Estudiemos por estos días de campaña electoral el capítulo III de la revista NN 5

La Dictadura del Proletariado

Estudiemos por estos días de campaña electoral el capítulo III de la revista NN 5 1

Contrario a lo que pregonan burgueses y revisionistas, toda la experiencia del movimiento obrero mundial ha demostrado que el Estado burgués no puede ser tomado por el proletariado con miras a utilizarlo para sus propios fines; sino que debe ser destruido con la violencia revolucionaria de las masas, y solo sobre las ruinas del Estado burgués, puede el movimiento obrero construir su nuevo Estado de Dictadura del Proletariado.

Hoy, cuando la burguesía en Colombia avanza en una nueva, pero siempre vieja farsa electoral para seguir sosteniendo el Estado burgués, los comunistas revolucionarios persistimos en hacerle ver al pueblo el peligro que representa tal engaño, máxime en estos momentos cuando él mismo viene levantándose con el puño en alto contra este régimen de superexplotación y oprobio de la facción mafiosa, paramilitar y narcotraficante subida en el poder.

Así, hoy persistimos en decirle al pueblo que debe mantenerse firme en su lucha por conquistar sus reivindicaciones tumbando la mafia uribista y estableciendo un gobierno de los obreros campesinos, por la vía revolucionaria y no por la vía constitucional, vía que no garantizará un cambio real puesto que el Estado de los ricos seguirá funcionando. Hecho que, como se explica en el Capítulo III de la Revista Negación de la Negación No. 5, no podrá garantizar un verdadero triunfo de las masas contra sus enemigos si la máquina estatal burguesa sigue incólume.

La cuestión del Estado es un asunto que es necesario estudiar a profundidad por parte del proletariado, para no dejarse engañar con los cantos de sirena de los demócratas burgueses; si bien el problema del Estado es complejo, los proletarios pueden comprenderlo y mejor que las otras clases por cuanto sus intereses de clase representan lo más avanzado de la sociedad. Es por eso que los invitamos a estudiar este capítulo de la revista Negación de la Negación, que contribuye a elevar el nivel de comprensión y a animarse a estudiar otros textos del marxismo al respecto del Estado y la Dictadura del Proletariado.

En el Capítulo III que publicamos se explica por qué las luchas de las masas trabajadoras en toda la historia de la humanidad desembocará en esta dictadura, cómo se ha desarrollado históricamente desde la primera experiencia, la de la Comuna de Paris y cuáles fueron las causas de la derrota temporal del Estado de obreros y campesinos en Rusia y China.

El capítulo muestra que esta es una lucha de largo aliento, de grandes avances y derrotas, pero al final, para poder llegar a una sociedad sin clases sociales, el paraíso bello de la humanidad, la sociedad debe pasar por la etapa del socialismo y la Dictadura del Proletariado.


Capítulo III

LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

  1. LA LUCHA DE CLASES Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO

La lucha de clases ha sido el motor del desarrollo social desde que la sociedad se dividió en clases antagónicas. Esclavistas y esclavos, señores feudales y campesinos siervos, explotadores y explotados se han enfrentado a lo largo del proceso histórico, haciendo avanzar la sociedad hasta la época actual en donde se enfrentan burgueses y proletarios. Esta lucha de clases conduce inevitablemente a la conquista del poder político por el proletariado, al derrumbamiento violento del poder burgués, a la destrucción del aparato estatal de los capitalistas (ejército, policía, burocracia, tribunales de justicia, parlamento, etc.), para sustituirlos por los órganos de poder del nuevo Estado de Dictadura del Proletariado.

La conquista del poder por el proletariado no es una conquista “pacífica”, facilitada por la máquina estatal burguesa mediante la obtención de la mayoría parlamentaria. La burguesía emplea todos los medios de violencia y de terror para conservar y consolidar su propiedad y su dominación política —como en otro tiempo la nobleza feudal—, no puede ceder a una nueva clase el sitio histórico que ocupa sin una lucha encarnizada y desesperada; por eso la violencia burguesa organizada como poder estatal, sólo puede ser destruida mediante la violencia revolucionaria del proletariado y las masas populares.

Contra la alharaca burguesa, socialdemócrata y oportunista en defensa de la “democracia en general”, la experiencia histórica de la lucha de clases ha demostrado que toda democracia tiene carácter de clase. El desarrollo y el perfeccionamiento del Estado —surgido como necesidad de la sociedad para amortiguar el enfrentamiento entre las clases, pero sobre todo, para garantizar los privilegios de los explotadores y limitar los procedimientos revolucionarios de lucha de los explotados— ha trasegado del absolutismo esclavista con democracia para los esclavistas, a la autocracia feudal con democracia para los señores feudales, luego a la dictadura burguesa con democracia para los capitalistas, y de ésta, a la Dictadura del Proletariado con democracia para el pueblo, siendo esta última una forma de dominación que ya no es propiamente un Estado, por cuanto solo se necesita para ejercer la dominación sobre la minoría anteriormente privilegiada, y sus funciones se concentran cada vez más en la planificación y administración de la nueva sociedad.

Contrario a lo que pregonan burgueses y revisionistas, toda la experiencia del movimiento obrero mundial ha demostrado que el Estado burgués no puede ser tomado por el proletariado con miras a utilizarlo para sus propios fines; sino que debe ser destruido con la violencia revolucionaria de las masas, y solo sobre las ruinas del Estado burgués, puede el movimiento obrero construir su nuevo Estado de Dictadura del Proletariado, última forma de Estado, necesaria para el tránsito hacia la abolición de todas las clases, hacia la sociedad sin clases, hacia la extinción de toda forma de Estado. Ya lo decía Marx:
Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda, el socialismo. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolu- cionaria del proletariado1

La Dictadura del Proletariado es punto necesario de transición para:
La superación de las diferencias de clase en general, para la superación de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, para la superación de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, para la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales2

Como dominación de la clase obrera en la sociedad, la Dictadura del Proletariado, es un nuevo tipo de Estado y a la vez el último, necesario para eliminar las clases sociales, acabar con la explotación del hombre por el hombre y dirigir el tránsito de la humanidad hacia el Comunismo: la nueva sociedad sin clases. De ahí que el problema de la Dictadura del Proletariado sea la esencia más profunda de la teoría marxista del Estado, la cuestión fundamental en la Revolución Proletaria y la piedra de toque para diferenciar entre marxismo y oportunismo.
Dado el desarrollo desigual de la evolución económica y política en la época del imperialismo, la revolución proletaria mundial no puede ser considerada como un acto único; por consiguiente, la transición de la dictadura mundial del imperialismo a la dictadura mundial del proletariado comprende una etapa prolongada de lucha, de derrotas y victorias del proletariado.3

1 Crítica al Programa de Gotha, Marx – 1875
2 La Lucha de Clases en Francia del 1848 a 1850, Marx – 1850
3 Programa de la Internacional Comunista, VI Congreso – 1929

Pueden seguir leyendo en el siguiente enlace:

https://www.revolucionobrera.com/public_html/wp-content/uploads/2021/05/nn5-esp.pdf

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