LA MUJER TIENE UN PUESTO DE VANGUARDIA EN LA UNIÓN

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El capitalismo imperialista, hoy sumido en una de sus más profundas crisis económicas y sociales no tiene nada bueno que ofrecer. Todo lo contrario: sus contradicciones se han agudizado casi al límite sometiendo a la sociedad a niveles de miseria, explotación, violencia y degradación física y espiritual nunca antes vistos. La situación de la mujer no ha sido ajena a esta realidad: mujeres superexplotadas en la producción capitalista, recibiendo menos salario que sus compañeros hombres por una misma labor realizada; violencia brutal por parte de sus parejas y exparejas; son abandonadas con los hijos por parte de padres que no responden en lo mínimo por los niños ante los ojos cómplices del Estado burgués; son desplazadas y violadas en medio de todas las guerras reaccionarias que financia el imperialismo. También son víctimas de opresión sutil cuando mercantilizan su figura en la publicidad de las grandes empresas imperialistas, en las novelas y “realities” que delinean una moral sumisa y abnegada hacia el hombre o que imponen unos parámetros físicos de belleza burguesa y mercantil. En cada casa y trabajo la opinión de las mujeres es menospreciada, eso, cuando la sociedad machista les da el “derecho” a hablar.

Ante este panorama, la Unión se ha propuesto garantizar a sus militantes mujeres, las mejores condiciones para que ocupen el lugar que la historia les ha encomendado: ser mujeres de vanguardia en la lucha contra el capital y por la construcción del Socialismo y el Comunismo. A pesar de ser una organización comunista revolucionaria, persisten algunas manifestaciones de opresión sutil contra las camaradas las cuales deben ser criticadas, analizadas en sus causas más profundas y superadas por medio de la lucha ideológica y los compromisos establecidos entre camaradas. Esta organización no se escandaliza al aceptar sus errores frente al trato con las compañeras, pues entiende que la ideología burguesa está en lucha constante con la ideología del proletariado que repudia todo acto de opresión contra la mujer. Al ser una contradicción en el seno del pueblo, la Unión entiende que puede ser superada por medio de métodos no antagónicos, pero sí por medio de medidas firmes contra la opresión machista patriarcal: no se puede levantar la voz a las camaradas, no se permiten chistes o burlas que menosprecien el papel de la mujer en la sociedad, el maltrato físico o sicológico está prohibido en las filas de la Unión, la infidelidad es criticada al entenderse como una muestra más de ideología burguesa que pone a la mujer como propiedad del hombre y que en el sector atrasado de la sociedad difunde que “entre más mujeres se tenga más macho se es”.

Solo así, combatiendo cada manifestación de opresión a la mujer, se le dará a las mujeres el puesto de vanguardia que la historia les exige en la construcción del Partido de la clase obrera, dispositivo estratégico que exige la revolución proletaria. La Unión extiende la invitación a las obreras, campesinas e intelectuales del pueblo a que se unan a las filas de esta organización pro Partido, en la cual existe una lucha interna por garantizarle a las mujeres militantes las condiciones más parecidas a las de una sociedad comunista, donde no imperen ni la asquerosa ideología ni las prácticas propias del sistema patriarcal dominante. Invitamos a los obreros a que respeten a sus compañeras, haciendo consciente cada muestra de opresión abierta o sutil que cometen contra ellas; a que les faciliten la participación en política revolucionaria, por ejemplo, compartiendo las desgastantes labores del hogar y de la crianza de los hijos; a que combatan toda práctica degradante contra la mujer, como los “chistes” machistas o la aberrante esclavización sexual femenina que se ejecuta cada vez que asisten a sitios de prostitución en las cuales incluso muchas veces son explotadas niñas, todas ellas hijas de la clase obrera. Solo con la participación de la mujer en política, obreros y campesinos podrán liberarse del yugo pesado de la explotación y opresión capitalista y construir sobre las ruinas del podrido Estado burgués el nuevo Estado de Obreros y Campesinos.

Tomado de: Revolucion obrera No. 438

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