El robo de SaludCoop lo están pagando los trabajadores ¡Que lo paguen los capitalistas!

Compartir

La liquidación de la más grande intermediaria prestadora de servicios salud SaludCoop -propiedad mayoritaria de la familiar del paramilitar y expresidente Uribe-, es una evidencia más de la corrupción del Estado, del negocio privado que se convirtió la salud desde la ley 100 de 1993 -donde el mismo Uribe fue ponente- y demostración de que la ley absoluta del sistema capitalista es la acumulación y concentración del capital, de lo cual no escapa la salud.

SaludCoop hace parte de un poderoso monopolio que se constituyó sobre la ruina de la salud pública en Colombia y alcanzó a aglutinar 40 empresas. Fue liquidada a finales de noviembre luego de 4 años dilatando el proceso, donde la ficha principal para impedirlo fue la corrupción del Estado.

El hoy Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, fue una ficha contratada por dicho emporio para garantizar su negocio. Estos fueron sus patronos y por ello no se puede esperar persecución de este ente del Estado putrefacto. El caso del Fiscal es apenas la punta del iceberg de la relación entre altos funcionarios del Estado y empresas capitalistas en todos los ramos. El caso del ex ministro de Salud Jaime Arias Ramírez, luego funcionario de las empresas privadas de salud es otro ejemplo, y hasta la Corte Constitucional es una muestra de esta relación corrupta, donde se garantiza los negocios de los monopolios, acomodando los fallos a favor del más poderoso. Por esto los obreros no pueden creer que el Estado es un ente neutral que puede garantizar sus derechos. Esta es una maquinaria de opresión para someter a la mayoría trabajadora, a la dominación de la minoría explotadora.

La deuda de 1,4 billones de pesos que deja SaludCoop evidencia la gran tajada de recursos de la que se apropiaron sus accionistas capitalistas: para el 2010 ya era la más grande traficante de enfermedades de Sistema de Salud, y la número 18 en el ranking de las mayores empresas del país. Pasó de tener en 1994 apenas $2.500 millones de pesos de capital patrimonio, a $439.391 millones de pesos antes que se diera el escándalo de corrupción.

Lo anterior dice que en 16 años, se multiplicó 176 veces su tamaño, llegando a controlar el 30% del mercado de la salud en el país. Pero el valor de sus activos (o sea, las clínicas y la infraestructura propias) es insignificante con respecto a los recursos robados. Mientras otras EPS gastaron en promedio en medicamentos $36.324 por afiliado en 2009, las tres EPS’s del Grupo SaludCoop, se gastaron $207.790 por afiliado, es decir 5.7 veces más, gracias a una estrategia de negocio rastrera: el acetaminofén pagado a sus propia farmacéutica (Epsifarma) era facturado por estas EPS’s es un 87% más caro que el precio pagado por las demás en promedio; la lovastatina un 246% y el omeprazol un 135%.

La excelente atención de esta EPS para algunos usuarios que no se explican el por qué fue liquidada siendo tan buena, fue a costa de los privilegios que tenía para sobrefacturar (robarle al sistema que sostienen los trabajadores con sus cotizaciones) y monopolizar el negocio. Este es el costo de un servicio de salud bajo el capitalismo que es un desfalco para el erario debido a la corrupción de este sistema que solo piensa en la ganancia, no en el bienestar social, cuando debería ser una retribución gratuita y sostenible del sistema económico social, al enorme esfuerzo de los obreros y campesinos por producir todo lo que existe.

SaludCoop tenía toda una red de negocio construida con los recursos de salud producidos por los trabajadores, la cual terminaba transformándose en medicinas, insumos, salarios y servicios, que engordaban los bolsillos capitalistas. La revista burguesa Semana, interesada en sacar a flote la corrupción donde se implicaba el Uribismo, en su momento lo denunció así:

«Para asegurarse de que la plata sólo salga de un bolsillo para entrar en otro, SaludCoop es dueña de Work & Fashion, que produce confecciones hospitalarias y deportivas. Los pacientes y los visitantes de sus clínicas consumen los alimentos preparados por su compañía Health Food. El mantenimiento de sus equipos lo encarga a Bio Rescate, otra sociedad de su grupo. La ropa hospitalaria es lavada por Impecable, su lavandería de sábanas y prendas nosocomiales. Las medicinas se las compran a su empresa Epsifarma, para ganar también porcentaje sobre el ibuprofeno y otras efectivas drogas recetadas a los pacientes de SaludCoop. Claro está que el valor es negociado previamente con los laboratorios por su compañía Pharma 100 S. A., con el propósito de obtener los mejores precios para la organización.

Pero ahí no para el negocio. Sus propios trabajadores dejan un porcentaje en las arcas de SaludCoop por el honor de trabajar allí: Serviactiva, su precooperativa, le suministra el personal de servicios generales. Quienes laboran en servicios médicos son contratados por Cuidados Profesionales. Los vigilantes vienen de su empresa Orientación y Seguridad Ltda. Audieps se encarga de la auditoría de calidad y si un usuario tiene algún reclamo para hacer, será atendido por el amable Call Center del grupo, llamado Contact Service.»

«SaludCoop es dueño del Colegio Los Pinos de Bogotá y mantiene el no menos pedagógico Instituto SaludCoop de Golf que, desde su bonita sede en el norte de Bogotá…»1

Esta enorme maraña de empresas y sociedades privadas se apoderó y exprimió poco a poco los jugosos recursos de la salud hasta desecarlos. Esta crisis no es gratis, tiene su origen en la ganancia obtenida por los traficantes de la salud, de los cuales SaludCoop ha sido el jefe de pandilla por 21 años y el ejemplo más doloroso de la codicia burguesa criolla, que no respeta ni a los niños con cáncer, ni a los ancianos en su lecho, ni las embarazadas. Esta la burguesía patriota que defienden partidos que se dicen obreros y hasta revolucionarios como el Moir, entre otros.

