LLORO LA PARTIDA DE UNO DE LOS TANTOS NIÑOS…

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LLORO LA PARTIDA DE UNO DE LOS TANTOS NIÑOS… 1

[El sanguinario negocio de la salud que a diario sacrifica a decenas de trabajadores, en días pasados hizo victima a la pequeña e inocente Valentina. Su muerte ha inspirado una denuncia publicada en Facebook por un amigo lector, escrita con brío y odio de clase contra este sistema capitalista de muerte y el carnaval electoral que legaliza su permanencia. Revolución Obrera la recoge y publica porque se hace eco de este grito de protesta y llamado a encauzar la mayoritaria abstención del pueblo colombiano contra las clases responsables de sus tragedias y sufrimientos.]

No importa cuánto griten y hagan bulto detrás de un politiquero cada 2, 3, 4 años, el problema es esta mierda de sistema que nos obliga a ver morir a nuestros niños mientras unos cuantos se pavonean de norte a sur, a sus anchas, gastando millones en campañas; dinero que serviría más para dotar de tecnología suficiente cientos de hospitales en todo el territorio; tendrían más provecho si se invirtieran en la educación de más y mejores científicos de la medicina.

Hoy realmente lloro la partida de uno de los tantos niños que a diario pierden la única oportunidad de vivir que hay, sí, la única, no hay más. Para muchos, que un niño con una enfermedad rara muera no es culpa directa de Santos, Uribe, Lleras, Duque, Ordoñez… y hasta Petro. No faltarán los que arguyan, «son cosas de Dios», «Dios lo quiso así, con él está mejor»; pero no, dejemos la mierda de hipocresía. Estaba mejor aquí, sonriendo y jugando a las muñecas, pidiendo que le leyéramos cuentos, disfrutando de su casa cuando podía estar en ella.

El mundo aún funciona mal porque tanto los más «progresistas» como los más retrógrados de derecha, pasando por los verdes y amarillos de centro (derecha) y los de centro (mafia); todos tienen la intención [de] prolongar la existencia de este sistema de miseria y muerte para los que todo lo producen.

Mientras 12 individuos, léase bien, 12, se disputan el cargo de administrador de los negocios de los ricos, mientras millones de pesos son desperdiciados, sin contar los robos cometidos cuando son elegidos, mientras los dueños de los medios de «comunicación» crean un ambiente polarizado entre los candidatos y venden la falsa ilusión de que existe el deber de elegir al que salvará este país y lo llevará al paraíso, la realidad está allí para que la desvelemos.

Ninguno de los 12 traerá la paz, el pan o el paraíso; ninguno, cómo antes nadie fue capaz de brindar las condiciones mínimas para que la pequeña Valentina tuviera el medicamento apropiado y un centro hospitalario o un profesional que lo supiera suministrar, ninguno lo hizo y ninguno lo hará, así vengan otros de rostro más angelical. Y no lo harán por qué no pueden, porque los dueños de la riqueza en este país, muchos menos de los 12 que aspiran al cargo de presidente, se lo impedirán.

Y digo que ninguno de los 12 sirve, porque desde ya laboran al servicio de los ricos; enfilan detrás de ellos a millones ilusionados con un mundo diferente; cooptan todo el odio y la rabia que sienten los pobres por la miseria e injusticia que nos han obligado a vivir y la canjean por un papel en una urna. La tarea de todos los 12 (sin importar el color de su partido) es desarmar la ira de nuestros corazones heridos y puños cansados para que no los apuntemos contra el verdadero verdugo. Porque a los ricos les resulta más fácil impedirle el cambio a uno, que servil obedece las reglas del juego de la «democracia», y no a millones de seres cansados de engaños.

¿Qué por qué la muerte de la pequeña Valentina me resulta en una arenga anti electoral?, porque no es el único amigo o hermano que he perdido por culpa de un sistema de salud mediocre, porque tanto ella como todos los niños a los que les leí cuentos en los hospitales y les conté pequeñas historias con títeres merecen respeto. Y no lo obtendrán si algún día no se destruye todo aquello que prolonga la existencia de este sistema. Sé muy bien que la abstención será el verdadero ganador en las próximas elecciones. Pero todo ese desacuerdo con el sistema es preciso encauzarlo, apretar los puños de nuevo y enfilarlos con fuerza contra todo lo que soporta la mediocre vida que nos imponen.

Valentina, te quedé debiendo más títeres, pero si vuelvo a visitar los hospitales, te dedicaré todas las funciones que haga. A ti y a todos los pequeños héroes que han batallado desde las trincheras de los hospitales contra un sistema de mierda. Gracias por llamarme tu amigo.

[Publicado por Damián en Facebook]

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