En Francia como en el resto del mundo La Guerra Popular es la única solución

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El 13 de diciembre Francia llevó a cabo elecciones para escoger Consejos Regionales en todo el país, -los últimos comicios antes de las presidenciales que deben desarrollarse en el 2017-; y curiosamente, al mismo tiempo que se conmemoraba un mes de los atentados en París. Las encuestas, así como la primera vuelta realizada meses atrás, daban como muy probables ganadores a lo que se conoce como el Frente Nacional, un acuerdo de extrema derecha encabezado por la reaccionaria Marine Le Pen, hija del expresidente Jean-Marie Le Pen; tanto hija como padre, célebres entre otras, por su odio visceral contra los inmigrantes. Las elecciones, fueron un rotundo fracaso para la Le Pen, a pesar de que es considerada como la de mayor opción para el 2017.

En Francia, como en la mayoría de países, se mueven posiciones que van desde la «extrema derecha», pasando por «centristas democráticos» hasta organizaciones que ufanan ser de izquierda, pero que no pasan de ser, como en la mayoría de países, simples politiqueros que embellecen la democracia burguesa y el sistema capitalista, y sirven de careta democrática a la más sanguinaria dictadura asesina, explotadora, opresora e imperialista, como lo es la Francesa.

Pero, también por fortuna, hay allí, comunistas revolucionarios que están atentos a poner el dedo en la llaga de los reaccionarios y de la falsa izquierda para dejarlos en cueros y llamar a las masas a no dejarse engañar por ellos y luchar abnegadamente contra su Estado reaccionario, contra sus políticas de muerte, explotación y opresión hacia los pueblos del mundo, y avanzar en el camino de la revolución proletaria mundial.

Unos de esos revolucionarios, organizados en el Partido Comunista Maoísta – Italia, se pronunciaron en este mes de diciembre a propósito de estos acontecimientos. En el documento titulado «Francia… Avanza el Frente Nacional de Le Pen, Hollande vota por SARKOZY, ¿Cuál la respuesta de los comunistas, cuál el camino de las masas?». Allí, expresan entre otras:

«El reformismo sirve a la reacción, el moderno fascismo es la única solución que tiene el imperialismo en la guerra contra los pueblos. El fascismo moderno no termina con la vía electoral, sino sólo poniendo raíces en el proletariado y el pueblo y tomando el camino de la guerra popular.

La guerra y el fascismo moderno exigen la rebelión popular empezada en las banlieues (suburbios) militarizadas y criminalizadas.

La guerra popular, de la periferia al centro, de los suburbios parisinos de la metrópoli a la París de los patrones, los ricos y la media y pequeña burguesía, con una dirección proletaria y comunista reconstituida, es la única solución estratégica para las masas populares, la única alternativa a la penetración y acción de los componentes reaccionarios y fascistas del fundamentalismo islámico.

El PCF y la «extrema izquierda francesa» no son la solución, sino parte del problema.

El Front de Gauche que votó el estado de emergencia de Hollande, con el PCOF que lo apoya no son parte del movimiento obrero y comunista, sino los anillos de la socialdemocracia que sirve la reacción…

Los maoístas en Francia deben estar fuera de esta confusión y lodazal oportunista, y deben aplicar el análisis de la realidad concreta, construyendo el Partido, el Frente Unido y la Fuerza combatiente, aquí y ahora, en el fuego de la lucha de clases, en estrecha relación con las masas, partiendo de las banlieues…»

Al mismo tiempo, París fue sede, hasta el 12 de diciembre, de la reunión sobre el cambio climático, que los grandes medios de comunicación han mostrado como un rotundo triunfo y como una demostración de la «buena voluntad» de los casi 200 países asistentes. Pero la realidad es muy otra; como en otras tantas reuniones, no se ha pasado de pomposas declaraciones, promesas insulsas y cortinas de humo para ocultar, que mientras exista la competencia desenfrenada por el poder del capital, los «dueños del planeta» seguirán destruyendo la naturaleza y arrasando con las fuentes de vida de este pedacito del universo. Mirar con algo de sentido crítico los puntos del acuerdo, son suficientes para ver la canallada de burgueses e imperialistas que como siempre, no pasan de palabras que se las lleva el viento.

En una afortunada coincidencia, estos hechos se dan precisamente cuando se conmemoran los 10 años de los levantamientos populares más grandes de las últimas décadas en Francia. Hace 2 lustros precisamente, París la ciudad luz, ardía literalmente en llamas como producto de una revuelta espontanea, que tuvo como detonante la muerte de dos jóvenes inmigrantes que huían de la policía y que en su carrera quedaron electrocutados. Ese hecho, fue a la larga, una simple disculpa para que las masas enardecidas se tomaran las calles y se desatara una batalla que se extendió desde octubre hasta el mes de diciembre hace 10 años. Los banlieues o suburbios, por ello simbolizan la fuerza poderosa que se concentra en la población francesa y que en cualquier momento puede estallar nuevamente. Simboliza el poder que encabeza el proletariado francés, que hoy como siempre debe recordar que es reconocido como una de las fuerzas que tiene la clase obrera mundial para encabezar la luchar contra el imperialismo y todo lo que ello encierra de pútrido y nauseabundo, donde el papel asesino que juegan las fuerzas militares de su gobierno en los países oprimidos, es una muestra contundente de ello.

Los comunistas revolucionarios, saben muy bien la enorme responsabilidad que tienen al estar luchando en un país imperialista como Francia, denunciando las tropelías de su gobierno en varias partes del planeta, desenmascarando a todos los oportunistas que son un obstáculo para el avance de la revolución proletaria, avanzando con firmeza en la creación o consolidación del Partido del Proletariado en ese país, enfrentando en el mundo a revisionismo de todos los colores, entre ellos el prachandismo y el avakianismo, y trabajando denodadamente por avanzar junto con los demás comunistas revolucionario del mundo en la necesaria creación de la Internacional Comunista, tan necesitada en estos tiempos en que los imperialistas avanzan en sus preparativos de una nueva Guerra Mundial, que debe ser enfrentada con el camino de la Guerra Popular.

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