Soldados denuncian abandono y graves abusos por parte de sus superiores

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Soldados de la Décimo Cuarta Brigada del Ejército denunciaron por medio de videos la muerte del soldado Carlos Andrés Galván aparentemente a causa del Covid-19, el cual fue abandonado a su suerte por parte de sus superiores. Estos jóvenes que llevan 8 meses acampando en zona rural de Valdivia (Antioquia) también denunciaron, refiriéndose a sus superiores que “A ellos nada más les importa es el armamento”, dejando en claro que para la burguesía y su podrido Estado, los soldados y policías son máquinas de guerra a su servicio, los cuales les son útiles mientras puedan disparar su armamento de dotación el cual deben defender con su vida y por el cual siempre preguntan cuando hay soldados muertos en combate, pues es lo único que les interesa.

Cuidándose de no mostrar sus rostros para evadir las consabidas represalias, compartieron algunos videos en los cuales se evidencia la lamentable situación de estos soldados rasos entre los cuales posiblemente hay otros dos contagiados por Covid-19. También denuncian que tienen las botas rotas, que prefieren desertar y ser apresados, que morir en el área de operaciones a causa del abandono en que los dejaron. Dicen además, que hay otras muchas cosas que están sucediendo, pero que no son capaces de denunciarlas por temor a las retaliaciones de sus superiores.

El Ejército Nacional, es una de las máquinas de guerra sobre las que descansa el poder de la burguesía y los terratenientes. Dicha institución está podrida hasta la médula y sus integrantes no tienen nada de qué enorgullecerse pues su accionar es un azote contra el pueblo: violaciones de niñas indefensas, represión contra campesinos humildes, despojo violento a los pobres del campo, interceptaciones ilegales. A lo que se suma el maltrato de los soldados de filas y el abandono hacia los pensionados de dicha institución castrense. Ese es el carácter reaccionario de esa institución del Estado burgués. Cuanta verdad tienen las palabras de la madre del soldado Galván cuando dijo: el “Ejército dejó morir a mi hijo”.

Pero también es necesario sembrar la esperanza en un futuro mejor para los hijos del pueblo y por eso afirmamos que ninguna situación por lamentable que sea es eterna. El poder de los explotadores será destruido con la fuerza revolucionaria de los trabajadores, empezando por todas sus fuerzas militares y paramilitares, para darle vida a un nuevo Estado de obreros y campesinos que acabe con los privilegios de las clases parásitas y garantice la vida, el trabajo, la dignidad y la libertad del pueblo. En ese futuro deben pensar los soldados y policías de filas llenándose de valor para rebelarse. Hacia allí deben mirar los jóvenes que están prestando el servicio militar para atreverse a voltear los fusiles contra el Estado que los oprime, cuando llegue el momento, para liberarse definitivamente de los padecimientos a que son sometidos para obtener una libreta que solo les permitirá ingresar al mundo de la superexplotación laboral.

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