¡Por Nuestros Muertos, Ni Un Minuto de Silencio, Toda Una Vida de Combate!

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¡Por Nuestros Muertos, Ni Un Minuto de Silencio, Toda Una Vida de Combate! 1

Soy Maritza Quiroz, Temístocles Machado, Dilio Corpus, José Solano, entre tantos líderes sociales asesinados y entre otros dispuestos a luchar y reivindicar la muerte de los ya caídos. Con hijos, nietos, hermanos, padres, madres, como cualquier colombiano, he salido de mi tierra varias veces y vuelto otras tantas, por aquí las cosas a veces van bien, pero otras veces es duro, hasta para comer; la situación es difícil y más en época de elecciones, porque todos buscan su votico a costa de cualquier cosa y por estos lados, donde estamos olvidados, es riesgoso pronunciarse, pero ese es el trabajo por el cual los dirigentes arriesgamos la vida. En ocasiones se piensa en dejar la lucha, pero uno termina desistiendo porque sabemos que si no movilizamos a nuestras comunidades para luchar igual moriremos de hambre u olvidados en un hospital.

De madrugada hace frio, cae el rocío, pero cuando se va levantando el sol ¡Ay, sí que quema!, los cultivos se dañan por esta época del año, luego se pone mejor, de mañana se trabaja en el cultivo y ya a la mitad del día se hacen labores sociales, se asiste a reuniones para velar por el bienestar de la comunidad; ya saben todo lo que se haga para mejorar las condiciones es ganancia para la gente.

Pero ahora resulta más difícil la actuación en asuntos sociales, ustedes saben que siempre ha sido así, pero en lo que fue el 2018 y lo que va del 2019, representamos un peligro latente para el Estado, por denunciar su actuación y más en las zonas marginadas. Chicos, les digo, esto es un poco duro, a veces da miedo morir, pero da más miedo vivir de esa manera, esperando que restituyan unas tierras que seguramente ya tienen otro dueño, con mejores condiciones económicas, mejor dicho, con más poder.

Ahora, estoy muerto y hago parte de la lista de asesinatos sistemáticos de líderes sociales en Colombia, ¿quién me puso en esta lista? El Estado haciendo uso del poder de todas las instituciones legales e ilegales. Por eso se está pensando en cómo resolver esta situación de seguridad, pues lo que ofrece el Estado ya sabemos que es muy conveniente para que prosiga el asesinato sistemático de líderes. Hay varias ideas, una que suena bastante es la forma de la Guardia Indígena, organización de resistencia y unidad por la defensa de la vida y la autonomía de los pueblos indígenas, conformada por niños, adultos y ancianos, es un organismo elegido por asambleas. Además de la resistencia la Guardia está atenta a ataques latentes en el territorio de la comunidad, y de esa manera las comunidades nos podemos organizar con el objetivo de defender la vida y la integridad de las comunidades y en particular de nuestros líderes.

Aprendamos de la Guardia Indígena, de la Guardia Cimarrona entre otras formas de defensa creadas por las propias comunidades. Confiemos en la fuerza de las masas y en nuestras propia fuerza, no pongamos nuestras vidas en las manos de este Estado asesino, desconfiemos de él, pues mientras los funcionarios estatales sacan pecho mostrando una supuesta preocupación por el asesinato de líderes sociales, al mismo tiempo ejecutan el terrorismo más brutal en contra de nosotros, los luchadores populares que día a día trabajamos por defender los derechos de las comunidades donde trabajamos.

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