VERDADES NO DICHAS SOBRE EL CASO DE LA CUAJADA EN EL META

Gran indignación ha causado en las redes sociales el seguimiento a unos campesinos que transportaban una cuajada para su comercialización desde Mapiripán hasta Fuente de Oro en el Meta. Con razón muchos trabajadores reprodujeron el video donde la policía justificaba la retención del producto por falta de refrigeración, y que se convirtió en viral en cuestión de unos días.

Revolución Obrera se suma a este repudio y condena al Estado capitalista como el principal responsable. Este no es un hecho casual que implica a uno u otro patrullero indolente y corrupto. Esta orientación de perseguir al pueblo, de oprimirlo, de coartarle sus derechos, es línea de actuación sistemática para todas las fuerzas del Estado.

Lo acaba de demostrar la brutal represión a los campesinos en Chocó, donde resultaron 10 heridos1; lo demuestra la brutal golpiza por parte del Esmad de la policía a un joven vendedor ambulante en Barrancabermeja2; lo muestra toda la legislación antiobrera y antipopular, que tiene el descaro de llegar a quitar la estabilidad laboral reforzada para los obreros que han sido devastados por la infernal producción capitalista3.

Por las vías de los Llanos Orientales, circulan cientos y cientos de tractomulas que transportan el petróleo extraído por fracking, contaminando los ríos y secando las aguas con que la comunidad y los animales sobreviven. Pasa por allí miles y miles de cerdos de las granjas de Uribe, así como una cantidad enorme de reses, carne que según la Organización Mundial de la Salud es altamente cancerígena4.

De los llanos orientales sale también cantidad de fruta y cereal de las grandes haciendas, envenenadas con agro tóxicos cancerígenos derivados del glifosato… Pero los agentes de la policía solo tienen inteligencia y capacidad para detener la cuajada de un campesino pobre e indefenso.

Los monopolios capitalistas pueden envenenar, intoxicar, devastar a miles y miles de personas, pero lo que importa es la intoxicación que pueda causar unos bloques de cuajada por falta de refrigeración en su transporte.

De los ríos del país se saca el pescado del que dependen regiones enteras para subsistir, que está envenenado con plomo y mercurio5, producto de la megaminería a la cual el gobierno le entregó el territorio que quisiera devastar. Para esto no hay ley, solo asesinatos y persecución para cientos de dirigentes campesinos y populares que se le oponen a esta destructora y asesina industria6.

Algunos reformistas han puesto la posición frente a los hechos, señalando el patrullero de la policía y la corrupción de la institución dirigida por un acosador sexual y amigo de paramilitares como el General Palomino; al desalmado gobierno incluso, Robin Hood de los ricos; al Esmad asesino…, todo lo que los comunistas revolucionarios también condenan, con la diferencia de que éstos señalan que es todo el Estado, no solo un funcionario e institución, los podridos e inservibles para la sociedad; con la diferencia de que es toda la clase dominante capitalista, quienes deben derrocarse para que no sigan gobernando a una sociedad que de seguir en sus manos, será llevada a la completa degradación y muerte.

El reformismo y el oportunismo quiere quitar del medio las lacras del sistema cuando todo él está agonizando y debe sepultarse por la revolución proletaria. Condenan a los funcionarios y políticos que actúan abiertamente contra la sociedad, pero dejan libres de culpa a los hipócritas dictadores liberales de la burguesía, esperanzando a la clase obrera de que esta clase todavía puede rescatar y sacar adelante a la sociedad Colombiana si se le repara su degradada maquinaria dictatorial y se confía en sus representantes «progresistas».

Los comunistas revolucionarios se diferencian de esta posición del reformismo arrodillado y del oportunismo, declarando ante el pueblo colombiano, que la única clase capaz de gobernar a la sociedad colombiana y acabar con esta y todas las injusticias contra los trabajadores, es la clase obrera, no la burguesía, asesina, zángana y corrupta hasta la médula.

La clase obrera no cuenta aún con su partido político independiente y revolucionario, y ahí está su debilidad. Por esto no logra expresar claramente sus intereses y distinguirlos de las demás clases de la sociedad. Por la clase obrera hablan partidos que se dicen obreros y hasta revolucionarios, pero en realidad son reformistas y pequeño burgueses, van a la cola de los intereses de la burguesía y al final protegen la propiedad privada y la explotación del trabajo asalariado, que son las causas de fondo de todas las desgracias de los trabajadores en Colombia.

Ser revolucionario en Colombia es no solo ser antiimperialista sino también anticapitalista, porque es la revolución anticapitalista del proletariado la que liquidará el poder del capital, condición que facilita el acercamiento con el movimiento revolucionario antiimperialista; ser un partido de la clase obrera es reivindicar el marxismo-leninismo-maoísmo y señalar la revolución socialista en Colombia como el propósito estratégico para alcanzar la liberación del pueblo colombiano, cuya vía es la Guerra Popular, como forma superior de la lucha política de las masas.

La fuerza dirigente de la guerra popular es la clase obrera, quien a través de su Partido Comunista Revolucionario debe garantizar la dirección estratégica y táctica.

Por esto la concentración de los principales esfuerzos de los revolucionarios en este momento es la organización de un Congreso que permita reorganizar el dispositivo estratégico principal para garantizar la victoria de la clase obrera, que es su Partido Comunista Revolucionario de Colombia, quien deberá estar preparado para dirigir a las masas en las innumerables oportunidades que se presentarán para conquistar el poder, dadas las agudas contradicciones en que se desenvuelve la sociedad colombiana.

Finalmente, en lo inmediato, la clase obrera debe continuar difundiendo este tipo de abusos del Estado contra las masas y organizar su resistencia a nivel nacional incluso, manifestándose contra estas instituciones que ejecutan la dictadura burguesa. Los Comités de Lucha con organización en importantes ciudades del país, han reivindicado una plataforma de lucha del Pueblo Colombiano donde particularizan ésta y otro tipo de reivindicaciones comunes del pueblo, que deben exigirse con la fuerza de la Huelga Política de Masas a nivel nacional, porque como lo dicen en una de sus consignas ¡Solo el pueblo, salva el pueblo!

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