ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 2018

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ELECCIONES PRESIDENCIALES DEL 2018 1

¡NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA, CAMPESINA Y POPULAR!

Porque en el capitalismo el Estado es una máquina al servicio de los explotadores, la abstención mayoritaria del pueblo colombiano es una actitud política correcta; es una manifestación de rechazo a la democracia capitalista que en realidad no existe para los trabajadores; es una percepción espontánea de que la farsa electoral es solo una disputa entre los explotadores para definir quien saca mayor provecho de la maquinaria Estatal, pues todos los candidatos están comprometidos con preservar el orden de explotación, donde los grandes burgueses y terratenientes y los monopolios imperialistas imponen sus intereses sin importar quien habite la Casa de Nariño.

De nada vale escoger al candidato menos malo, como aconsejan los jefes de los partidos reformistas y oportunistas, por cuanto ya está claro que la crisis capitalista mundial se ha profundizado y todos están de acuerdo en seguir descargándola sobre los trabajadores, todos están de acuerdo en la legalización del despojo de los pobres del campo y ninguno se ha pronunciado contra la Agenda Empresarial de los gremios económicos.

¡No votar! es la única actitud correcta, porque además las elecciones son una burla y un negocio en donde la burguesía y los terratenientes invierten financiando las múltiples campañas, con la certeza de que independiente de quien quede en la presidencia recibirán a cambio una retribución mediante los contratos y la legislación antiobrera, tal como se evidenció con el escándalo de Odebrech.

Abstenerse de votar es válido también como manifestación de rechazo a la corrupción y la podredumbre estatal. Porque las elecciones además de una farsa son otra fuente de corrupción, siendo normal la compra y venta de votos, la compra de las encuestas, el trasteo electoral, el fraude en el conteo de los votos… Prácticas en las que incurren todos los partidos políticos con la venia de todas las instituciones del Estado, empezando por la Registraduría y terminando en los supuestos entes de control electoral.

¡No votar! es un primer paso para expresar el descontento frente a la farsa de las elecciones y rechazar la falsa democracia capitalista, pero no es suficiente; se debe unir y generalizar la lucha obrera, campesina y popular contra las medidas del Estado, para avanzar no solo al boicot de las elecciones, sino a la destrucción de todo el aparato gubernamental al servicio de los capitalistas, mediante la insurrección armada. El viejo Estado de los explotadores necesita ser destruido para construir el nuevo Estado de obreros y campesinos que sí defienda los intereses y aspiraciones del pueblo colombiano.

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