa minoría, pues se trataban de países agrarios y por ende predominantemente campesinos; y con ésta vanguardia lograron hacer una revolución, enfrentar a los reaccionarios y ganar el apoyo de la mayoría del pueblo ¿por qué los comunistas del siglo XXI vacilan para hacer lo mismo?

La respuesta a esta pregunta, está en el eclecticismo pequeño burgués que invade al movimiento y en la gran confusión que tienen los revolucionarios debido a la enorme propaganda burguesa por mostrar como un fantasma a la clase que sepultará este podrido sistema.

En Colombia por ejemplo, el 65% del total de la población es proletaria, esto es, que la clase obrera junto con sus familias suman más de 30 millones de personas. Apenas 5 millones de personas en estos momentos permanecen en el campo, de los cuales, la inmensa mayoría son campesinos pobres, es decir, semiproletarios.

Ya desde finales de los años noventa en Colombia el Programa Para la Revolución en Colombia de la Unión Obrera Comunista (MLM) proclamaba que existe una poderosa fuerza en el país para hacer una revolución socialista. Ante esta afirmación, muchos MLM’s se quedaron callados y persistieron en su programa de nueva democracia, insistiendo que el problema principal de la sociedad colombiana era la tenencia de la tierra para los campesinos. Hoy, casi dos décadas después, cuando la guerra reaccionaria contra el pueblo muestra sus resultados de expropiación de la tierra, dejando a no más de 3000 terratenientes como los dueños absolutos del país; esto es, que ¡el 41 % de los 113 millones de hectáreas de uso agrícola en Colombia está en manos del 0,4% de propietarios!, se confirma que los MLM’s que pensaban en un programa de reformas agrarias, estaban en un mar de nubes.

Devolver la tierra a los campesinos individuales hoy, es devolver la rueda de la historia. El capitalismo expropió violentamente 10 millones de hectáreas a los campesinos, dejando por lo menos 7 millones de desplazados. El capitalismo tiene sumida a la agricultura en una profunda crisis y se devora el territorio colombiano, y que los MLM reivindiquen capitalismo, es más que una locura un servicio a los enemigos de la revolución.

El país necesita una revolución que socialice la agricultura como parte de la socialización de todo el capital. Esto es lo progresista en estos momentos. Lo otro es reaccionario.

Volviendo al caso del proletariado, los revolucionarios deben confiar en que los esfuerzos que hagan por llevar la conciencia socialista a las masas y empujar una verdadera revolución, tendrán trascendencia histórica y muchísima fuerza, así como sobrado apoyo de clase para concretarse, porque la población trabajadora está más proletarizada y concentrada que nunca, por lo que las ideas y un partido de la clase obrera, tendrá más respaldo que en cualquier momento precedente.

Esto es motivo de afinar en la voluntad para cumplir la misión de hacer la agitación en los principales barrios, localidades y centros fabriles; llevar los artículos de propaganda, la prensa comunista, las charlas y conferencias a los obreros; organizarlos en círculos de estudio y trabajo, hasta conformar con ellos células de fábrica, que es el núcleo de la futura organización de Partido que necesita la clase obrera en Colombia. Los citados comunistas del siglo XX se empeñaron en esta tarea y triunfaron gracias a su perseverancia, a la convicción en la clase obrera y en la necesidad de construir el partido en sus respectivos países para hacer triunfar un levantamiento popular dotándolo de la dirección proletaria; los revolucionarios en la actualidad están obligados a igualar y superar esta actitud.

La burguesía se ha empeñado en difamar a la clase obrera, pero es esa clase parásita, sus cotorros y lacayos el sector descompuesto de la sociedad; quien se opone al desarrollo para mantener sus privilegios de vivir a costa del trabajo ajeno. Corresponde a los auténticos revolucionarios salir del ostracismo y tomar la vocería de las luchas del pueblo; no permitir que los reformistas que ponen a la clase obrera a la cola de sus enemigos antagónicos, sigan haciéndose pasar por comunistas, progresistas y representantes de los trabajadores.

Este es el punto crucial que desatrancará el proceso de construcción del Partido de la clase obrera y hará avanzar por fin la organización de la revolución social contra todo el poder del capital en Colombia.

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