Defender Nuestra Cultura, Defender Nuestros Símbolos

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¡Proletarios del mundo, uníos!

Es evidente el ascenso de las luchas de las masas en los cinco continentes. Con gran valor le dicen a los explotadores basta ya de abusos y represión, basta ya de miseria y opresión, no más riqueza acumulada en pocas manos, no más miseria socializada cada vez más; las calles, universidades, campos y ciudades se han convertido en escenarios de feroces luchas de las masas contra los asesinos uniformados apoyados por leyes y discursos, de los gobiernos y politiqueros cómplices que justifican la represión contra la supuesta lucha contra el terrorismo y el caos y por el orden social burgués.

Es evidente la contradicción principal en el mundo actual entre burgueses y proletarios; hoy se debaten contra el hambre y los asesinatos millones de seres humanos explotados y oprimidos que luchan por frenar la injusta vida impuesta por los ricos cada vez más ricos; que luchan por un mundo muy superior al actual infierno capitalista; que luchan porque el sistema capitalista sea eliminado de raíz en todo el planeta; que luchan para que puedan disfrutar de los manantiales de riquezas que la naturaleza ofrece a la misma humanidad entera y no a un insignificante puñado de parásitos, que al ser dueños de la tecnología, el transporte, las materias primas, los productos agrícolas y demás elementos necesarios para la vida en el planeta, se dan el descarado lujo de apropiarse de ellas.

No más explotación, no más desplazamientos, no más asesinatos ni más guerras injustas, no más hambrunas ni sacrificios humanos innecesarios, no más martirios contra la naturaleza; eso gritan las masas de una u otra forma, pero la avaricia y el deseo del poder impiden ver a burgueses e imperialistas lo justo de estas exclamaciones, lo justo de estas peticiones; por el contrario, arrecian aún más militarizando campos y ciudades, universidades, barrios y comunas, imponiendo su ley para acallar los gritos de rebeldía popular, para aterrorizar y asesinar y seguir perpetuando su degradado sistema capitalista cada vez más en crisis, para mantenerse en pie a costa de la explotación de miles de millones de proletarios en el mundo.

Es evidente que el proletariado se ha puesto en pie, es evidente que las masas han ido dejando el miedo y su decisión para luchar por un mundo mejor va en aumento; es evidente que la burguesía y los imperialistas ya no tienen tranquilidad y deben reunirse cada vez más frecuentemente para analizar la situación social en los diferentes países, y militarizar más y más sectores, legislar cada día más contra las masas e imponer nuevas políticas para quebrar su altivo espíritu de lucha y recuperar el poder del Estado con el terrorismo que siempre han implementado.

Sin embargo, también es evidente la ausencia de los comunistas, el partido y su presencia en las organizaciones de masas; el elemento consiente aún se debate en la crisis ideológica y organizativa que lleva acuesta desde los años 70s cuando perdió el último gran frente de batalla que le quedaba en la China socialista, aunque ha habido serios intentos por lograr salir de dicha crisis como la fundación del Movimiento Revolucionario Internacionalista – MRI durante veinte años y la heroica lucha actual de las masas en la India dirigida por los comunistas, así como lo fue en los años ochenta la igualmente valerosa lucha del proletariado y el campesinado en Perú dirigida por el PCP; esta crisis ideológica, política y organizativa aún se mantiene, aunque la bestia imperialista está moribunda y parecieran sus días contados, aun no cae del todo porque falta la acción organizada de las masas dirigidas por los comunistas y la sabia y científica política revolucionaria que ilumine el camino hacia la toma del poder y la eliminación total del oprobiosos sistema capitalista.

Sin resolver la crisis del elemento consciente, la crisis de los comunistas, de los más abnegados luchadores del proletariado y las masas en general, el camino hacia la emancipación política y social aún está lejos de verse y de recorrer plenamente; por eso en Francia, España, Haití, Panamá, Ecuador, Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Colombia y en todos los lugares donde hoy las masas están en las calles luchando, la sangre derramada será mucho mayor, ya que no se tiene una verdadera política revolucionaria que apunte al corazón del sistema; a pesar de los grandes y heroicos esfuerzos no se tienen las miras altas para ver más que unas simples reformas, que aunque son muy importantes y significativas para mejorar las condiciones de vida, para nada son suficientes, de ahí la gran importancia de la política revolucionaria de los comunistas en todas las organizaciones de las masas para que las luchas sean más fructíferas aunque los sacrificios tal vez sean mayores.

Las movilizaciones en todos los países son muy coloridas, las banderas que abrazan son muy emblemáticas y dan mucha moral a los manifestantes, las canciones que han coreado millones de luchadores son muy beligerantes y animosas; sin embargo, no representan los principios y aspiraciones de proletariado ya que en todas partes los colores, cantos, himnos y banderas generalmente son representativos de los intereses burgueses; en pocas ocasiones son los símbolos del proletariado los que colorean las movilizaciones, como en las del Primero de Mayo, pero en los meses siguientes, dichas movilizaciones son iluminadas y adornadas por los trapos burgueses representativos del inmundo capitalismo; la hoz y el martillo, la bandera roja, el himno La Internacional y las imágenes de los maestros Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao claman por ser los protagonistas de las diversas y multitudinarias movilizaciones en Europa, África y América. Esa es una muestra real del trabajo ideológico, político y organizativo de los comunistas entre las masas.

Entonar la INTERNACIONAL COMUNISTA y hondear nuestra bandera ROJA con la HOZ Y EL MARTILLO y la ESTRELLA ROJA DE CINCO PUNTAS es nuestro deber siempre y en todos los escenarios de masas; nuestros símbolos representan los intereses del proletariado y sus aspiraciones máximas, el socialismo y el comunismo en toda la tierra, la gran patria sin fronteras de los trabajadores, donde millones de masas entonando sus propias canciones y hondeando la bandera en todos los rincones del planeta, se reúnan hasta en la vida cotidiana y familiar.

Con gran orgullo se deben defender y promover los símbolos nuestros y hacerlos públicos, en todos los medios actuales; se debe inundar de colores revolucionarios y principalmente los nuestros, los del proletariado como forma de difusión de nuestra política, de nuestros objetivos, de nuestra presencia; para decirle a la burguesía que no defenderemos sus banderas y colores ya que no nos representan; para decirle al mundo lo digna de nuestra ideología y nuestra política; para decirle al imperialismo que nuestra cultura se mantiene viva y la defenderemos con nuestra propia sangre cubiertos en nuestra propia bandera; que la cultura burguesa imperialista es la del mundo del oprobio, del egoísmo, de la maldad, de las fronteras; cultura totalmente opuesta a la fraterna y solidaria cultura proletaria con sus símbolos, canciones y colores; la cultura del mundo del trabajo, del arte, de la ciencia, del florecimiento de la vida y la abundancia de las riquezas disfrutadas por los únicos dueños de éstas, los productores con su trabajo humilde y honesto, el proletariado y su histórico hermano de lucha el campesinado pobre.

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1 respuesta

  1. 2019-12-19

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