Lafaurie y el paramilitarismo en el Estado

Lafaurie y el paramilitarismo en el Estado 1

Las supuestas revelaciones hechas por Benito Osorio sobre José Félix Lafaurie ante la JEP, no son ningunas revelaciones para las masas populares: eso ya se sabía, porque es el pueblo mismo quien vive en carne propia el sufrimiento del desplazamiento, las masacres, los asesinatos selectivos… propios del actuar de la burguesía mafiosa a la que pertenece el ganadero Lafaurie.

El terrateniente Benito Osorio, antes de ser nombrado por el capo mafioso Álvaro Uribe Vélez como Gobernador de Córdoba en diciembre de 2007 -cargo que ocupó por apenas 18 días antes de darse a la fuga-, fue gerente del Fondo Ganadero de Córdoba desde 1997 hasta abril de 2007. Estando ahí, hizo que el Fondo Ganadero se apropiara de las tierras de más de 100 familias que despojaron violentamente, gracias al apoyo que obtuvo de grupos paramilitares a los que financió esa agremiación. La Revista Cambio en su momento, denunció los vínculos de Osorio con los grupos paramilitares, razón por la cual se fugó de la justicia dejando el cargo de gobernador. Después de entregarse en 2011, año en que también quedó en libertad, y de volverse a entregar en marzo de 2012 para quedar en libertad en octubre de ese año porque el proceso quedó suspendido; es finalmente, en junio de 2014 que fue capturado, declarándose culpable del despojo, razón por la cual fue condenado a 19 años de prisión.

Sin embargo, desde 2011 viene denunciando que José Félix Lafaurie, como presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, fue el intermediario entre el exjefe paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) Salvatore Mancuso y el Ministro del Interior del régimen de la mafia Sabas Pretelt, para que el exparamilitar apoyara la elección de Mario Iguarán como Fiscal General de la Nación, porque según Lafaurie y Osorio, si Iguarán resultaba nombrado como Fiscal “sería mucho más benévolo” con los paramilitares. Lafaurie le entregó a Mancuso el nombre y contacto de los miembros que debían elegir al nuevo Fiscal para que los paramilitares los presionaran con amenazas. Todo esto sucedió en la casa del exjefe paramilitar. Ese testimonio, ahora ratificado ante la JEP, fue apoyado por un comunicado de Salvatore Mancuso que afirmó sobre Osorio: «Debo corroborar las declaraciones con respecto a la elección del exfiscal Mario Iguarán y el papel de José Félix Lafaurie. Todo ello fue verdad y lo hemos dicho desde hace años ante los magistrados de Justicia y Paz».

De otro lado, Osorio¬¬ afirmó que en asocio con Lafaurie, hicieron un montaje en 2008 para conseguir supuestos vendedores de las tierras usurpadas por medio de cartas con falsas solicitudes de ventas por parte de los propietarios legítimos, que terminaron despojados y desplazados. Ante la pregunta: «¿El señor José Félix Lafaurie fue el de la iniciativa de conseguir esas cartas de presuntos vendedores y lo hizo sabiendo que esas cartas eran un montaje o eran reales?», responde el exgobernador: «Sí fue iniciativa de José Félix Lafaurie, lo juro. Sí señora, lo hizo sabiendo que era un montaje lo que se iba a hacer».

El régimen de la mafia lo negará todo: el vínculo directo con los paramilitares, el despojo violento, la relación entre la justicia burguesa y la mafia…; los reformistas dirán que eso se cambia en las urnas confiando ilusamente en la democracia burguesa. Y el proletariado revolucionario, llama a las masas populares a persistir en la lucha directa en las calles contra el régimen paramilitar, culpable de los desplazamientos forzados, del despojo violento de los pobres del campo y de las masacres en el campo y la ciudad. Es hora de reagrupar las fuerzas para la lucha directa; de organizar las Asambleas populares; de que se reactiven las Primeras Líneas y de conformar las Guardias y Milicias Populares. Obreros y campesinos, deben decidir en sus organizaciones su vinculación y aportes a la lucha directa contra la mafia que se encuentra administrando los negocios de la burguesía desde el poder del Estado burgués.

El cambio debe ser radical, no basta con, supuestamente elegir en las urnas un nuevo tirano que administre los negocios de un sector de la burguesía y los terratenientes. Se necesita la revolución proletaria que derribe desde los cimientos el Estado de las clases dominantes por medio de la violencia revolucionaria, por medio de la Guerra Popular que en Colombia tomará la forma de una insurrección en los principales centros urbanos donde se concentra la producción capitalista y, por lo tanto, la clase obrera que, como parte de las masas populares, son las hacedoras de la historia.

Es hora de que la vanguardia del proletariado se organice en su Partido político independiente y revolucionario, que organice y dirija la revolución socialista en Colombia, que ponga fin a la guerra reaccionaria contra el pueblo oponiendo la guerra popular contra todo el poder del capital.

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