Los 5 jóvenes de Suba no son terroristas, terrorista el Estado que desaparece y asesina

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El pasado 27 de octubre, fueron capturados 5 jóvenes en la localidad de Suba en Bogotá por parte del Estado burgués-terrateniente, con acusaciones falsas y supuestas pruebas que se configuraron en un claro caso de un falso positivo judicial. Gracias a la estigmatización que hizo la alcaldesa “alternativa” Claudia López, sobre los jóvenes, prensa alternativa y defensores de Derechos Humanos entre otros, estos 5 compañeros

Después de que en una audiencia, la fiscalía y el ministerio público presentaran falsas y débiles “pruebas” contra los jóvenes, el 29 de octubre, un juez de garantías ordenó que los jóvenes injustamente capturados debían ser trasladados a sus casas para cumplir la detención. A partir de ese momento sus amigos, familiares y compañeros cercanos, iniciaron una serie de presiones frente a la URI de Puente Aranda en donde se encontraban retenidos de forma ilegal, o mejor, secuestrados por la Policía y la justicia burguesa, que a pesar de tener la orden del juez, no la cumplieron a cabalidad.

Por el contrario, fueron violados todos los derechos que dice garantizar la ley de los ricos, como por ejemplo, les impidieron la comunicación con los abogados de los detenidos, fueron estigmatizados con los demás presos para que, como efectivamente pasó, una de las compañeras fuera acosada sexualmente por un guarda; y de otro lado, varios reclusos intentaron abusar de uno de los compañeros. Sin embargo, apenas hasta el 4 de noviembre fueron trasladados los tres compañeros detenidos, Jonathan, Julián y Andrés, a sus lugares de residencia; mientras a las dos compañeras, Karina y Maura, las trasladaron rápidamente hacia la cárcel el Buen Pastor, no se les dio la gana de enviarlas a sus casas, como lo ordenó el juez.

La noche del 4 de noviembre la excusa para retenerlas ilegalmente en dicha cárcel, fue que no había cómo llevarlas, porque el bus en el que irían, estaba ocupado llevando a citas médicas a otras reclusas, como si no hubiera miles de camionetas, patrullas, buses y camiones al servicio de la reacción. Un grupo de sus compañeros más cercanos pasó la noche entera a las afueras en señal de protesta y resistencia contra ese claro abuso de autoridad. Finalmente, solo hasta el 5 de noviembre fueron trasladadas a sus casas.

La lucha continúa, pues ahora desde sus viviendas, los cinco jóvenes deben continuar con su defensa contra el Estado criminal y terrorista que les da trato de enemigos a estos cinco comunicadores y defensores de derechos humanos, que estuvieron presentes transmitiendo parte de los levantamientos populares en Bogotá.

Este caso deja en claro que la justicia no es ciega, por el contrario, fila del lado de los dueños del capital y de su podrido Estado, desde el que hoy ejecuta la brutal dictadura la burguesía por medio del régimen uribista. Confiar en la justicia burguesa, es entregarse a los enemigos. Este Estado usa todas sus herramientas, instituciones y funcionarios, para reprimir violentamente la rebeldía del pueblo, la libertad de prensa, de opinión, de expresión; a lo cual solo queda intensificar la lucha, continuar denunciando a este Estado terrorista y prepararse para el próximo levantamiento; al terrorismo de Estado hay que enfrentarlo con la lucha directa y en las calles nuevamente.

Pero también para erradicar la represión, la injusticia, la impunidad, la opresión, el terrorismo de Estado que las clases dominantes ejercen sobre las masas populares sólo podrá conquistarse si la vanguardia del proletariado logra constituirse como Partido político revolucionario y organiza a las masas para la Revolución, que logre tirar por el suelo el poder político, económico y militar de los explotadores, y con ello su podrida justicia que siempre beneficia los intereses de los dueños del capital.

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