Macron: No hay confinamiento para los proletarios

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Macron: No hay confinamiento para los proletarios 1

Tomado de La Cause Du Peuple, 20 de marzo de 2020. Traducción de Revolución Obrera.

La pandemia COVID19 que afecta actualmente al país es la crisis sanitaria más grave que ha sufrido el Estado francés desde la gripe española de 1918. El número de muertes está creciendo exponencialmente, cada vez más personas se ven afectadas, más de la mitad de las personas resucitadas tienen menos de cincuenta años y las muertes sin antecedentes médicos son cada vez más frecuentes. Después de un mes de negación deliberada, como reveló la propia ex Ministra de Sanidad, en el que el gobierno nos hizo creer que se trataba sólo de una gripe menor y se burló de las medidas italianas, se ha proclamado la contención, una medida de distanciamiento social solicitada por el personal de sanidad. En efecto, ya no podremos salir de nuestras casas, ya no se nos permitirá ver a los amigos e incluso ir al funeral de un ser querido, ¡pero hay excepciones, especialmente una, para ir a trabajar!

Ir a trabajar, no sólo para trabajos absolutamente esenciales, sino para aquellos que no pueden “teletrabajar”. Para todos los trabajadores que los patrones quieran seguir explotando, no habrá confinamiento autorizado.

Las amas de casa, los maquinistas de autobús o metro, los trabajadores de la salud, los recepcionistas, los trabajadores de las obras o de los almacenes y los cajeros de los supermercados son algunos de los que no podrán trabajar en régimen de reclusión y tendrán que poner su salud en peligro, y no habrá ninguna cuestión de una prima de riesgo.

Uno de los casos más graves es el de los trabajadores de Amazon. El gigante multimillonario estadounidense Jeff Bezos ha decidido no cerrar sus fábricas en Europa, y contratar a 100.000 personas más en los Estados Unidos para aprovechar la oportunidad.

En el sitio de Blanc-Mesnil, el turno de noche es recibido por un ardiente discurso de un gerente. Felicitó a los trabajadores por venir (como si tuvieran opción) y les dijo que a pesar del peligro, “servirían a Francia” permitiendo a los confinados más ricos sus entregas en tiempo y hora a sus expensas, ¡qué gran sacrificio!, ¡qué magnífico sacrificio! Después de esta sesión de una película de guerra, los trabajadores ven rápidamente que las llamadas “medidas sanitarias” prometidas son inexistentes: no hay guantes para todos, no hay jabón en los baños, no se respetan las distancias de seguridad, los trabajadores regresan a casa debido a la fiebre y en la sala de descanso: el televisor donde el presidente les repite en bucle que se queden en casa a toda costa. Las fábricas no cerrarán, así que no habrá desempleo parcial.

Muchos sitios de Amazon en Francia ya han hecho huelga, como los trabajadores de las fábricas italianas y españolas que tienen que trabajar en las fábricas de automóviles, mientras que otros han presentado recursos masivos por el derecho a retirarse. Esperamos que sean seguidos por todos aquellos que son explotados con desprecio por su salud y la de sus seres queridos.

Este ejemplo es la prueba de que el capitalismo siempre antepondrá los beneficios de los capitalistas a la vida de los trabajadores, el Ministro de Economía, el Alcalde Bruno lo dijo muy claramente: ¡invito a los trabajadores a ir a su lugar de trabajo, porque la crisis no debe perjudicar la “economía” y las empresas! Es en esta misma lógica que el gobierno pretende aprobar el jueves, al amparo de una medida de urgencia, una serie de reformas extremadamente violentas a favor de los explotadores, la abolición de la semana de 35 horas, la derogación de los derechos laborales para los días festivos y de descanso, la facilitación de los despidos… todo lo que sea necesario para asegurar la ganancia de la burguesía.

Por supuesto, en un momento en que la policía patrulla las calles en masa, utilizando este confinamiento virtual para aterrorizar en los barrios de la clase obrera golpeando y multando a la gente en Barbès, vaciando los campos de migrantes en Aubervilliers, mientras que la burguesía parisina se precipitaba en estaciones de tren abarrotadas para refugiarse en sus segundas residencias, parece que en este momento la burguesía ataca con toda su fuerza. Pero no subestimemos nuestra propia fuerza.

En todas partes la ira retumba, y algunos han olvidado demasiado rápido lo que puede desencadenarse contra ellos. Esta crisis ha tenido el beneficio de sacar a la luz la parodia de democracia que es la democracia burguesa al celebrar elecciones sin electores y aprobar leyes sin parlamento, revela la total indiferencia que los que nos gobiernan tienen por nuestra salud y nuestras vidas. Contra esta pandemia, es la hora de la solidaridad de clase y de la ayuda mutua, esto jamás será olvidado.

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