SOBRE EL «TOUR DE LA VIOLACIÓN» EN CARTAGENA

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SOBRE EL "TOUR DE LA VIOLACIÓN" EN CARTAGENA 1

¿Cuánto más esperamos para hacer la revolución?

Una macabra historia contó una trabajadora sexual en un programa de la emisora RCN la semana pasada. Con lágrimas de dolor y rabia se me quiebra el corazón al leer lo que denunció: en una finca de Cartagena se está realizando una aberrante práctica que merece todo el rechazo y condena inmediata del pueblo colombiano; según la mujer, un grupo de israelíes contacta niñas a las que les ofrecen plata para prostituirse; después de ser llevadas a esa finca, son drogadas y cuando están en un estado de alteración, las ¡sueltan! Para que corran; luego las persiguen en grupo de hasta 10 hombres para violarlas. Dice la denunciante que nadie vuelve a saber de ellas, quedan como desaparecidas.

Las autoridades declaran que no tienen idea de que eso esté sucediendo; el alcalde, varios candidatos y el procurador exigieron una «exhaustiva» investigación y el jueves 15 de marzo hubo una manifestación de los gremios hoteleros de Cartagena en contra del turismo sexual. La prensa burguesa ha mencionado el caso pero no se vuelve un titular de los que repiten permanentemente en todas las emisiones… ¿Pasará esta noticia quedando con los días en el olvido mientras la dramática situación que se vive Cartagena y en varias partes del país sigue su curso?

El turismo sexual de menores en Cartagena no es nuevo y ya ha sido denunciado por muchos. Pero es tan hipócrita la sociedad burguesa que por un lado «condena» estos actos, mientras por el otro, las autoridades y los empresarios alcahuetean, promueven e incluso les facilitan a estos tipos degenerados, extranjeros o nacionales, realizar sus fechorías, porque todos se lucran comerciando con la integridad y la vida de las hijas del pueblo.

Esta es una muestra de la podredumbre de esta sociedad capitalista y del Estado al servicio de unas clases dominantes, que ya no son solamente parásitas sino depravadas, ¡que sólo merecen la muerte como clase!

Compañeros trabajadores, mujeres luchadoras, no podemos permitir que esto siga pasando. No podemos guardar silencio frente al aberrante trato a nuestras hijas. Hay que salir a la calle y hacerles saber a los parásitos de arriba nuestro repudio a su doble moral, nuestra indignación y odio frente a su sistema putrefacto. ¿Qué esperamos?

¡No más hijas del pueblo vendidas, violadas y asesinadas para el disfrute de holgazanes depravados!

¡Hay que impedir la degradación física y moral de nuestra clase!

¡Hay que parar esta infamia con la revolución!

Yarima

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