“Tumbar cabezas”: una jugarreta de politiqueros en campaña

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“Tumbar cabezas”: una jugarreta de politiqueros en campaña 1

Las grietas del podrido Estado burgués se notan cada vez más y un reflejo de ello son los llamados a la renuncia del Ministro de Defensa Holmes Trujillo; en especial, de los candidatos a la presidencia que haciendo politiquería se muestran muy beligerantes, acusándolo de mentiroso, de su evidente fracaso con las Fuerzas Militares, de tomar decisiones sin consentimiento del Congreso y de ser un cínico que no respeta las sentencias de las “honorables cortes”… hechos que son todos ciertos.

Con cinismo, estos politiqueros de turno utilizan la misma estrategia trillada de mostrar que el problema del Estado son los mandatarios y no su estructura podrida hasta la médula; tratando de convencer a la clase obrera que lo mejor es “quitar las manzanas podridas” y por eso hacen sus llamados ridículos a que renuncien; como en este caso, donde NUEVAMENTE exigen la renuncia del Ministro de Defensa, siendo evidente para todo el mundo que al pueblo no le sirvió la renuncia del anterior ministro Botero.

Y entre esa baraja de cínicos están los supuestos de izquierda; un ejemplo, son las acusaciones de Jorge Robledo y Holmes Trujillo y la “pelea” por tratar de demostrar quién es más transparente, amenazándose mutuamente: uno con la moción de censura y el otro con demandas por injuria y calumnia, que solo demuestran lo demagogos que son.

Cambiar o hacer que renuncie el Ministro de Defensa no es la solución y en nada cambiará la situación, porque el problema no es de individuos sino de la estructura del Estado burgués, cuya razón de ser es la defensa de los intereses de los ricos y ejercer su dictadura contra los pobres. Por eso la solución no es reformar el viejo y podrido Estado de los explotadores cambiando de gobernantes sino destruirlo.

El mejor camino para los obreros y campesinos es su alianza para trabajar por el futuro Estado de obreros y campesinos, y una forma de irlo haciendo, es enfrentando al régimen, organizando el Paro General Indefinido, que sirva no solamente para conquistar las reivindicaciones inmediatas del pueblo y hacer retroceder al régimen criminal, sino para preparar las fuerzas con miras a las futuras batallas definitivas. La esperanza del pueblo debe estar sembrada en su propia organización y lucha y no en los falsos salvadores que se rasgan las vestiduras llamando a medidas inocuas. No hay que tumbar cabezas, hay que tumbar todo el Estado.

A favor de los trabajadores, la contradicción del capitalismo entre el proletariado y la burguesía se hace más evidente, lo que acelera el proceso de descomposición del sistema y del Estado burgués. Por ello es necesario la organización de los mejores hijos de la clase obrera en un auténtico Partido Comunista Revolucionario, que dirija a todo el pueblo para que éste se atreva a transformar el mundo, demostrando una vez más que unido puede derrotar el parasitismo burgués que hoy lo domina.

¡Ni el Estado ni los politiqueros, solo el pueblo salva el pueblo!

¡Abajo el podrido Estado burgués! ¡Viva el futuro Estado de obreros y campesinos!

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