¿Por qué liquidan entonces a SaludCoop?, por un lado el desprestigio de la marca ha llevado a cada vez menos usuarios se afilien y su crecimiento se estanque. Pero además, el torrente de recursos robados conlleva a una deuda acumulada y progresiva que sus zánganos y expropiadores accionistas no están dispuestos a pagar, ni el Estado a hacerles cumplir, tanto porque sus funcionarios están implicados en la misma corrupción, como porque la obligación principal de este ente podrido y opresor que azota al pueblo Colombiano, es velar por la propiedad privada y la ganancia monopolista de los capitalistas.

La liquidación de esta intermediaria saqueadora de la salud pública, no es más que una rastrera maniobra para evadir su responsabilidad fiscal, migrando el capital obtenido lejos del peligro de embargo y legalizando la apropiación. Los dineros para pagar esta deuda privada, en el caso de saldarse, supuestamente serian cancelados con los recursos obtenidos de la venta de la compañía. Pero hasta la misma Contraloría, reconoce que con la liquidación de la EPS SaludCoop «no se puede entender que hay resarcimiento» porque la liquidación no alcanza para reparar el daño patrimonial por 1,4 billones de pesos «que se causó al Estado con la desviación de recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud»2. Este será un hueco más de la crisis social del sistema que azota al pueblo y que le piden a la clase obrera que lo pague.

¿Cómo pagará la clase obrera este desfalco de SaludCoop? Ya sus 32.000 trabajadores lo están sufriendo. Después de ser quienes valorizaron el capital de este emporio prestando el servicio y exponiéndose a los riesgos de atender a los enfermos, el Estado y sus corruptos patronos, están para proteger los dineros recibidos por corrupción, su propiedad privada y las multimillonarias ganancias, cargando a los obreros los costos. El plan es robar sus prestaciones y las garantías que tienen por antigüedad en sus labores los trabajadores, cambiar su forma de contrato, para así esconder una masacre laboral más en el país.

De otro lado pagarán los usuarios con menos hospitales que los atiendan, los cuales están quebrando rápidamente por la falta de recursos y por las deudas del sistema, también ya soportan un peor servicio por parte de las EPS’s, porque el monopolio en salud, es como en el transporte: largas filas, demoras en el servicio y aplastamiento de los «beneficiarios», con la diferencia que aquí los abusos se pagan con sangre. Finalmente, a través de los llamados recursos del FOSYGA, el Estado cubrirá la espalda a las deudas de los expropiadores, cuando es un fondo público para cubrir supuestamente a los desfavorecidos en el sistema.

Pero para tapar este gigantesco robo social, está puesto en el Ministerio un demagogo como el Alejandro Gaviria, que tira polvo a los ojos del pueblo con intervenciones amañadas que echan la culpa del desfalco de la salud a los pobres y distrae para decir que todo está bien en el Estado de los ricos y en la situación de su macabro sistema de salud. Este lacayo del capital pinta de hermosos colores la terrible situación: «Las IPS de la red propia de SaludCoop quedarán en manos de Cafesalud y las deudas se empezarán a pagar con 200.000 millones de pesos que inyectará el gobierno nacional. Para ello anunció un desembolso de capital a través del Fondo de Solidaridad y Garantías FOSYGA, además un traslado de los cerca de siete millones de afiliados a Cafesalud.»

Los trabajadores pagan los platos rotos de nuevo ¡pagaron con parafiscales los recursos que SaludCoop desvió y nuevamente pagan $1,4 billones de pesos de los recursos de salud para salvarle los hospitales públicos y las clínicas!

Pero recordemos que no solo los bellacos de SaludCoop desviaron recursos para su enriquecimiento personal, sino que todos los grandes capitalistas y los medianos propietarios de clínicas privadas también hacen parte de este negocio. Como todo capital necesita crecer y solo lo hace en la medida que usuarios más entren al sistema, se necesita aplastar, subastar y apropiarse de los hospitales públicos. Este es un objetivo de todos los que están en la rapiña, entre ellos las EPS’s y las clínicas privadas.

Esta situación se repetirá con el resto de EPS’s, que adeudan, con corte a junio de 2015, cerca de 5.8 billones de pesos en 148 hospitales3, negándose a pagar y liquidándose para evadir la responsabilidad de sus deudas mientras los hospitales públicos son expropiados, los pacientes agonizantes y sus familias oprimidas se enfrentan en batalla campal contra impotentes y desorganizados trabajadores de la salud.

En Colombia 40 empresas de un monopolio de salud como SaludCoop pueden hacer sus carruseles de corrupción por billones de pesos y no está en la cárcel ni su presidente Carlos Palacino -amigo personal del Fiscal General de la Nación Luis Eduardo Montealegre- y es el pueblo quien debe pagar su robo, mientras tanto a un ladrón como David Jiménez Claro quien atentó contra la propiedad privada robando $15.000 en chocolatinas4 se le aplica todo el peso de la ley. Esto muestra a la clase obrera que el capitalismo no ha traído, no tiene, ni tendrá nada para dar a la sociedad y por esto la misión histórica de la clase obrera es acabar con este inmundo sistema de explotación y opresión, y contribuir al triunfo del comunismo en toda la tierra.

Mientras tanto, el pueblo debe recurrir a las vías de hecho contra la crisis de la salud y los despidos masivos movilizándose permanentemente, como parte del conjunto de todas las reivindicaciones que deben pelear mediante la Huelga Política de Masas.

También te podría gustar...