Tienen miedo

¡Ningún soldado se atrevió a disparar contra los campesinos!

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El 1 de noviembre el diario El Tiempo editorializó Peligroso precedente, advirtiendo que «No pueden pasar inadvertidos, de ninguna manera, los hechos ocurridos la semana pasada en Tibú». Se refiere a la retención de 180 soldados, por campesinos que se oponen a la erradicación forzada de sus cultivos de coca.

Los hechos ocurrieron el 26 de octubre en la vereda ORU 7 del municipio de Tibú, en la región del Catatumbo en el departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela, cuando los seis batallones del Ejército Nacional enviados a la zona a erradicar, lo que las hipócritas clases dominantes y el régimen mafioso llaman cultivos ilícitos, se encontraron con la firme oposición de los campesinos cuya subsistencia depende del cultivo de la hoja de coca, ante el abandono y el incumplimiento del Estado para llevar a cabo la sustitución voluntaria de este tipo de cultivos.

El títere Presidente y el Ministro de Defensa inmediatamente se pronunciaron alegando que se trataba de un secuestro y amenazaron con que «procederían a operar con la fuerza del Estado». Luego de la intervención de la Defensoría del Pueblo los soldados fueron entregados a la comisión humanitaria liderada por esa institución, dejando nuevamente en claro que el Estado debe cumplir los compromisos para la erradicación no forzada.

El alboroto de las clases dominantes y el régimen mafioso, hipócritas representantes, promotores, defensores y mayores beneficiarios del narcotráfico, uno de los principales renglones económicos de Colombia, no tiene que ver con la suerte de los campesinos cocaleros, sino con la actitud de la tropa frente a sus hermanos: ¡Ningún soldado se atrevió a disparar contra los campesinos!

Tienen miedo, porque ellos sí saben que la actitud de los soldados frente al pueblo, en este caso “sometidos” por 200 campesinos desarmados, indica que la tropa no traga entero y no está dispuesta a disparar contra sus hermanos.

Tienen miedo porque en pequeño, el hecho de Tibú indica lo que harán los soldados y policías cuando lleguen los momentos decisivos y sean enviados a masacrar al pueblo, surgiéndoles la inevitable pregunta ¿obedecerán?

Tienen miedo y con razón, porque en el seno de la tropa, en su inmensa mayoría compuesta por hijos de obreros y campesinos, también se aviva cada día la discusión frente a obedecer o no las órdenes absurdas de sus superiores, cuyo fin no es otro que defender los privilegios de la minoría parásita, actuando en contra la mayoría trabajadora de la cual hacen parte junto con sus padres, familiares y amigos.

Tienen miedo y hay que aprovechar el momento para intensificar las discusiones frente a todo lo que ocurre en los cuarteles y lo que está pasando en la sociedad; para que entre los más rebeldes y fieles al pueblo se vaya construyendo la organización clandestina, llevando las ideas revolucionarias a la tropa y acercándose a la organización de los comunistas que se propone dirigir el pueblo al triunfo de la revolución para acabar con los males que lo aquejan.

Tienen miedo los oligarcas dueños de todo y los obreros y campesinos se alegran, porque lo que ocurrió en Tibú sí es un peligroso precedente, como admite el editorial de El Tiempo, porque cuando llegue el momento, que no está muy lejano, saben que la justeza de la lucha del pueblo y la propaganda que realicen los comunistas en su interior, hará que la mayoría de los soldados y policías volteen los fusiles, ajusticien a los altos mandos y se unan a la insurrección armada del pueblo para poner fin a la tiranía.

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1 respuesta

  1. Lucio dice:

    Sin duda existen en la sociedad colombiana unan complejidad de contradicciones y las fuerzas del régimen no están exentas de su influencia. El trabajo de los comunistas los debe abarcar pero no hay que olvidar que en los momentos cruciales de la confrontación los militares ven del otro lado a los enemigos de la «democracia» ,a los terroristas que hay que combatir porque esa es la doctrina de la burguesía que les cala el cerebro.

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