El Tiburón Van Camp’s y la Dictadura de los Monopolios

Compartir

vancamps

Por fin, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) encontró exceso de mercurio en 128.000 latas de Atún Van Camp’s, luego de varias denuncias hechas desde el 2011, como es el caso del ingeniero Juan Manuel Sánchez Londoño, quien aportó pruebas sobre la alta contaminación por mercurio de latas de atún en diversos supermercados (ver); denuncias que pasaron desapercibidas por años para los altos funcionarios del Estado colombiano.

El hecho causó alarma general a finales de octubre, más aun cuando la vocera de la compañía, María Emilia Paz, cínicamente minimizó el caso insistiendo en que no hay peligro al ingerir este producto: «el organismo está en capacidad de eliminarlo por distintas vías, así que es posible consumirlo, en cualquier cantidad, sin riesgo», dijo sin sonrojarse, incluso si sus niveles de contaminación sobrepasan los límites fijados en Colombia, que hoy están en 1 miligramo de mercurio por cada kilogramo de atún.

Es cierto que muchos peces, no solo el atún, concentran el mercurio que toman del medio ambiente; sin embargo, el mercurio (incluso en pequeñas cantidades) es peligroso para el desarrollo intrauterino y en las primeras etapas de la vida (especialmente en el desarrollo cerebral del recién nacido), es tóxico para el sistema nervioso, el sistema inmunitario, el aparato digestivo, así como para la piel, pulmones, riñones y ojos; pero como bajo el capitalismo solo importa la ganancia, el Estado permite la contaminación creciente de los ríos y mares con la explotación minera, sobre todo de oro en cuyo proceso de separación se utiliza el mercurio; sustancia que absorben los peces y termina en la mesa de los trabajadores.

El caso del tiburón Van Camp’s no es el único y seguramente más adelante saldrá a la luz que detrás de las denuncias está el interés de otro monopolio interesado en desplazar a su competidor así como otros beneficiados, cuando el Estado servil de los monopolios avale la petición de subir el nivel de contaminación permitido en Colombia, que según Atún Van Camp’s es muy bajo.

Atún Van Camp’s es el producto de un viejo monopolio procesador y comercializador de pescado y en Colombia funciona en Cartagena desde 1991 con la razón social de Seatech International Inc. Esta es una compañía que se ensaña especialmente con obreras cabeza de familia a quienes somete a jornadas laborales de hasta de 18 horas diarias; de 1.800 trabajadoras que llegaron a laborar en su planta, solo 54 de ellas tenían contrato de trabajo directo e indefinido hasta el año pasado, las demás eran superexplotadas por tres fachadas «empresas temporales»: Atiempo Servicios Temporales, Servicios Empresariales y Recursos Especiales. Ante la tercerización el Estado no hizo efectiva sanción alguna de las emitidas, como tampoco prosperaron las demandas por persecución sindical; pero seguramente el Estado sí intervendrá y hará efectivo subir el nivel de mercurio permitido en las latas de atún.

Vivimos en la época del imperialismo donde quienes mandan son los grandes tiburones monopólicos y el Estado es un fiel sirviente de sus intereses. Por eso el Estado burgués colombiano no dicta sentencias contra Seatech International Inc, productora del atún envenenado Van Camp’s, ni por su violación a los derechos laborales. El Estado no sirve para intervenir la producción de alimentos tóxicos que enferman y matan a los consumidores, ni para acabar con la minería que envenena el agua y los peces.

Negocios son negocios y lo que importa es la ganancia en este brutal e inhumano sistema devorador de hombres y destructor de la naturaleza. La vida ─y menos la de un trabajador─ no vale nada para los zánganos explotadores ni para el Estado que defiende su dominación sobre la inmensa mayoría. Esa es la lógica del capital y por esto los obreros no tienen otra opción que desarrollar su lucha como clase independiente y derrocar este sistema con la violencia revolucionaria de las masas: la dictadura voraz de los monopolios debe ser reemplazada por la Dictadura del Proletariado.

También te podría gustar...