Jhonatan Sabogal ¡presente, presente, presente!

Jhonatan Sabogal ¡presente, presente, presente! 1

Todos sabemos que en las cárceles hay muchos que no deberían estar; y que hay otros que sí, pero se encuentran libres y no los van a condenar.

Ese es el caso de Jonathan, un joven anónimo para muchos, como los tantos que valientemente participaron en el estallido social del año pasado exigiendo dignidad, quien fue detenido y acusado de criminal por el Estado terrorista, asesino y violador.

El otro caso es del mafioso y paramilitar Álvaro Uribe Vélez, quien tiene en sus cuentas por lo menos, más de 6402 asesinatos extrajudiciales, por no mencionar las masacres también cometidas por sus subalternos bajo sus órdenes. El capo de la mafia se encuentra libre, sin que la justicia le haya siquiera hecho un encarcelamiento, pues no cuentan los días que estuvo en “prisión” en el Ubérrimo por falsificación de testigos, disfrutando de su hermosa finca de unas «cuantas» hectáreas; y pareciera que continuará viviendo sabroso.

En cuanto a Jonathan, ¡ha muerto! Lo asesinó el Estado, confinándolo a él y a otros en la cárcel de Tuluá, en la que se originó un incendio el pasado 28 de junio, dizque en una riña entre dos bandas y en la que murieron más de 50 reclusos que muy seguramente, fue producto de la negligencia de los que estaban a cargo. Ya sabemos por los hechos sucedidos en una Estación de policía en Soacha hace dos años, que a las autoridades no les importa la vida de los reclusos a no ser que sean propietarios de medios de producción o hagan parte de la burocracia estatal, pues la justicia y el sistema carcelario, también tienen sello de clase.

La movilización por la libertad de los presos por luchar debe continuar e incrementarse, no podemos permitir que el destino de los luchadores que participaron del levantamiento popular, porque querían un cambio, porque querían un mundo nuevo, sea el mismo que el de Jhonatan Sabogal.

Las exigencias planteadas por el Programa Inmediato de libertad inmediata a todos los luchadores, que entreguen vivos a los desaparecidos, haya castigo para los criminales y se disuelva el ESMAD, son puntos que deben seguirse reclamando después del 7 agosto hasta que sean resueltas.

Ahora, el pueblo no puede olvidar que los motivos por los que se presentó el estallido social, son producto del capitalismo, que entre más se desarrolle, más miseria y muerte genera. Por lo que destruir el Estado burgués y construir uno nuevo, debe ser el objetivo de las masas trabajadoras de la ciudad y el campo. Un nuevo Estado que garantice trabajo y estudio para que haya muy pocos en las cárceles y dónde no se encarcele a los luchadores populares por exigir los derechos del pueblo.

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